Esta cantidad, aunque importante para marcar un punto de arranque, es incipiente, según Caballero. Lo que es cierto es que en México destacan algunos sectores en el aprovechamiento de las ventajas de la tokenización. Las estimaciones de Tutellus señalan que el 25% de los activos tokenizados en el país son del sector inmobiliario, otro 25% se mueve en el sector fintech y el resto se divide entre “negocios reales” que incluyen proyectos de logística.
Recientemente, en el Investor Day organizado por la empresa en la Ciudad de México, donde 10 iniciativas seleccionadas entre más de 50 proyectos incubados dentro del programa de formación especializado en tokenización presentaron modelos enfocados en capital descentralizado, innovación urbana on-chain, proptech, movilidad aérea y financiamiento de activos reales.
Las proyecciones de firmas como Boston Consulting Group (BCG) y McKinsey apuntan a que el mercado de activos tokenizados a nivel global podría alcanzar entre 2 y 16 billones de dólares para 2030.
Entre las ventajas de la tokenización, a diferencia de otros vehículos tradicionales para inversionistas, son que que permite fragmentar un activo hasta volverlo accesible a casi cualquier tipo de inversionista, conservando la certeza de propiedad gracias a contratos iniciales, infraestructura blockchain y con potencial de liquidez más ágil, siempre que se desarrollen mercados secundarios formales.
El reto de los mercados secundarios
No obstante, Caballero reconoce que actualmente las transacciones realizadas en el sector inmobiliario, por ejemplo, son P2P (es decir, previo acuerdo entre pares), sin que existan todavía mercados secundarios en forma donde puedan participar inversionistas en modelos similares a los de los mercados de valores. Pero señala que esa es la dirección natural, aunque con la diferencia de que la infraestructura será distinta, a través de canales digitales y descentralizados.
Una ventaja adicional, señalada por Caballero, es que la custodia de los activos también es descentralizada y se atañe a los propios usuarios. Y que, en este sentido, al usar vías de cadenas en bloque y tokens rastreables, las nuevas tecnologías tienen el potencial de coadyuvar a los esfuerzos en materia de Prevención de Lavado de Dinero.