En el mercado petrolero, el Brent llegó a dispararse hasta 11% intradía, superando los 119 dólares por barril, aunque moderó su avance para cerrar en 108.65 dólares, su nivel más alto desde julio de 2022.
La Mezcla Mexicana también reflejó esta presión y alcanzó los 95.8 dólares por barril el jueves, su mayor nivel en casi cuatro años.
Detrás de este movimiento está la intensificación del conflicto en Medio Oriente, particularmente los ataques a infraestructura energética clave como la mayor planta de gas natural licuado en Qatar. Para los inversionistas, los precios de la energía se han convertido en la principal referencia para anticipar riesgos inflacionarios y decisiones de política monetaria.
En el mercado cambiario, el dólar perdió terreno frente a sus principales contrapartes. El índice DXY retrocedió 0.88%, lo que permitió al peso mexicano apreciarse 0.64% y cerrar en 17.74 unidades por dólar, dentro de un rango de operación entre 17.66 y 17.96.
Para las operaciones overnight, se anticipa un movimiento acotado entre 17.66 y 17.85, en ausencia de catalizadores económicos relevantes.
En el frente monetario, el Banco Central Europeo decidió mantener sin cambios sus tasas de interés, con la facilidad de depósito en 2.00%, en una señal de cautela ante un entorno global aún presionado por riesgos inflacionarios.
En los mercados de deuda, el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años reflejó la incertidumbre: alcanzó 4.32% ante presiones inflacionarias, pero posteriormente retrocedió a 4.24% tras ajustes en la percepción sobre las sanciones energéticas a Rusia.
Con información de AFP