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Ganadores y perdedores del petróleo caro en la guerra en Medio Oriente

El bloqueo del Estrecho de Ormuz y el salto del crudo hacia los 120 dólares tienen efectos desiguales. Exportadores como Rusia o Noruega ganan ingresos, mientras importadores enfrentan inflación y presión fiscal.
mar 10 marzo 2026 03:17 PM
El petróleo caro golpea la economía mundial por la guerra en Irán, pero hay quienes ganan con el precio alto
El tránsito por el estrecho de Ormuz se desplomó: de 30-35 petroleros diarios en condiciones normales a apenas dos o tres barcos, según estimaciones de UBS, tras el bloqueo y las amenazas a la navegación en la zona.
(JULIEN DE ROSA/AFP)

La guerra abierta entre Estados Unidos e Israel contra Irán transformó el Estrecho de Ormuz en un embudo; la ruta por donde transitaba un quinto del petróleo global está prácticamente bloqueada. Apenas dos o tres petroleros al día se atreven a cruzarlo, frente a los más de 30 que lo hacían antes. La consecuencia ha sido una escalada de precios que llevó al barril de Brent de menos de 70 a casi 120 en pocas semanas.

Según el FMI, cada subida del 10% en el precio del crudo puede aumentar 0.4 puntos porcentuales la inflación global y restar hasta 0.2% al PIB mundial.

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La mayoría de los analistas interpreta el choque como temporal, pero Goldman Sachs advirtió que el bloqueo redujo los flujos del estrecho al 10% de lo normal y que el impacto es 17 veces mayor que el choque de oferta ruso de 2022.

En este contexto, los ganadores son los países productores, pero no todos, sino aquellos que están alejados del conflicto. Canadá, Noruega y Rusia exportan desde puertos seguros y se benefician de la prima de riesgo; sus monedas y balanzas externas mejoran.

Por otro lado, Estados Unidos, ahora tercer exportador mundial gracias al fracking, se podría convertir en un proveedor alternativo de Europa y Asia. Sus compañías de petróleo de esquisto registran alzas en sus cotizaciones, porque la infraestructura estadounidense está fuera del alcance de drones y misiles.

Al contrario, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí también obtienen ingresos extraordinarios, aunque la clausura de Ormuz recorta su capacidad exportadora, de acuerdo con los analistas de mercados energéticos.

En cambio, los grandes importadores asiáticos y europeos son los más damnificados. China, que importa casi una cuarta parte del petróleo mundial y produce solo 4.3 millones de barriles diarios, se enfrenta a un aumento de costos y potenciales cortes de suministro. India, Japón y Corea del Sur dependen en más de 60% de crudo que pasa por Ormuz.

En Europa, países como Alemania, Países Bajos, Francia e Italia —grandes consumidores y refinadores— observan cómo se encarece su energía. La crisis también golpea a emergentes con reservas limitadas, como Argentina y Turquía, porque la subida del crudo deteriora sus cuentas externas y eleva la inflación.

Incluso dentro de Medio Oriente hay perdedores. Arabia Saudí, Irak y Kuwait, primeros y sexto exportadores mundiales, no pueden sacar todo su petróleo y podrían ver saturadas sus instalaciones de almacenamiento. Las amenazas iraníes —que incluyen minar el estrecho e “incendiar” cualquier buque que lo atraviese”— paralizan a las navieras; más de 20 millones de barriles diarios quedan fuera del mercado.

Por cada día que pasa, advierte JP Morgan, las presiones se vuelven exponencialmente mayores y mientras más dura el conflicto más se acerca el punto en que el barril superará los 120 dólares por barril.

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Rusia, el beneficiario inesperado del shock petrolero

La Rusia de Vladimir Putin es, por ahora, el único "ganador" de la guerra en Oriente Medio, debido, entre otras cosas, al fuerte aumento de los precios del petróleo, declaró el martes Antonio Costa, presidente del Consejo Europeo.

"Hasta ahora, solo hay un ganador en esta guerra: Rusia", declaró ante los embajadores de la UE, reunidos en Bruselas.

Con el aumento de los precios de los hidrocarburos, Moscú "obtiene nuevos recursos para financiar su guerra contra Ucrania", advirtió, y pidió que no se relajara la presión sobre Rusia, más de cuatro años después de su invasión de la exrepública soviética, en febrero de 2022.

México, entre el beneficio petrolero y el riesgo inflacionario

México enfrenta una posición ambigua ante el repunte del crudo. Por un lado, precios más altos pueden mejorar los ingresos petroleros y dar cierto respiro fiscal a Petróleos Mexicanos (Pemex), que comercializa su crudo a valores más elevados. De acuerdo con Paula Chaves, analista de mercados financieros de GH Trading, el país podría beneficiarse en el corto plazo porque “vende su crudo a mejores precios”, mientras su producción —incluyendo asociaciones— se mantiene alrededor de 1.65 millones de barriles diarios y el gobierno ha priorizado destinar más petróleo a las refinerías nacionales.

Sin embargo, el efecto de beneficios puede diluirse debido a los estímulos fiscales, ya que, al subir los precios de las gasolinas , debe cobrar efectivamente el IEPS.

El IMCO advierte que si el petróleo se mantiene elevado, el gobierno suele aplicar estímulos al IEPS para contener el precio de las gasolinas, lo que reduce la ganancia fiscal . Ese efecto ya se observó en 2022, los estímulos a combustibles costaron 395,400 millones de pesos y prácticamente anularon los ingresos petroleros adicionales de ese año.

En un escenario donde el petróleo promedie 90 dólares por barril en 2026, los ingresos petroleros adicionales podrían alcanzar unos 406,000 millones de pesos, aunque ese monto podría diluirse si se reactivan subsidios para frenar la inflación energética.

¿Qué pronostican los inversionistas?

Los gestores de patrimonio coinciden en que la duración del cierre de Ormuz es el factor clave. UBS y RBC creen que la crisis tiene incentivos para ser corta, debido a la degradación del aparato militar iraní y el interés de Estados Unidos por evitar un largo periodo de precios altos podrían llevar a una desescalada en semanas o pocos meses. .

UBS subraya que los picos de precios suelen ser transitorios; en su escenario base el Brent promediará 72 dólares en 2026, aunque no descarta repuntes por encima de 90 dólares si hay nuevos ataques. Su análisis diario reconoce que en el escenario actual apenas dos o tres buques cruzan el estrecho, lo que obliga al mercado a subir hasta que la demanda caiga.

Goldman Sachs es menos optimista y ve una probabilidad real de que el barril rebase los 100 dólares en días y escale a 150 si no hay soluciones reales. Considera que la crisis actual es mucho más severa que el choque ruso de 2022; y que, de prolongarse, podría desencadenar una crisis alimentaria al interrumpir el 30% de las exportaciones de fertilizantes que también pasan por Ormuz.

JP Morgan, por su parte, advierte que necesitaríamos una salida diplomática “definitiva” para evitar un escenario de corrección bursátil y que el precedente de Ucrania muestra que la normalización de los precios podría tardar meses.

Con información de AFP

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