De ahí que el tipo de cambio cotice actualmente en torno a los 17.30 pesos por dólar.
De acuerdo con la directora de análisis económico en Monex, Janneth Quiroz, el peso ya no responde únicamente a fundamentales macroeconómicos, sino que opera como un activo financiero global.
“El peso hoy se comporta como un activo altamente líquido que puede absorber choques externos y recuperar terreno con rapidez, más que como una variable macro tradicional”, explicó.
El principal soporte es el carry trade
México mantiene un diferencial de tasas atractivo frente a economías desarrolladas, lo que sostiene flujos hacia activos en pesos incluso en episodios de tensión geopolítica.
“El rendimiento sigue compensando el riesgo en el corto plazo, pero eso depende de que no haya un deterioro abrupto en el entorno global”, añadió Quiroz.
No obstante, esa misma fortaleza implica vulnerabilidad, pues la especialista advirtió que el peso también funciona como una válvula de ajuste. “Una parte importante de los flujos es de corto plazo, por lo que, si cambia el apetito por riesgo, el tipo de cambio puede ajustarse rápidamente”.
Rolando Rogers, miembro del equipo de inversiones de Fintual, señaló que durante los últimos dos meses, el dólar ha retomado su papel como refugio, debilitando a la mayoría de las monedas emergentes.
“La mayoría de las divisas emergentes están más depreciadas que antes del conflicto; el peso ha resistido mejor por su posición intermedia en el mercado energético”, indicó.
Además, Rogers apuntó que México no es un ganador neto del alza en el petróleo, pero tampoco el más afectado. “Al ser exportador de crudo pero importador de refinados, no se beneficia plenamente del petróleo caro, pero tampoco sufre como economías sin producción energética”, explicó.
Hacia adelante, el especialista advirtió que el impacto dependerá de la duración del shock energético y de la política fiscal, particularmente del manejo del IEPS en combustibles.
“Si los precios del petróleo se moderan, aumenta la probabilidad de que Banxico pueda continuar con recortes de tasa”, dijo
Por su parte, Quiroz apunta que gran parte de la apreciación del peso se apoya en flujos de corto plazo y en el diferencial de tasas, lo que lo hace más frágil de lo que parece. Mientras el carry trade siga siendo atractivo, puede sostenerse, pero un deterioro global o una reducción en ese diferencial podría detonar salidas rápidas de capital y una depreciación abrupta, advierte.
¿Qué es el carry trade?
El carry trade es una estrategia en la que inversionistas piden dinero en países con tasas bajas para invertirlo en otros con tasas más altas y ganar la diferencia. En el caso de México, compran pesos para aprovechar sus tasas elevadas, lo que ayuda a sostener su valor.