“No es un systemic risk. Es como decir que los coches no van a existir, solo porque uno o dos modelos no están funcionando”, afirmó Juan Delgado Moreira, codirector ejecutivo de Hamilton Lane, al rechazar las comparaciones generalizadas sobre el estado del sector. El directivo subrayó que el problema radica más en la narrativa que en los fundamentales.
“Hay una desconexión entre el sentimiento y la performance de los créditos”, dijo, al señalar que los niveles de impago se mantienen contenidos y los portafolios siguen mostrando solidez operativa.
Un riesgo real, pero focalizado
Desde el análisis de mercado, la preocupación tiene origen en cambios estructurales recientes, particularmente en sectores como tecnología. Enrique López, especialista en renta variable de Actinver, explicó que la disrupción por inteligencia artificial ha comenzado a presionar modelos de negocio, especialmente en empresas de software, lo que ha empujado a firmas más pequeñas a buscar financiamiento en el crédito privado.
“Es un mercado que está enfrentando su primera prueba de estrés… sí puede haber pérdidas más grandes de lo esperado, pero no es algo sistémico”, señaló López.
El especialista añadió que, aunque existen riesgos, estos se concentran en segmentos específicos. “Es un riesgo focalizado… tiene potencial de presión, pero hoy no es sistémico”, afirmó.
Las preocupaciones también se centran en cómo podría transmitirse el estrés al sistema financiero. De acuerdo con López, el riesgo radica en la estructura misma del crédito privado: fondos que prometen rendimientos periódicos y que, ante incumplimientos, podrían recurrir a líneas de crédito con bancos.
“Los manejadores alternativos podrían empezar a usar esas líneas de crédito para cumplir sus compromisos”, explicó, lo que abriría un canal potencial de contagio hacia el sistema bancario. Aun así, el tamaño del mercado limita su impacto macroeconómico, ya que su peso dentro del sistema financiero global sigue siendo reducido, lo que acota el riesgo hacia la economía real.
Tasas y diversificación sostienen el atractivo
Más allá de las especulaciones acerca de una posible crisis, Hamilton Lane identifica fundamentos que siguen respaldando al crédito privado como clase de activo. Entre ellos destacan la diversificación del mercado —tanto por gestores como por sectores— y el entorno de tasas de interés elevadas.
“Las tasas se mantendrán relativamente altas por más tiempo, lo que permite una rentabilidad atractiva para inversionistas de renta fija”, indicó Delgado Moreira. Este entorno ha permitido que el crédito privado gane espacio en portafolios institucionales, al ofrecer retornos competitivos frente a instrumentos tradicionales.
En términos de desempeño, la firma anticipa un cambio en la dinámica reciente entre mercados públicos y privados. Tras varios años en los que las bolsas han concentrado retornos elevados, el potencial de los activos privados luce más atractivo hacia adelante.
“Las rentabilidades públicas están en el percentil 90, mientras que los mercados privados están en niveles mucho más bajos”, explicó Delgado Moreira. “Estadísticamente, eso sugiere que los mercados privados podrían superar a los públicos en los próximos años”, añadió. En otras palabras, las bolsas ya están cerca de sus mejores niveles históricos de rendimiento, mientras que los mercados privados aún tienen espacio para crecer. Por eso, la firma anticipa que estos últimos podrían ofrecer mejores resultados en los próximos años. A largo plazo, los mercados privados han mostrado rendimientos superiores en horizontes de 15 a 20 años.