En su más reciente reporte, BlackRock Investment Institute advierte que la divisa estadounidense conserva su papel de activo refugio y que su reciente fortaleza ha estado relacionada con mayores diferenciales de tasas a favor de Estados Unidos y con flujos hacia activos estadounidenses. Sin embargo, la firma considera que una apreciación sostenida del dólar luce menos probable porque los niveles actuales ya reflejan buena parte de esos fundamentos. Su conclusión es que, en emergentes, la selectividad será clave.
El índice dólar (DXY) acumula una ganancia cercana a 1.5% en lo que va de 2026, apoyado por tasas de interés estadounidenses todavía elevadas, episodios de aversión al riesgo y tensiones geopolíticas que han reforzado la demanda por activos refugio. Sin embargo, esa fortaleza ya no implica automáticamente un castigo para los mercados emergentes.
A diferencia de ciclos anteriores, hoy pesan más los fundamentos de cada país —como tasas reales, disciplina fiscal, reservas internacionales y profundidad de los mercados financieros—, mientras que un mercado laboral estadounidense más débil ha moderado las expectativas de un mayor endurecimiento monetario por parte de la Reserva Federal.
El mercado está diferenciando cada vez más entre economías con fundamentos sólidos y aquellas que mantienen vulnerabilidades macroeconómicas... el dólar sigue siendo importante, pero ya no explica por sí solo el comportamiento de todos los mercados emergentes
Gerónimo Ugarte, economista en jefe de Valmex
México: estabilidad, carry y T-MEC
"México se encuentra dentro del grupo de mercados emergentes relativamente mejor posicionados para atraer flujos de inversión", afirma Ugarte, aunque no por una historia de crecimiento acelerado. Su atractivo está en la estabilidad macroeconómica, las tasas reales todavía elevadas, la profundidad del mercado financiero y la integración productiva con Estados Unidos.
Valmex considera que México forma parte del grupo de emergentes relativamente mejor ubicado para atraer inversionistas que privilegian estabilidad sobre crecimiento. Entre sus fortalezas menciona una política monetaria creíble, estabilidad cambiaria, posición externa sólida, remesas elevadas y la integración con Estados Unidos a través del T-MEC. Su escenario contempla un tipo de cambio cercano a 17.88 pesos por dólar al cierre de 2026, más como reflejo de estabilidad financiera que de una depreciación desordenada.
El riesgo está en el mismo lugar donde está la oportunidad: Norteamérica. UBS advierte que el T-MEC sigue completamente vigente, pero que la revisión anual abrió una fase de negociación que podría extenderse más allá de 2026. Para la firma, el mercado ha incorporado que una ruptura de la integración comercial es poco probable; por eso mantiene una visión moderadamente constructiva sobre el peso, apoyada en el acceso al mercado estadounidense y el atractivo carry de la moneda mexicana.
En bolsa, el IPC ha tenido un desempeño más moderado que otros emergentes, pero positivo. La historia más interesante está en los activos inmobiliarios. Afore SURA señala que, al cierre del primer semestre, el diferencial entre FIBRAs e IPC prácticamente desapareció, las FIBRAs avanzaban alrededor de 4.8%, frente a 4.13% del IPC. Esto no implica deterioro del sector, sino que el índice general recibió apoyo de flujos globales hacia emergentes.
Para la segunda mitad del año, las FIBRAs industriales seguirán dependiendo de ocupación, crecimiento de rentas y dividendos. Pese a la no renovación automática del T-MEC, SURA estima que los fundamentales siguen sólidos, con rentas industriales creciendo cerca de 8% anual y dividendos esperados de 7% en 2026. El catalizador, sin embargo, será binario: si la revisión del T-MEC ofrece claridad, la demanda industrial podría reaccionar rápido; si la incertidumbre se prolonga, la inversión podría mantenerse en pausa.
La historia de las FIBRAs en 2026 ya no se cuenta con una sola cifra, sino con mayor dispersión por subsector; esa dispersión es donde está el trabajo real de análisis
Andrés Moreno, director ejecutivo de inversiones de Afore SURA
Por otro lado, Pepperstone observa que el peso se mantiene entre dos fuerzas opuestas, una economía estadounidense que aún evita una desaceleración abrupta, lo que ayuda a los activos mexicanos, y la incertidumbre comercial junto con un posible sesgo más expansivo de Banxico, que limitan una apreciación más sostenida. En lo que va del año, el peso mexicano ya se apreció 2.73% frente al dólar, pese al repunte del billete verde a nivel global.