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Estas son las agencias que estuvieron detrás del show en el despertar del Estadio Banorte

Más de 350 personas, 87,000 pulseras LED y cinco días de montaje para convertir un medio tiempo en una campaña capaz de conectar con miles dentro y fuera del recinto.
jue 16 abril 2026 10:00 AM
Estas son las agencias que estuvieron detrás del show en el despertar del Estadio Banorte
El medio tiempo del partido entre México y Portugal convirtió al público en parte del espectáculo con 87,000 pulseras LED sincronizadas en el Estadio Banorte. (Cortesía)

Solo unos minutos duró el medio tiempo del partido entre México y Portugal, que marcó el “Despertar del Coloso” en la reinauguración del Estadio Banorte. Pero diseñar la experiencia le tomó más de medio año a Vuela Global y 360 Media, dos agencias mexicanas que asumieron uno de los retos más complejos en la historia reciente del recinto.

“El reto era particularmente la resistencia al naming de Estadio Azteca hacia el cambio a Estadio Banorte. Lo que quisimos hacer con este show fue construir una historia que transmitiera esa transición y decirle a México que no es un cambio de nombre por mera arbitrariedad, sino una apuesta por rescatar uno de los inmuebles más emblemáticos del país”, explicó Luis Villalba, CEO de 360 Media.

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A partir de esa resistencia, el equipo decidió construir una historia que no forzara la transición, con el objetivo de volverla entendible, por eso el concepto creativo “El latido de un gigante, Despertar al Coloso” se apoyó en una narrativa generacional que conectaba pasado, presente y futuro dentro del mismo espacio.

La escena se volvió reconocible para cualquiera que haya crecido con el futbol en México, niños, padres y abuelos compartiendo la cancha mientras sonaba una nueva versión emocional del “Ay Ay Ay Ay”, con música original de Aureo Baqueiro, y mientras 87,000 pulseras LED encendían las gradas como una sola pantalla viva.

“El estadio no se reinaugura, resurge. Despierta como un organismo vivo que respira, vibra y late con la energía de su gente”, expresó Alejandra González, directora y productora de Vuela Global, al describir la intención de convertir el momento en algo más que un espectáculo.

Y mientras el público veía una narrativa fluida, detrás ocurría una operación contrarreloj, ya que el montaje se resolvió en cinco días continuos, con más de 120 horas de instalación, 20 horas de ensayo y la coordinación de más de 350 personas en un estadio recién reconfigurado.

“Llegamos a un estadio que todos estábamos conociendo y al cual nos estábamos familiarizando, porque se replantearon las secciones, las butacas y la distribución de los espacios. Tuvimos que trabajar con un plano muy específico para coordinar toda la logística”, explicó Luis Villalba.

Ese ajuste de tiempo y de nueva familiaridad con el lugar elevó la complejidad de uno de los elementos centrales del show, debido a que cada una de las 87,000 pulseras LED debía colocarse en un asiento específico para funcionar como un pixel dentro de la coreografía visual, lo cual obligó a diseñar una logística precisa y a capacitar al equipo para evitar cualquier error que rompiera la sincronía.

“Cada pulsera tenía que estar en el lugar que le correspondía, porque funcionaba como un pixel dentro del show. Si alguien la movía o tomaba otra, el diseño ya no se veía”, explicó Alejandra González sobre la precisión que requería la ejecución y el papel del público dentro del espectáculo.

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Pese al reto, Luis Villalba está convencido de que hoy el marketing se ha movido hacia experiencias que generan cercanía y emoción, como son los espectáculos de medio tiempo en los estadios, ya que el impacto que tienen es bastante significativo y toca varios puntos de contacto.

“El momento en el que dimensionamos el alcance fue después del show, cuando la FIFA, que aún no toma posesión del estadio, publicó contenido y eso hizo que medios de todo el mundo lo replicaran, algo que estuvo muy por encima de lo que esperábamos”, dijo Luis Villalba.

La respuesta permitió medir el impacto tanto en volumen de conversación como en percepción, con una reacción mayoritariamente positiva que posicionó al espectáculo como uno de los momentos más recordados del lugar.

“Había muchas áreas de oportunidad en otros aspectos del evento que no tenían que ver con nosotros, temas logísticos del estadio o del gobierno, pero afortunadamente el show tuvo un impacto mucho más positivo y eso fue lo que la gente más destacó”, añadió.

Desde el ángulo de negocio, el proyecto deja ver el tipo de inversiones que hoy realizan las marcas con mayor capacidad financiera, ya que son montos que superan las seis cifras en dólares y que buscan generar posicionamiento mediante experiencias que conecten con audiencias masivas.

“Parecería fácil, pero no lo es, porque convertir un estadio en un teatro implica controlar luz, audio y todos los elementos que cuentan una historia. Este tipo de espectáculos se limitan a eventos como Juegos Olímpicos o Mundiales por el nivel de complejidad que requieren”, explicó Alejandra González.

“Nosotros compartimos que el resultado fue mucho más grande de lo esperado. Lograr que 87,000 personas se involucraran, que cantaran y que vivieran el momento hizo que el impacto fuera mucho mayor”, apuntó.

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