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Tres señales de riesgo para la economía estadounidense

El nivel de endeudamiento, el peligro en el sector hipotecario y el bajo desempleo son tres factores que podrían causar un declive económico en el país, según expertos.
Debilidades.
Debilidades. Históricamente, los picos en los préstamos corporativos han sido seguidos por recesiones.

WASHINGTON (CNN)- Las expansiones económicas nunca duran para siempre. A medida que la larga y lenta recuperación de la Gran Recesión de Estados Unidos se extiende más allá de la década, los reguladores y economistas están empezando a ponerse un poco nerviosos.

Entonces, ¿dónde está la burbuja que desencadenará la próxima recesión? ¿Serán las viviendas, como la última vez? ¿Corporaciones endeudadas hasta el cuello? ¿O algo más que los economistas no han detectado todavía?

Ciertos indicadores ya muestran un ablandamiento, desde gastos de capital hasta la confianza en la manufactura y la construcción residencial. La pregunta es si eso es solo un enfriamiento, o el comienzo de un declive más pronunciado.

Un documento publicado este mes por investigadores del Fondo Monetario Internacional encontró que los pronosticadores suelen tener dificultades para predecir descensos graves hasta que ya están en proceso. Pero es posible detectar debilidades que podrían convertirse en una bola de nieve en caso de que eventos imprevistos —desde una guerra comercial a una guerra real o una crisis de ciberseguridad—hagan que la economía se salga del camino previsto.

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El miércoles, la Reserva Federal publicará su primer informe sobre la estabilidad financiera de la nación, que podría comenzar a responder a algunas de estas preguntas. Estas son tres que los observadores de la Fed ya tienen en la mira.

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1. Préstamos corporativos de riesgo

Históricamente, los picos en los préstamos corporativos han sido seguidos por recesiones. En el primer trimestre de 2018, las compañías estadounidenses tenían un total de 29.6 billones en deuda, más que nunca. Y lo que es más importante, esa cifra como porcentaje de la economía está apenas por encima de su máximo histórico en el último trimestre de 2017.

Durante casi toda la última década, esa deuda ha sido esencialmente gratuita, ya que la Reserva Federal mantuvo las tasas de interés cercanas a cero para estimular el crecimiento. Las empresas utilizaron el dinero para invertir en equipos e investigación, así como para comprar otras compañías y recomprar sus propias acciones.

Ahora, sin embargo, las tasas de interés están aumentando nuevamente, lo que podría significar que deber mucho dinero se volverá más caro. Y no es solo la cantidad de deuda pendiente, sino también la calidad.

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En 2017, según una nota reciente de Citibank, 1.6 billones de dólares en nueva deuda emitida en Estados Unidos se destinaron a prestatarios con calificaciones crediticias nada estelares. Ese es el nivel más alto desde los años previos a la crisis financiera de 2008, y 2018 está en camino de casi igualarlo.

Esos préstamos apalancados tienen tasas de interés variables y los prestatarios corporativos de riesgo podrían tener dificultades para hacer los pagos si las tasas aumentan demasiado rápido. Esto eleva la posibilidad de quiebras más grandes y generalizadas si se produce un impacto económico, y las investigaciones muestran que las empresas que tienen más deuda terminan despidiendo a más personas durante las recesiones.

Es por ello que varios actores, desde la senadora Elizabeth Warren hasta el FMI, han alertado sobre el aumento de los préstamos apalancados, comparándolos con el deterioro en los estándares de suscripción de hipotecas que precedieron a la última crisis financiera.

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“Los reguladores no han tomado medidas preventivas para prevenir la acumulación de riesgo”, dice Richard Berner, quien hasta el año pasado dirigía la Oficina de Investigación Financiera del Departamento del Tesoro. “Así que tienen que pensar en lo que hacen cuando suceden cosas malas”.

2. El regreso de 'comprar más casa de la que puedes pagar'

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En los años posteriores a la crisis financiera, los bancos se volvieron extremadamente cuidadosos con los préstamos hipotecarios, a menudo hasta el punto de que incluso prestatarios solventes tenían dificultades para obtener préstamos. Poco a poco, esos estándares se han suavizado, pero no está claro si han ido demasiado lejos.

Un indicador preocupante: la relación promedio de deuda-ingreso para las hipotecas aseguradas por la Administración Federal de Vivienda (FHA, por sus siglas en inglés), que representa aproximadamente el 22% del mercado de la vivienda, se encuentra ahora en su nivel más alto.

Gran parte del aumento se debe al hecho de que el inventario limitado ha hecho que las viviendas en general sean mucho más caras, mientras que los salarios no han mantenido el ritmo.

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“Ser propietario de una casa y tener una alta relación deuda-ingreso tiene mucho sentido si la alternativa es rentar y que todos tus ingresos se destinen a la renta”, dice Ed Golding, exdirector de la FHA que ahora es investigador en el Urban Institute.

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Esto no es necesariamente un problema siempre y cuando los prestatarios tengan una base financiera sólida, que los prestamistas ahora tienen que confirmar verificando que los solicitantes tengan garantías suficientes y un flujo de ingresos estable. Hasta ahora, esos fundamentos siguen pareciendo fuertes y las tasas de incumplimiento siguen siendo muy bajas.

“Si observas los requisitos que tienen desde la perspectiva de los activos, en el pasado, en 2006 y 2007, podías escribirlo en una servilleta y obtener un préstamo hipotecario”, dice Leo Loomie, vicepresidente senior de monitoreo y cumplimiento de hipoteca de la firma Digital Risk. “Ya no se puede hacer eso. Hay mucho control de datos que no estaba implementado hace 10, 12 años”.

Pero hay potenciales señales de alerta en el informe anual de la FHA, que incluyen un aumento dramático en los refinanciamientos de retiro de efectivo que permiten a los propietarios explotar el patrimonio de sus viviendas por dinero: esencialmente, el retorno de los propietarios que utilizan sus propiedades como cajeros automáticos a medida que aumentan los valores de las viviendas. La FHA también expresó su preocupación por la proliferación de programas de asistencia para el anticipo, que están asociados con mayores tasas de morosidad.

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Y la vivienda no es la única razón por la que los consumidores toman deudas. De acuerdo con el Banco de la Reserva Federal de Nueva York, el crédito total, incluidos los préstamos para estudiantes y para automóviles, ha aumentado muy por encima de su máximo anterior a la recesión, lo que creará un problema si el mercado laboral se relaja.

“El público estadounidense está más apalancado de lo que me gustaría”, dice Golding.

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3. El desempleo es menor de lo que se supone que debe ser

El mínimo de casi 50 años en la tasa de desempleo de Estados Unidos , que se ubicó en 3.7% en octubre, es algo excelente por muchas razones. Finalmente está empezando a impulsar los aumentos salariales. Crea oportunidades para los trabajadores que, de lo contrario, podrían ser ignorados por posibles empleadores, como personas con discapacidad y aquellos con antecedentes penales. Significa que las consecuencias de ser despedido por un recorte, lo que ocurre incluso en las mejores economías, podrían no ser tan graves.

Pero si la historia sirve de guía, Estados Unidos no puede sostener el nivel actual de desempleo por mucho tiempo. En este momento, está muy por debajo de lo que los economistas llaman la “tasa natural” de desempleo, que es un nivel que da cuenta de los trabajadores que se mueven entre empleos.

Por lo general, la Reserva Federal responde a ese desajuste al elevar las tasas de interés para prevenir la inflación impulsada por aumentos de salarios y precios, tratando de diseñar un “aterrizaje suave”. Pero, con mucha frecuencia, la economía en cambio pisa los frenos.

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“La simple realidad es que es bastante difícil aplicar la cantidad justa de restricción de políticas (fiscal y monetaria) para desacelerar la economía lo suficiente como para ver un aumento de la tasa de desempleo sin causar una recesión absoluta”, escribieron analistas de IHS Markit en un informe anterior este año.

Eso no significa que una sobrecorrección sea inevitable, pero nadie debería sorprenderse si sucede, a pesar de los mejores esfuerzos de la Fed para evitarla.

“Aumentar las tasas demasiado rápido podría acortar innecesariamente la expansión económica, mientras que avanzar demasiado lentamente podría dar como resultado un aumento de la inflación y expectativas de inflación a futuro que podrían ser costosas de revertir”, dijo el vicepresidente de la Fed, Richard Clarida, en un discurso el martes.

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