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¿La ley islámica anti-LGBT de Brunéi se difundirá en el sureste asiático?

La homosexualidad es castigada con la muerte por lapidación en este país asiático, lo que desató el miedo de las minorías de diversidad sexual en Malasia e Indonesia.
Polémica.
Polémica. La ley islámica de Brunei entro en vigencia hace una semana.

(CNN)- La nueva ley de Brunéi, que castiga la homosexualidad con muerte por lapidación, desató una oleada de miedo en la población LGBT en los vecinos Malasia e Indonesia.

El 3 de abril, el pequeño reino petrolero de Brunéi implementó un código penal islámico estricto en el que se pena el adulterio y la homosexualidad con la muerte, el lesbianismo con flagelación y los delitos como el robo con amputación.

Esto ha desatado una oleada de críticas de parte de países y celebridades occidentales. La alta comisionada de la ONU para los derechos humanos, Michelle Bachelet, dijo el 1º de abril que las leyes son "draconianas" y un retroceso para los derechos humanos.

Sin embargo, al otro lado de la frontera de Brunéi, en Indonesia y Malasia —ambos países mayormente musulmanes— el silencio de las autoridades ha sido abrumador.

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La falta de respuesta de los líderes prominentes del sureste asiático probablemente despierte inquietudes sobre el auge del islam conservador en la región y sobre las consecuencias para las minorías religiosas y sexuales.

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En años recientes, los grupos musulmanes conservadores han cobrado fuerza en la región, han presionado para que haya un mayor apego a los valores islámicos más rígidos y han intimidado a los gobiernos nacionales.

En una provincia de Indonesia se ha censurado públicamente y azotado a personas gays. El gobernador cristiano de Yakarta terminó encarcelado, acusado de blasfemia. En marzo, el ministro de Turismo de Malasia afirmó que en su país no hay gays.

Thilaga Sulathireh, activista malasia por los derechos de la comunidad LGBT, dijo que la reacción inmediata entre la comunidad gay fue de preocupación por que se propagara esta represión.

"Todo esto está generando mucho miedo en la gente y mucha incertidumbre", dijo. "¿Qué va a pasar con nuestra vida y nuestro futuro?".

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CNN se puso en contacto con el gobierno indonesio y el malasio para pedirles comentarios.

El auge del islam conservador

Brunéi es el primer país del sureste asiático en el que se implementa la pena capital para delitos como el sexo LGBT o el adulterio; sin embargo, en Malasia e Indonesia se ha experimentado con leyes islámicas estrictas desde hace años.

En Malasia existe un sistema judicial que combina los preceptos laicos y los religiosos; en algunas regiones, las leyes islámicas contemplan penas como azotes y multas para actos considerados "antinaturales" en la ley (como la homosexualidad), mientras que en la provincia conservadora de Aceh, en el noroeste de Indonesia, se ha implementado la ley islámica desde hace tiempo.

Andreas Harsono, investigador de Human Rights Watch, dijo que los fiscales de Brunéi visitaron Aceh en 2014, antes de la implementación de la ley islámica en su país, para aprender cómo se implementaba.

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Este mes, los políticos conservadores de Indonesia y Malasia manifestaron su apoyo a las leyes de Brunéi. Un miembro del Parlamento del Partido Islámico Panmalasio felicitó al sultán de Brunéi, Hasanal Bolkiah, por su "valentía".

"Felicidades a Brunéi por su valentía y su voluntad política al implementar la ley islámica penal. La observancia de la sharía [la ley islámica] es la obligación de asegurar el derecho de Alá de mantener la paz para los humanos", escribió Mohd Khairuddin Aman Razali en su página oficial de Facebook.

En Indonesia, uno de los líderes del consejo legislativo Ulama, en Aceh, dijo a la prensa local que las leyes de Brunéi son simplemente "libertad de cultos".

Harsono dijo que le preocupaba que los musulmanes conservadores de Malasia e Indonesia usen a Brunéi como ejemplo para fortalecer sus llamados a implementar reglamentos y leyes islámicos más estrictos.

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"Ya hay más de 60 regencias locales y tres provincias en Indonesia con reglamentos que contemplan la obligatoriedad del hiyab. En más de 20 áreas locales hay reglamentos que penalizan a la gente LGBT", señaló.

Hasta el viernes 5 de abril, no había habido comentarios oficiales sobre dichas leyes de parte del presidente de Indonesia, Joko Widodo, ni del primer ministro de Malasua, Mahathir Mohamad.

Harsono dijo que no esperaba que Widodo, quien está buscando la reelección, hable hasta que sepa la reacción de las organizaciones islámicas prominentes en Indonesia. "Si el NU se opone a la amputación de manos, Jokowi se manifestará seguramente", dijo, refiriéndose al movimiento religioso masivo Nahdlatul Ulama. "Si no, Jokowi no arriesgará su reelección con una declaración así".

Un retroceso

Ni en Indonesia ni en Malasia hay leyes nacionales parecidas a las de Brunéi. En Malasia, la homosexualidad es ilegal, pero se castiga con prisión. En Indonesia sigue siendo legal, pero es tabú.

Sin embargo, en ambos países los grupos islámicos conservadores poderosos han crecido en años recientes y han presionado para que se apliquen leyes más estrictas que coincidan con la moral religiosa.

"Por ahora es imposible que cualquier político adopte una postura en cuestiones religiosas in haber consultado a sus asesores y simpatizantes musulmanes", dijo Harsono.

Previo a las elecciones del 17 de abril en Indonesia, Widodo causó controversia al elegir al erudito islámico Ma'ruf Amin como su candidato a la vicepresidencia.

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En 2017, la prensa local señaló que Ma'ruf había dicho que lamentaba que el Tribunal Constitucional hubiera decidido rechazar la petición de penalizar la homosexualidad. "Queremos una prohibición firme de las actividades LGBT y de otras actividades sexuales desviadas, y leyes que las clasifiquen como delito", dijo a la prensa en 2016.

El ministro de Asuntos Religiosos de Indonesia se reunió con el embajador de Brunéi unos días después de que se diera a conocer la noticia de la nueva ley, pero en público solo mencionaron la certificación halal y la educación religiosa. No se mencionó la ley islámica.

En 2017, los grupos conservadores islámicos ayudaron a reunir apoyo popular para el encarcelamiento por blasfemia del antiguo aliado de Widodo, el alcalde cristiano de Yakarta Basuki Ahok Tjahaja Purnama, acusación que, para algunos, es falsa.

Los activistas dicen que el auge de los grupos islámicos conservadores se ha caracterizado por el incremento de la homofobia en ambos países y el aumento de las acciones del gobierno contra las personas LGBT.

En septiembre de 2018, azotaron por primera vez a dos mujeres en público en el estado malasio de Terengganu por haber intentado tener relaciones sexuales en un auto estacionado. Un mes antes, hubo un cateo en uno de los pocos clubes gays de Kuala Lumpur.

Sulathireh, la activista malasia, dijo que cuando aparecieron algunas banderas de arcoíris en la marcha del Día de la Mujer, hace unos meses, hubo represalias generalizadas contra las asistentes. "Las asistentes al mitin fueron objeto de cuestionamientos de parte de su familia, de sus patrones, de sus escuelas, sobre por qué habían ido", dijo.

'Todo es posible'

La idea de que en Indonesia o Malasia se impongan leyes islámicas más estrictas no es solo teórica. Ya ha habido intentos claros de parte de activistas anti-LGBT.

A principios de 2018, una gran coalición de grupos musulmanes conservadores presentó ante el Tribunal Constitucional de Indonesia su petición de implementación de un nuevo código penal en el que se penalizaran las relaciones LGBT. A final de cuentas, la iniciativa se abandonó, pero los grupos que la respaldaban siguen teniendo fuerza en el país.

Esta fue la ley a la que el actor George Clooney aludió en un artículo de opinión que escribió para Deadline, en el que advirtió de las posibles consecuencias de la decisión de Brunéi y llamó a boicotear a los principales hoteles propiedad del sultanato.

"El asunto más peligroso son los vecinos de Brunéi. En Indonesia hay muchos problemas de derechos humanos, pero no han lapidado a nadie todavía", escribió el actor. "Sin embargo, la ley estaba en los libros, y si Brunéi no enfrenta una resistencia enérgica y contundente, que cimbre sus establecimientos mercantiles, entonces todo es posible".

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