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Nuestras Historias

En la conmemoración del Día D, los líderes de Europa dan una lección a Trump

Gobernantes como Angela Merkel buscan que el presidente de Estados Unidos deje de dudar en la efectividad de las alianzas que han mantenido la paz desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.
jue 06 junio 2019 11:51 AM
Clase de historia
Clase de historia. Trump vio con sus propios ojos el precio que pagaron miles de estadounidenses en el desembarco de Normandia, el 6 de junio de 1944.

LONDRES (CNN)- Los líderes de Europa están sometiendo al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a un curso relámpago de historia con la esperanza de que las conmemoraciones del Día D lo ayuden a deshacerse de sus dudas respecto a las alianzas que han mantenido la paz mundial por tres cuartos de siglo.

Trump vio con sus propios ojos este jueves el precio que pagaron miles de estadounidenses enterrados en hileras de tumbas blancas frente a las playas en las que desembarcaron bajo el denso fuego nazi el 6 de junio de 1944.

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Su sacrificio en el desembarco de Normandía sirvió para comprar 75 años de libertad y prosperidad en Europa, además de que consagró a Estados Unidos como potencia mundial líder y garante de la democracia occidental.

Durante los tres días que Trump estuvo en Reino Unido para participar en las conmemoraciones del Día D, quedó claro que sus interlocutores esperan que empiece a apreciar el compromiso y el sacrifico de los estadounidenses que construyeron una posguerra que benefició a millones de personas, pero que hoy está bajo amenaza de fuerzas externas e, increíblemente, del mismo presidente de Estados Unidos.

Recomendamos: A 75 años del Día D: ¿qué pasó en el desembarco de Normandía?

La reina Isabel II, la primera ministra de Reino Unido, Theresa May, y la canciller de Alemania, Angela Merkel, destacaron la necesidad de mantener las alianzas que cada vez sienten más presión de las fuerzas populistas internas y de la competencia cada vez mayor de Oriente.

"Mientras encaramos los nuevos desafíos del siglo XXI, el aniversario del Día D nos recuerda todo lo que nuestros países han logrado juntos", dijo la reina, combinando la hospitalidad con una clase de historia en un banquete de Estado en honor a Trump.

"Luego de los sacrificios compartidos de la Segunda Guerra Mundial, Reino Unido y Estados Unidos trabajaron con otros aliados para construir un grupo de instituciones internacionales que garantizaran que el horror del conflicto no se repitiera", dijo la reina, una de los pocos jefes de Estado que vivió y que recuerda la Segunda Guerra Mundial.

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"Aunque el mundo ha cambiado, siempre estaremos conscientes del propósito original de estas estructuras: países que trabajan juntos para salvaguardar una paz obtenida con esfuerzo", agregó.

Trump atendió a los llamados. Ahora, la pregunta es si entendió el mensaje y si entenderá las inquietudes profundas que su conducta y su discurso despiertan en Europa.

Con su discurso de "Estados Unidos es primero", Trump ha dejado en claro que cree que la soberanía de los países que persiguen sus propios intereses debería ser la base de las relaciones internacionales, no las instituciones multilaterales formales. Esto no excluye a las alianzas, pero es una afiliación más laxa que el modelo interdependiente que prefieren muchos líderes europeos.

En un discurso conmovedor, durante la ceremonia, Trump prefirió ahondar en las historias inspiradoras de valor y sacrificio de los soldados estadounidenses que estaban a miles de kilómetros de su hogar que abordar los puntos históricos generales y los argumentos políticos de sus homólogos europeos.

"Usted es la gloria de nuestra república y le agradecemos desde el fondo de nuestro corazón", dijo Trump en el Cementerio Estadounidense de Normandía, en el norte de Francia.

Homenaje.
Homenaje. "Usted es uno de los estadounidenses más grandes que hayan vivido", dijo Trump a uno de los veteranos que participaron en el desembarco de Normandía.

"Usted es uno de los estadounidenses más grandes que hayan vivido", dijo Trump.

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Pero el presidente Trump también ofreció un fuerte respaldo a la alianza transatlántica, de una manera que podría contribuir de alguna manera a aliviar las ansiedades del lado europeo del Atlántico sobre su actitud hacia las alianzas de Estados Unidos.

"Nuestra querida alianza se forjó en el fragor de la batalla, se puso a prueba en la guerra y se demostró en las bendiciones de la paz", dijo Trump en el 75º aniversario del Día D.

"Nuestro lazo es inquebrantable", dijo.

La tendencia de Europa a aleccionar a Trump conlleva riesgos porque no toma muy bien los sermones y no soporta la percepción de que estén manipulando su liderazgo intuitivo. Como prueba, hay que considerar las relaciones tensas que tuvo con antiguos miembros de su gabinete, como James Mattis y Rex Tillerson .

También hay pocas pruebas de que los halagos de los otros líderes mundiales sean particularmente efectivos para lograr que se deshaga de sus manías y sus creencias profundamente arraigadas, incluso aquellas que confunden los hechos y la lógica.

En la víspera de las ceremonias, la presidenta del Comité Nacional Republicano, Ronna McDaniel, criticó la cobertura mediática del viaje de presidente en una entrevista con Fox Business.

"Tengo un recordatorio para la prensa: él también es su presidente", dijo. "Este es nuestro presidente. Este es nuestro país. Estamos celebrando el aniversario, 75 años del Día D. Este es un momento en el que deberíamos estar celebrando a nuestro presidente, los grandes logros de Estados Unidos, y no creo que al pueblo estadounidense le guste esta negatividad constante. Hay momentos en los que deberíamos estar exaltando a nuestro presidente, especialmente cuando está en el extranjero".

La ambivalencia de un presidente

Los europeos consideran que la alianza transatlántica es una estructura indispensable que garantiza su seguridad y que puede prolongar tres cuartos de siglo de libertad y de economía de libre mercado.

La ambivalencia de Trump se presenta en un momento geopolítico especialmente delicado, ya que potencias como China y Rusia desafían el orden occidental y ofrecen un modelo de desarrollo alterno para líderes autoritarios que rechazan los valores universales.

Tal vez no es coincidencia que el presidente de Rusia, Vladimir Putin, y el presidente de China, Xi Jinping, se estén reuniendo justo mientras los líderes de Occidente viajan a Francia.

Entre los presidentes estadounidenses posteriores a la Guerra Fría, Trump es único porque desechó la postura tradicional de que la OTAN y la Unión Europea son instituciones que fortalecen el orden liderado por Estados Unidos y multiplican el poder estadounidense.

El exmagnate de los bienes raíces tiene una opinión más transaccional de tales organismos; hace cálculos fríos sobre las ganancias materiales que arroja la inversión de Estados Unidos en términos estrictamente financieros.

Muchos presidentes se han quejado de que los aliados no comparten la carga de la OTAN y que muchos no han cumplido sus propios objetivos de gasto en defensa. Sin embargo, Trump es el único comandante supremo de Estados Unidos que toma estas quejas como principio rector de su política exterior, estrategia que se refleja en su actitud ante sus aliados en Asia: Japón y Corea del Sur.

Trump dejó notoriamente desconcertados a los líderes de la OTAN en su primera visita a las oficinas de la alianza en mayo de 2017 , cuando afirmó que algunos aliados "deben sumas enormes de dinero de años anteriores".

Ya sea a propósito o por omisión, Trump suele ignorar que el objetivo de gasto en defensa de los miembros de la OTAN (2% de su producto interno bruto) no es un pago de derechos.

Hubo que hacer varios intentos para que Trump afirmara finalmente el principio de defensa mutua de la OTAN. Sus modos mezquinos no sirvieron para paliar las inquietudes sobre su actitud ante la organización.

Su extraña deferencia a Putin , quien cree que debilitar a las instituciones democráticas occidentales es parte esencial de su mandato, también puso nerviosos a los líderes europeos.

Durante décadas, presidentes como Ronald Reagan y Barack Obama usaron las imágenes de la invasión en Normandía para fortalecer los lazos de los aliados, unidos por una causa mucho mayor que las naciones por sí solas.

La mente de Trump, que gira constantemente alrededor de evaluaciones sobre ganancias y pérdidas, no funciona así.

En ocasiones anteriores se ha mostrado reacio ante los sermones de Merkel —tal vez la líder de una gran potencia europea que menos le gusta— sobre la solidaridad en la alianza.

'Una liberación como pocos han visto'

En los días previos a las conmemoraciones del Día D, cuando más de 160,000 soldados aliados cruzaron el canal de la Mancha en la invasión más grande de la historia, Trump manifestó su admiración por la magnitud de la tarea que emprendieron los ejércitos aliados.

"Fue una liberación como pocos habían visto", dijo. "Entre ellos había más de 130,000 hermanos de armas estadounidenses y británicos. A través de su valor y su sacrificio, aseguraron nuestra patria y salvaron la libertad del mundo".

Sin embargo, los presidentes y los primeros ministros de los otros países aliados estarán atentos para ver cómo interpreta Trump las lecciones del Día D y cómo las adapta a su propia visión del mundo.

Algunos líderes se dedicaron a alabar exageradamente a Trump por lograr que los gobiernos europeos destinaran más dinero al gasto en defensa, aunque el objetivo del 2% tiene fecha límite en 2024 y algunas de las nuevas inversiones son anteriores a su presidencia.

"Gracias en parte a su mensaje claro sobre compartir la carga, Donald, hemos visto que los miembros destinaron 100,000 millones de dólares más, con lo que se incrementa su aportación a nuestra seguridad compartida", dijo May el martes.

La líder británica también probó una táctica nueva: tratar de impresionar a Trump, a quien le fascinan los aparatos nuevos, con las nuevas capacidades que Reino Unido implementará pese a que su presupuesto militar ha sido reducido desde hace varios años.

"Me complace anunciar que la OTAN pronto podrá llamar a los portaaviones británicos clase Reina Isabel y a los aviones de combate F-35 para combatir las amenazas en todo el mundo", señaló May.

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