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China ha avanzado mucho en su lucha anticontaminación, pero no es suficiente

El cierre y la optimización de fábricas viejas como con la aprobación de restricciones para controlar las emisiones contaminantes han contribuido a mejorar la calidad del aire.
dom 21 julio 2019 08:04 AM
James Griffiths

HONG KONG (CNN)- Cuando los líderes mundiales llegan a Beijing, la ciudad suele tener cielos azules hermosos.

Es un signo de que la capital china tiene la capacidad de controlar su famoso smog cuando tiene que hacerlo. También indica que China ha logrado avances en el combate a la contaminación atmosférica en años recientes, tanto con el cierre y la optimización de fábricas viejas como con la aprobación de restricciones para controlar las emisiones.

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Así, Beijing ha salido de la lista de las cien ciudades más contaminadas de Asia en años recientes; los niveles de contaminación en general fueron un 10% más bajos en las ciudades de China entre 2017 y 2018, según un informe de Greenpeace y AirVisual .

Shanghái, la ciudad más grande del país y su capital financiera, también ha logrado avances ambientales, como la adopción de un reglamento de reciclaje muy estricto .

Wuhan, en el noreste de China, ocupa el lugar 146 de la lista de AirVisual y no es de las ciudades más contaminadas de China, pero los habitantes no quieren arriesgarse. En semanas recientes ha habido protestas —cosa rara en China— por el plan de construir una nueva planta de incineración de basura.

Blandiendo pancartas con lemas como "no queremos que nos envenenen, nada más queremos una bocanada de aire fresco", miles de personas salieron a las calles de la ciudad a lo largo de dos semanas, en junio y julio, para pedir que se suspenda el plan de construir la planta .

"Tememos que la planta esté muy cerca de la zona residencial", dijo uno de los manifestantes a la prensa oficial . Otros manifestaron que les preocupa que las emisiones empeoren la contaminación del aire y afecten la salud de los diez millones de habitantes de la ciudad.

Al parecer, las autoridades locales se sorprendieron con la magnitud de las protestas, que se llevaron a cabo luego de que se dijera que varias plantas de manejo de basura similares tenían emisiones peligrosas . En fotos que se publicaron en las redes sociales se ve a grandes multitudes marchando por las calles en las cercanías del sitio en el que se construiría la planta y a la Policía arrestando a varios manifestantes.

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Desde entonces, el gobierno suspendió la construcción de la planta , cosa que, de acuerdo con los lugareños, puso un alto a las protestas; sin embargo, la Policía sigue teniendo gran presencia en la ciudad y la situación es tensa.

Un éxito contra el smog

Desde 2008, el gobierno chino ha dedicado grandes cantidades de energía y dinero al combate del problema de la calidad del aire. El primer ministro de China, Li Kequiang, declaró en 2014 la "guerra a la contaminación" , a la que considera "el semáforo rojo de la naturaleza contra el modelo de desarrollo ineficiente y ciego".

Aunque los problemas de smog de China no están cerca de resolverse —el país sigue albergando grandes centros urbanos que lidian con problemas de contaminación del aire—, hay indicios de avances. Por otro lado, en la vecina India, hay un problema mucho más grande, ya que alberga a 22 de las 30 ciudades más contaminadas, según el informe de Greenpeace/AirVisual.

Eso se debe en parte a que el gobierno indio no ha tenido que lidiar con la inconformidad considerable del pueblo por este tema. La presión del público es lo que motiva las políticas ambientales en China y, al parecer, no cesará.

En 2016, los manifestantes salieron a las calles de Chengdú con cubrebocas para exigir acciones para combatir el smog, mientras que otras manifestaciones se han opuesto a las plantas químicas y termoeléctricas de las provincias de Sichuan , Jiangsu y Heilongjiang en años recientes.

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Solo las inconformidades laborales, que han sido un problema constante , son una causa más consistente de movilización ciudadana.

Sin embargo, el gobierno tendrá que hacer un inquietante acto de equilibrismo: tiene que abordar las inquietudes ambientales del pueblo al tiempo que evita tomar medidas que frenen el crecimiento mientras lidia con una economía que ha crecido rápidamente, a menudo sin los estándares de seguridad y emisiones que la gente está exigiendo ahora.

Sin embargo, los chinos comunes y corrientes están bien conscientes de que el gobierno central puede implementar todas las políticas progresistas que quiera, pero eso no significa que se implementarán a nivel local o que se salvarán de la corrupción y los intereses velados.

Protestas por la contaminación

Pese a los avances considerables, sigue habiendo brechas geográficas en los estándares ambientales en China. De las 20 ciudades chinas con peor calidad del aire , casi todas están en el centro o el oeste de China y solo una, Xuzhou, en la provincia de Jiangsu, está en la acomodada costa este.

Las ciudades suelen situarse en una región más pobre y menos desarrollada que los principales centros portuarios de China, lo que las hace vulnerables a la corrupción que impide que se implementen los reglamentos en su totalidad.

Según Caixin , una prestigiosa revista china de periodismo de investigación, "las falsificaciones y la corrupción descarada persisten en parte de los datos fundamentales para la vigilancia del medioambiente en China".

Aludiendo a informes gubernamentales y a denuncias, Caixin afirma que la privatización de las operaciones de evaluación ambiental, desde 2015, han llevado al "caos" porque las pruebas no se llevan a cabo, se hacen mal o las empresas compran los certificados cuando no pasan las pruebas.

Más o menos cuando se publicó ese informe, el gobierno anunció que investigaría a más de 12,000 funcionarios y a 18,000 empresas por la aplicación laxa o por abusar de los estándares ambientales.

Esto podría explicar por qué los manifestantes como los de Wuhan no están dispuestos a creerles a las autoridades cuando dicen que las plantas cumplirán los estándares modernos de seguridad y emisiones. En un informe sobre las protestas en Wuhan —cosa inusual tratándose de un medio oficial—, el diario sensacionalista Global Times señaló que parte del problema "se relaciona con la comunicación insuficiente entre el gobierno y el público".

"Los analistas también hicieron notar que la vigilancia de emisiones, aunada a la falta de transparencia en la divulgación de los datos de emisiones, provocan que haya quejas", señaló el diario.

El gobierno chino es muy sensible a las amenazas de protestas como las de Wuhan y pesa mucho la sombra de la masacre de Tiananmén, en 1989. Los llamados a la acción colectiva son los temas más censurados en las redes y la gente que organiza protestas o que trabaja para grupos de la sociedad civil son blanco de acosos y encarcelamiento.

Aunque la gente está dispuesta a dejar a un lado las preocupaciones políticas en aras del crecimiento económico, no está lista para arriesgar la salud de sus hijos por el PIB. El gobierno lo sabe y ha emprendido un esfuerzo concertado para reducir la contaminación del aire.

Sin embargo, muchas personas, particularmente las que están lejos de la capital, creen que no se está haciendo lo suficiente.

En Wuhan, miles de personas demostraron que prefieren desafiar las macanas de la Policía y enfrentar la posibilidad de ir a prisión que ahogarse con aire contaminado.

Nanlin Fang, de CNN, contribuyó con este reportaje desde Beijing.

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