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Nuestras Historias

Las mujeres chinas rompen la ley para saber el sexo de sus bebés

Las embarazadas en la China continental alimentan un mercado negro de contrabando de sangre a Hong Kong para realizar una prueba que les permite saber si esperan un niño o una niña.
mar 15 octubre 2019 05:04 AM
Sin mujeres
Pese a que se levantó parcialmente la prohibición a tener más de un hijo, muchas parejas chinas optan por tener solo un bebé y quieren que sea niño.

Julie Zaugg y Lansie Lan

HONG KONG- Unos agentes aduanales detuvieron a una mujer de mediana edad por su andar raro, pesado. La revisaron y encontraron frascos con sangre ocultos en su sostén, según el comunicado oficial. Cada uno llevaba en la etiqueta el nombre de una mujer china.

La pasajera pasaba por la sala de inspección del puerto de Futian, un puesto fronterizo entre la ciudad china de Shenzhen y Hong Kong, un viernes bochornoso de julio de 2017.

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Según el comunicado, cuatro días después interceptaron a otra mujer que llevaba una mochila aparentemente pesada. Otra vez estaba llena de tubos de ensayo con sangre de embarazadas. Había 203 tubos envueltos en bolsas de plástico. La sangre había empezado a deteriorarse por el calor.

Las autoridades hongkonesas señalan que las mujeres eran mulas que reconocieron que les habían pagado entre 100 y 300 yuanes (entre 270 y 800 pesos) por llevar el material delicado al otro lado de la frontera.

Hace poco, en febrero de 2019, detuvieron a una niña de 12 años en el puerto de Luohu, otro punto de entrada a Hong Kong, con 142 muestras de sangre ocultas en su mochila. "Los estudiantes que cruzan la frontera básicamente traen libros, artículos de papelería y bocadillos, así que sus mochilas suelen lucir vacías. Sin embargo, vimos que la suya se veía tan llena que estaba a punto de reventar, así que la revisamos", dijo un empleado del puerto cuya declaración citó el diario oficialista chino El diario del pueblo.

El contrabando de sangre a Hong Kong desde la China continental, en donde están prohibidas las pruebas de detección de sexo, ha aumentado considerablemente en los pasados tres años. Las muestras se envían a clínicas en Hong Kong para que revisen el ADN fetal, lo que les permite a los futuros padres descubrir el sexo de su bebé.

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La demanda en China es intensa. Pese a que se levantó parcialmente la prohibición a tener más de un hijo , muchas parejas chinas optan por tener solo un bebé y quieren que sea niño.

Tubos de ensayo ocultos en muñecos de peluche

En su desesperación por descubrir si tendrán un niño o una niña, las parejas chinas recurren a intermediarios que ofrecen enviar una muestra de sangre a Hong Kong para que le hagan pruebas. Docenas de agencias ofrecen este servicio en Weibo, un sitio de microblogging parecido a Twitter.

Una representante de ventas de una de esas empresas le dijo a CNN que "las mujeres pueden empezar a hacer las pruebas desde que tienen seis o siete semanas de embarazo". La agencia, con la que CNN se puso en contacto a través de la cuenta de WeChat que viene en su página de Weibo, pide únicamente un ultrasonido en el que se demuestre que el embarazo está en la etapa adecuada y una muestra de sangre.

"La mujer puede ir al hospital o pedirle a una enfermera que vaya a su casa a tomar una muestra", dijo la representante.

Se exhorta a la embarazada a ocultar el tubo de ensayo en un muñeco de peluche o en cajas de botanas empacadas para evitar que lo encuentren y que lo envíe por correo a Hong Kong. "Ya no contratamos mensajeros manuales", agregó la agente. "Es demasiado arriesgado porque el gobierno ha emprendido recientemente una campaña contra nuestras actividades".

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La empresa, que tiene más de 380,000 seguidores en Weibo, cobra 3,500 yuanes (unos 9,500 pesos) por sus servicios y los resultados tardan alrededor de una semana. De acuerdo con la agente, que habló con CNN a través de WeChat, la prueba se lleva a cabo en un laboratorio situado en una parte remota de Hong Kong.

La Ley de Población y Planificación Familiar de China prohíbe las pruebas de detección de sexo desde 2002 para impedir que aumente el desequilibrio en la proporción de hombres y mujeres en este país de 1,400 millones de personas en el que a finales de 2017 había 32.7 millones más de hombres que de mujeres, según la Oficina Nacional de Estadística de China.

Cuando estaba en vigor la política del hijo único, los abortos selectivos se generalizaron con la esperanza de tener un hijo varón. Entre 1970 y 2017, esto impidió el nacimiento de 12 millones de niñas, según un estudio que publicaron en mayo unos investigadores de la Universidad Nacional de Singapur .

La política del hijo único se derogó parcialmente en 2015, aunque muchas parejas siguen evitando tener más de un hijo por el costo que representa .

Para darle la vuelta a la prohibición a las pruebas de detección de sexo, algunas parejas empezaron a enviar muestras de sangre al otro lado de la frontera, a Hong Kong. Esto es ilegal y la Comisión Nacional de Salud y Planificación Familiar de China emitió un aviso en 2017, en el que prohíbe la exportación de sangre humana.

Sin embargo, Hong Kong permite la importación de muestras de sangre siempre y cuando no se sospeche que contengan agentes infecciosos y siempre y cuando tengan un permiso, según explicó por correo electrónico a CNN una vocera del Departamento de Salud de Hong Kong. Desde el 2015, la dependencia ha remitido al consejo tres casos de laboratorios que llevan a cabo pruebas de sangre para que se investigue, pero todos se desecharon "por falta de pruebas", explicó la vocera.

'Los ojos a medio cerrar'

Los laboratorios hongkoneses solo pueden llevar a cabo las pruebas si un médico registrado les envió la sangre del paciente, según el código de conducta de los técnicos de laboratorios médicos. Sin embargo, muchos laboratorios ignoran esta pauta, de acuerdo con Kwok Ka-Ki, miembro del Parlamento hongkonés y urólogo.

"El Departamento de Salud podría descubrirlos si fingiera que es un cliente, pero todavía no sé de ningún caso en el que emprenda una sola investigación", dijo a CNN. "El gobierno prefiere mantener los ojos a medio cerrar porque no quiere afectar la industria de laboratorios médicos en Hong Kong, que es muy lucrativa".

Hasta ahora, ninguna de las investigaciones que inició el Departamento de Salud ha desembocado en un proceso judicial, de acuerdo con la portavoz que aludió a la falta de "pruebas suficientes". La portavoz agregó que cualquier queja contra los laboratorios médicos de Hong Kong está a cargo de la Comisión de Técnicos de Laboratorios Médicos, el órgano regulador.

La próspera industria de las pruebas de detección de sexo en Hong Kong existe gracias a un análisis de sangre llamado tamiz prenatal no invasivo (TPNI), que se inventó en esta ciudad. "Antes, una mujer embarazada tenía que esperar hasta que tuviera cuatro o cinco meses de embarazo para saber el sexo de su hijo, pero ahora, con el TPNI, puede saber a partir de la décima semana", explicó Tom Shakespeare, sociólogo británico y coautor de un estudio sobre la ética del TPNI para el Nuffield Council on Bioethics.

Esto tiene implicaciones importantes en cuanto a los abortos por sexo, agregó Shakespeare. "Interrumpir un embarazo a las 10 semanas es mucho más sencillo que a las 18 semanas", señaló.

El TPNI es creación de Dennis Lo, profesor de Patología Química de la Universidad China de Hong Kong. Cuando estudiaba medicina en la Universidad de Oxford, a finales de la década de 1980, buscaba una alternativa a la amniocentesis y al muestreo de vellosidad coriónica, los dos métodos invasivos que se usan comúnmente para detectar anormalidades genéticas en los fetos.

"Estas dos pruebas conllevan un riesgo reducido de aborto, así que me pregunté si podría desarrollar una forma más segura de buscar trastornos genéticos", cuenta. En ese entonces, se creía que el sistema circulatorio del bebé era independiente del de la madre. Pero Lo tuvo una corazonada: ¿qué tal si parte del ADN fetal lograba llegar a la sangre de la mujer y pudiera detectarse?

En 1997 publicó un ensayo en la gaceta The Lancet, en el que demostró la presencia del ADN del bebé en el plasma de la madre. Sin embargo, le tomó diez años más desarrollar una prueba funcional para detectar anormalidades cromosómicas.

"Involucra la secuenciación aleatoria de millones de fragmentos de ADN en una muestra pequeña de plasma de la madre y luego buscar la proporción de fragmentos de ADN que se originan en cromosomas diferentes", explicó. Una proporción anormalmente alta de fragmentos de ADN de los cromosomas 21, 18 o 13 indica la presencia de síndrome de Down, síndrome de Edwards o síndrome de Patau, respectivamente.

Millones de pruebas

La prueba que Lo desarrolló y que tiene una exactitud del 99% se introdujo comercialmente en Estados Unidos en 2011, a través de una empresa californiana llamada Sequenom. Otras empresas pronto siguieron el ejemplo. Ahora, varias empresas llevan a cabo el TPNI, entre ellas las californianas Illumina y Natera y el gigante farmacéutico suizo Roche.

Esta prueba ha transformado totalmente el mundo de las pruebas prenatales; ahora es más seguro para el bebé y menos invasivo para la madre. "Aproximadamente siete millones de mujeres se lo hacen cada año en todo el mundo", dijo Lo. Se espera que el mercado del TPNI alcance los 3,900 millones de dólares en 2019 y que su tasa de crecimiento anual sea del 13.5%, según un reporte de MarketsandMarkets

El TPNI es particularmente popular en China, aunque no puede usarse para detectar el sexo. Las mujeres chinas han optado por tener hijos a una edad más avanzada , debido en parte a que participan cada vez más en la fuerza laboral y al levantamiento parcial de la prohibición a tener más de un hijo , cosa que ha llevado a muchas mujeres de treinta y tantos y cuarenta y tantos años a tener un segundo hijo. Esto incrementa el riesgo de tener hijos con defectos congénitos y las hace particularmente receptivas a las pruebas genéticas prenatales.

El mercado local está dominado por empresas locales como BGI y Berry Genomics. "En 2018 hicimos pruebas en un millón de muestras de sangre con este método", explicó Zhou Daixing, CEO de Berry Genomics. "Además, el mercado está creciendo a una tasa del 20 al 30% al año". Daixing agregó que cuatro millones de chinas se hicieron el TPNI el año pasado, cifra equivalente a un cuarto del total de embarazos.

Aunque en la mayoría de los países el TPNI sirve para que la mujer descubra el sexo de su bebé a partir de la 10ª semana de gestación, los médicos chinos tienen que reservarse esta información. Esto fomenta el mercado de las pruebas de detección de sexo en Hong Kong, mismo que ha crecido a un ritmo constante desde 2015, según revelan las cifras que CNN consiguió.

A septiembre de 2019, el Departamento de Salud de Hong Kong había investigado un total de 53 casos relacionados con la importación de muestras de sangre sin permiso procedentes de China. Solo hubo un caso en 2015, pero hubo 17 en 2017 y 18 en 2018. A septiembre de 2019 ha habido 12 casos.

"Lo más probable es que esto sea solo la punta del iceberg", opina Kwok. "Si tomas en cuenta la gran cantidad de laboratorios médicos que ofrece pruebas de detección de sexo en Hong Kong, debe haber docenas de casos de contrabando de sangre todos los días".

Sin embargo, la detección del sexo no es la única aplicación del TPNI. "Hemos demostrado que este método nos ayuda a secuenciar todo el genoma de un feto, lo que significa que puede usarse para detectar prácticamente cualquier trastorno genético", explicó Lo.

La fibrosis quística, la hemofilia, la talasemia y la hiperplasia suprarrenal congénita, que provoca una sobreproducción de hormonas masculinas, son algunas de las enfermedades que pueden predecirse con el TPNI, de acuerdo con Lo, quien agregó que de ahora en adelante, podría usarse esta tecnología para predecir qué mujeres tendrán preeclampsia o un parto prematuro.

Esto abre un panorama de posibilidades increíbles. "Si se descubre la hiperplasia suprarrenal congénita en una etapa temprana del embarazo, la madre puede tomar medicamentos para suprimir la producción de hormonas masculinas, así que sería la primera enfermedad genética que se puede tratar en la etapa prenatal", dijo Lo.

Sin embargo, esto también suscita dilemas morales. "Si descubrimos que un bebé tendrá diabetes cuando cumpla 40 años o desarrollará cáncer más adelante, ¿deberíamos decirle a la madre y asediarla con esta información antes de que su hijo nazca siquiera?", se preguntó Lo.

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