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Nuestras Historias

Cómo se vive en Cachemira, una de las regiones más militarizadas del mundo

A ambos lados de la frontera entre India y Pakistán, los bombardeos han arruinado edificios y ahuyentado a las familias de sus hogares.
vie 01 noviembre 2019 05:15 AM
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Familiares lloran junto a los cuerpos de las víctimas de los bombardeos transfronterizos en Nusehri, un pueblo del valle de Nilam, el 20 de octubre de 2019.

Sophia Saifi, Swati Gupta, Imad Mir y Julia Hollingsworth

YURA, CACHEMIRA BAJO CONTROL DE PAKISTÁN, Y SRINAGAR, CACHEMIRA BAJO CONTROL DE INDIA (CNN)- Las coloridas casas de Yura, un pueblo de unos 6,000 habitantes en la Cachemira administrada por Pakistán , tienen agujeros y grietas.

Las tiendas y las paredes están negras de hollín; hay montones sucios de pedazos de metal y sillas, restos de los bombardeos que, según el gobierno pakistaní, llevaron a cabo los indios de hace más de una semana.

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De pie afuera de un quiosco de té en el bazar de Yura, junto con su hijito, Marufa Bibi dice que vive con "miedo constante".

"Cuando empiezan los bombardeos, corremos a agazaparnos en los sótanos improvisados en nuestra casa", le cuenta a CNN. "Se va la luz y esperamos en la oscuridad con nuestros hijos aterrados, esperamos a que acabe".

CNN viajó a Yura como parte de una visita de prensa y diplomáticos que organizaron las fuerzas armadas pakistaníes. Pakistán quería mostrar el daño que —afirma— causaron los bombardeos del 20 de octubre. El gobierno indio señaló que los pueblos del lado de la línea militarizada que divide a la Cachemira controlada por India de la que está bajo control de Pakistán también resultaron dañados.

El gobierno pakistaní señaló que tan solo este año, India ha violado el acuerdo de alto al fuego al disparar hacia o bombardear su territorio miles de veces. Sin embargo, una fuente del gobierno indio afirma que todas las violaciones al alto al fuego de este año fueron cometidas por Pakistán.

Los pueblitos de la línea militarizada que divide a la Cachemira controlada por India de la controlada por Pakistán están en el frente de las tensiones constantes en esta región en disputa. A ambos lados de la frontera, los bombardeos han arruinado edificios y ahuyentado a las familias de sus hogares.

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Una disputa añeja

Desde hace más de 70 años, la gente que vive en la región mayoritariamente musulmana de Cachemira ha estado separada por una línea a la que hoy se conoce como Línea de Control. Esta línea, que alguna vez se creyó que sería temporal, se ha vuelto una frontera de facto fuertemente custodiada que divide a ambos lados de Cachemira.

Luego de que los dividieran al final de la era colonial británica, en 1974, tanto India como Pakistán reclamaron los estados de Yamú y Cachemira. Desde entonces, se ha vuelto una de las regiones más militarizadas del mundo, ya que estos vecinos, que tienen arsenales nucleares, siguen enzarzados en una disputa a menudo violenta por la región.

Las tensiones han crecido en meses recientes. En agosto, India revocó el estatus semiautónomo de Yamú y Cachemira e interrumpió casi total de las comunicaciones por más de dos meses y medio.

Se implementaron restricciones a los viajes y hubo bloqueos carreteros; millones de habitantes de la única región mayoritariamente musulmana de India quedaron aislados de sus familiares en otras partes del país. Las autoridades de la Cachemira bajo control de India reportaron detenciones masivas y los habitantes cuentan que se usaron gases lacrimógenos y rifles de diábolos para controlar a los ciudadanos cachemires.

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El gobierno indio señaló que la revocación del estatus semiautónomo tenía la intención de garantizar que las leyes del país fueran iguales para todos los ciudadanos y para incrementar el desarrollo económico en la región, así como para acabar con el separatismo y el terrorismo que afirman que Pakistán ha respaldado e inducido. El gobierno pakistaní negó las acusaciones y señaló que apoya la causa cachemir por motivos morales.

La maniobra del gobierno indio provocó asimismo nerviosismo entre la población musulmana de la región, quienes temen que el gobierno esté tratando de cambiar la composición demográfica de la región para fundar un Estado nacionalista hindú.

Un día de violencia letal

El alto al fuego más reciente que India y Pakistán acordaron en las regiones fronterizas fue en noviembre de 2003; sin embargo, este acuerdo se ha violado repetidamente. Tan solo este año, India ha hecho disparos y bombardeado las regiones fronterizas 2,608 veces, lo que ha dejado 44 civiles muertos y 230 heridos, de acuerdo con el mayor general Asif Ghafoor, portavoz de las fuerzas armadas pakistaníes.

No obstante, una fuente del gobierno indio señaló que ha habido 2,500 violaciones al alto al fuego en 2019, todas iniciadas por el Ejército pakistaní.

El 20 de octubre, Pakistán e India volvieron a intercambiar fuego; fue uno de los días más letales desde que el gobierno indio revocó el estatus especial de Cachemira.

El gobierno indio señaló que murieron dos soldados indios y un civil. Bipin Rawat, jefe del Ejército indio, dijo que India había logrado dañar considerablemente los campamentos terroristas en la Cachemira controlada por Pakistán; murieron entre seis y diez soldados pakistaníes y la misma cantidad de terroristas.

Rawat afirmó que Pakistán está albergando terroristas y añadió que Pakistán no quiere llamar la atención sobre el daño que India afirma que infligió porque "el mundo sabrá que no se están tomando medidas para coartar los actos de terrorismo".

Por otro lado, el gobierno pakistaní señaló que murieron cinco civiles y al menos seis resultaron heridos en lo que llamó "fuego indiscriminado y no provocado" desde India. Pakistán rechazó que India esté atacando campamentos terroristas y negó que refugie terroristas.

Ambas partes acusaron a la otra de empezar los disparos y los bombardeos. En ambos lados, los habitantes son los que se quedan a lidiar con el daño que causan estas tensiones persistentes.

La gente vive con temor

La ciudad de Yura, en el Himalaya, se encuentra en el valle de Nilam, a unos 4 kilómetros de la frontera de facto entre India y Pakistán.

Para llegar a esta ciudad remota desde Islamabad, la capital de Pakistán, hay que viajar en helicóptero dos horas y recorrer los extensos valles color esmeralda de esta región, un recordatorio de que esta zona de disputas constantes y a veces violentas solía llamarse "el paraíso en la Tierra".

Sin embargo, el martes, 22 de octubre, parecía que Yura había sobrevivido a un terremoto.

Los muros de las paredes estaban salpicadas de agujeros grandes y pequeños, de donde al parecer habían volado pedazos de yeso. Ghafoor, el portavoz de las fuerzas armadas pakistaníes, dijo que eran signos de la violencia del 20 de octubre.

"Perdí la mitad de mis medios de vida en una noche", dijo Pir Zada Qasim Shah, de pie junto a la fachada achicharrada de su tienda de muebles y colchones. Dentro, sus mercancías estaban esparcidas por todas partes.

Mientras la comitiva organizada por las fuerzas armadas pasaba por el pueblo, un grupo de aldeanos nos seguía; alababan al Ejército pakistaní y maldecían al primer ministro de India, Narendra Modi .

Un representante de China, país que ha evitado pronunciarse firmemente sobre el conflicto entre India y Pakistán , también estuvo presente en la visita. Yao Jing, embajador de China en Pakistán, dijo a CNN que el aumento de acciones unilaterales en la frontera es preocupante y que esperaba que ambas partes dialogaran para aliviar el sufrimiento del pueblo cachemir.

China también tiene intereses considerables en juego en la disputa entre India y Pakistán, ya que también reclama la región cachemir de Aksai Chin.

Sin embargo, Jura no es la única ciudad fronteriza que se ha visto bajo asedio.

Al otro lado del valle de Nilam, que alberga a unas 191,000 personas, hay otras ciudades que también fueron blanco de los ataques del 20 de octubre. Alrededor del 60% de los habitantes de Sharda, un pueblo al noroeste de Yura, se vieron obligados a evacuar el fin de semana, según las fuerzas armadas pakistaníes.

Se cree que tres de las personas que murieron en los ataques indios, el día de los bombardeos letales, eran miembros de la misma familia de Nusehri, un pueblo que se sitúa a un lado del proyecto de presa hidroeléctrica de Nilam-Jelam, a unos 40 kilómetros de Muzaffarabad, la capital de la Cachemira administrada por Pakistán.

Hajra Bibi cuenta que su esposo, su hijo y su primo murieron en el ataque, mientras buscaban refugio en un túnel. "Arrastramos a los cuerpos al túnel y nos quedamos con ellos toda la noche porque teníamos demasiado miedo como para salir", cuenta. "Ni siquiera pudimos decirle al resto de la familia qué había pasado".

Tariq Mir, miembro de la familia, optó no celebrar un funeral como se acostumbra porque le preocupaba que las fuerzas indias los atacaran. Dijo que los pobladores de Nusehri empezaron a huir a las ciudades o a las montañas para ponerse a salvo. "Nuestro pueblo empezó a vaciarse", dijo.

La vida en la Cachemira bajo control de India

La Cachemira controlada por India está a unos kilómetros de Nusehri, pero para llegar hay que escalar una cordillera del Himalaya y pasar una frontera sumamente militarizada.

"Aquí hay silencio y temor", dijo Faruq Bigh, concejal y habitante de Uri, una de las zonas más inestables de la Cachemira controlada por India, cerca de la Línea de Control. "Cuando vienen sus proyectiles, no sabemos cuántos llegarán ni en dónde caerán".

Por qué se violó el alto al fuego

Como ocurre con la cifra de muertos y las violaciones al alto al fuego, ni India ni Pakistán están de acuerdo respecto a qué fue lo que provocó los ataques letales de octubre.

En una reunión informativa para la comitiva de prensa del martes, Ghafoor, el portavoz de las fuerzas armadas pakistaníes, dijo que Pakistán no ataca a civiles y afirmó que la intensificación actual de las hostilidades era un intento de India por distraer de las penurias de quienes viven en toque de queda en la Cachemira controlada por India.

India rechazó las acusaciones de Pakistán.

El martes, 22 de octubre, Rajnath Singh, ministro de Defensa de India, dijo a los reporteros que India nunca había emprendido la ofensiva. "India nunca ha estado bajo ataque de otro país ni ha reclamado una sola pulgada de tierra de otro país", dijo. "No obstante, las fuerzas armadas de India son capaces y fuertes. Si alguien mira a India con malas intenciones, entonces reaccionaremos en consecuencia".

Sophia Saifi reportó desde Jura; Imad Mir reportó desde Nuseri; Swati Gupta reportó desde Nueva Delhi, Mukhtar Ahmad reportó desde Srinagar, Julia Hollingsworth escribió desde Hong Kong y Sugam Pokharel contribuyó con este reportaje desde Atlanta.

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