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Nuestras Historias

Joseph Stiglitz: "Va a haber necesidad de un apoyo gubernamental fuerte"

El premio Nobel de Economía cuenta a Expansión que, para salir de la crisis, los países necesitarán "sistemas de protección de la salud y de seguridad social más robustos".
mié 06 mayo 2020 06:04 AM
Desigualdad
Stiglitz, quien obtuvo el Nobel de Economía en 2001, asegura que la pandemia ha revelado la enorme desigualdad económica que existe en EU.

Matar al padre. Es lo que lleva toda su carrera proponiendo Joseph Stiglitz, que se ha convertido en uno de los críticos más conocidos de Adam Smith —precursor de los economistas modernos— y de su teoría de la "mano invisible" que autorregularía los mercados y la distribución de la riqueza en las sociedades. Para Stiglitz, esa mano es invisible porque no existe, y por ello, el ex economista jefe del Banco Mundial y Premio Nobel de Economía defiende la necesidad de la intervención del Estado en la economía, con el objetivo de promover un desarrollo más "justo".

El título de su último libro lo deja claro: Capitalismo progresista, la respuesta a la era del malestar (Taurus, 2020). Stiglitz afirma que sí, que otro capitalismo es posible, y que de hecho la pandemia global de coronavirus ofrece una oportunidad de oro para reformarlo.

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Sin embargo, es pesimista. En entrevista con Expansión, el también profesor de la Universidad de Columbia afirma que la respuesta económica del presidente Donald Trump ha "desperdiciado" la oportunidad de lanzar una economía "más solidaria y más verde", que traería beneficios económicos para todos los estadounidenses, y no sólo para unos pocos.

¿Cuáles son los elementos del actual sistema capitalista que nos hacen vulnerables ante una crisis económica como esta?

Son varias las debilidades que pueden quedar expuestas por la pandemia. La primera es la naturaleza de corto plazo de los mercados, que ya vimos en 2008. En los mercados financieros podemos ver, en su mayoría, que enfocándose solo en la eficiencia, sin pensar en las consecuencias, no podemos esperar un impacto positivo. Es solo es un ejemplo. Las cadenas de suministro también se han mostrado altamente vulnerables a un tipo de conmoción como la que padecemos.

La segunda debilidad que ha sido expuesta ahora, pero que estaba ahí desde hace mucho, es la enorme desigualdad económica que existe. Porque el COVID-19 es un virus que afecta principalmente a la gente que tiene una salud pobre. Una de las razones por las que Estados Unidos está sufriendo tanto es porque tenemos mucha gente cuyas condiciones de salud no son buenas, porque tenemos mucha desigualdad. En general, tenemos mayor desigualdad y peor acceso a la salud. Países como Alemania, que tienen menos desigualdad y mayor acceso al cuidado de la salud, obviamente lo han llevado mejor.

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¿Qué consecuencias sociales podemos esperar de esta pandemia? Sabemos que ya hay una enorme desigualdad, ¿podemos esperar un aumento de la pobreza?

Estoy asustado por la manera en que el gobierno ha abordado la crisis. Me temo que en Estados Unidos habrá una mayor desigualdad. 30 millones de personas han perdido sus trabajos. Hay una enorme desproporción entre la gente de abajo y la gente en la parte superior; entre los asalariados que pueden trabajar desde casa, usando Zoom, y los empleados en las líneas de producción y los trabajadores de bajos ingresos que desproporcionadamente están perdiendo sus trabajos. ¿Y qué estamos haciendo para pagarles?

¿Qué pueden hacer los gobiernos de distintos países para reaccionar ante una crisis así?

Esta crisis está dividida en dos partes. Es una crisis sanitaria y una crisis económica, que inició por la crisis sanitaria, pero que puede convertirse en una crisis sistémica. En el lado de la salud, está muy claro que los países con un mejor sistema de salud público, un buen sistema científico, que pueden desarrollar pruebas más rápido, y que cuentan con más hospitales, tienen una mejor capacidad de respuesta a la crisis.

Y eso es lo triste de Estados Unidos. Estados Unidos es un país rico, pero en lugar de invertir para prepararnos para esto, invirtió en prepararnos para una guerra, la guerra equivocada. Nos preparamos para una guerra nuclear, cuando lo que nos está devastando es un virus. Y el presidente argumenta que es necesario disminuir la inversión en ciencia. El presidente busca reducir los fondos de los Centros de Control de Enfermedades (CDC), que es parte de la respuesta gubernamental a las enfermedades infecciosas. Este es un caso extremo de no estar preparados.

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Otros países aprendieron más temprano que Estados Unidos el riesgo que significaban enfermedades como el SARS, el MERS y el ébola. Sabíamos que ahí había una posibilidad, sabíamos que no había excusas para la administración Trump para no estar preparados. Esto solo es un ejemplo de lo que pasa cuando ignoras lo que la ciencia está diciendo para dar recortes fiscales a los multimillonarios y a las corporaciones.

Otros países que no son tan ricos como Estados Unidos, obviamente, no pueden invertir la misma cantidad en ciencia. Pero sí pueden hacer análisis basados en las investigaciones científicas que está disponibles públicamente y prepararse para este tipo de riesgos. Parte de esto es tener un sistema de salud tan bueno como se pueda pagar.

Usted ha mencionado que las políticas adoptadas por el gobierno de Donald Trump son las de un país del tercer mundo, ¿qué medidas podrían esperarse de un país tan rico como Estados Unidos?

Hay un poco de insulto en esa declaración. La respuesta de Estados Unidos fue tan mala que da vergüenza. La fuerza de Estados Unidos fue mostrada por algunos de sus gobernadores, como el gobernador del estado de Washington y el gobernador del estado de California, ellos hicieron un muy buen trabajo, y eventualmente Nueva York también lo hizo muy bien.

Creo que lo que estamos viendo a lo largo del mundo son distintos tipos de liderazgo. Sudáfrica tiene un buen liderazgo. Ellos fueron capaces de responder de manera muy efectiva, en parte porque creen en la ciencia, porque no están asustados en confiar que la ciencia los guíe para responder a la crisis. Y obviamente, países como Corea del Sur, que no son tan ricos como Estados Unidos, pero que son más ricos que muchos de los países en desarrollo, tuvieron una de las respuestas más impresionantes de un gobierno democrático. Parece que han logrado controlar a la enfermedad, aunque no podemos dar nada por seguro, porque sabemos muy poco de este virus.

Quizás, lo más perturbador de la respuesta de Estados Unidos, en el lado económico, es que no permitió que la gente conservara sus trabajos. En las últimas semanas, 30 millones de personas cayeron en el desempleo, muchas más que en Europa.

¿Qué podría hacer el gobierno de Estados Unidos para recuperar estos empleos?

Lo que va a pasar cuando la epidemia esté bajo control, y no sabemos cuando sucederá, seguramente dará lugar a mucha incertidumbre. Los balances de vivienda van a ser muy duros, los balances de las empresas van a ser duros. La gente pasará por fuertes preocupaciones financieras. Va a haber necesidad de un apoyo gubernamental fuerte. Y van a necesitar, por un incremento de la desigualdad, sistemas de protección de la salud y de seguridad social más robustos.

Mi decepción es que el gobierno está dando mucho dinero que se podría usar para modelar la economía del futuro, una economía verde. Esta es una crisis que no podemos desperdiciar. Podríamos utilizar el dinero para ayudar a la economía estadounidense a volverse más verde, más amable, y no estamos haciendo eso. Estamos empeorando todos los problemas.

¿Qué propuestas debería hacer el candidato demócrata, probablemente Joe Biden, para enfrentar a Donald Trump en las elecciones de noviembre?

Creo que, en muchos sentidos, estas serán unas elecciones sobre la democracia, la decencia, la ciencia y la confianza.

En un primer nivel, Biden es una persona muy decente. Trump no lo es. Trump ha gobernado con la división, la polarización, y eso ha resultado en incompetencia. No hay una razón por la cual Estados Unidos haya tenido que sufrir una enfermedad de esta magnitud o una recesión económica de esta magnitud. Hay políticas que podrían haberse empleado. Yo creo que lo importante es asegurar una recuperación, pero ésta debe ser sustentable en términos ambientales y sostenible en términos económicos y de desigualdad.

El último presidente republicano nos legó la crisis de la burbuja del sistema financiero. Este presidente republicano nos dejará la crisis del COVID-19. Ojalá que los estadounidenses recuerden que hay otro camino. En 2008 vimos un enorme apoyo para que el país fuera en otra dirección, así que confío que en 2020 ese movimiento continúe, incluso más si vemos la complejidad de los últimos meses.

Usted dice que Estados Unidos necesita una economía más verde, pero el gobierno anunció un mayor apoyo a la industria petrolera. ¿Por qué esto es un error?

Los datos son muy fuertes, la ciencia es muy clara. Estamos matando al planeta. No vamos a sobrevivir si seguimos quemando combustibles fósiles. No hay ninguna duda sobre eso. Es una cuestión de la supervivencia de nuestro planeta. Por supuesto, la gente que hace dinero con los combustibles fósiles, como las petroleras, no van a estar felices. Pero, de hecho, estamos produciendo más empleos en energías renovables que los que se pierden por el carbón.

La innovación que tenemos que hacer para desarrollar una economía renovable y verde va a acelerar el crecimiento. Es solo un problema para una industria que no quiere cambiar, a la que le gusta mucho el dinero a cambio del sacrificio del planeta entero. Eso no es aceptable, y obviamente tiene que cambiar. La gente necesita ayuda para moverse, para encontrar nuevas posiciones, no pensamos que vaya a ser fácil, pero tenemos elección si queremos un planeta para sobrevivir.

¿Qué consejo le daría a los millones de jóvenes que con esta crisis han perdido la esperanza de un futuro económico mejor?

Yo creo que lo que tienen que hacer es luchar por cambiar la política, porque si ellos tienen éxito y pelean bien, podemos tener una nueva sociedad y un nuevo contrato social, una nueva democracia y una nueva economía. En mi libro dedico un capítulo a esto.

Ellos pueden, de hecho, crear una economía con nuevos y elevados estándares de calidad de vida para todos y compartir la prosperidad. Pero esto no pasará sin un cambio político radical. Algo emocionante es que no solo se trata de izquierda o derecha, se trata de reconocer que se necesitan los mercados para el progreso, pero también necesitas un importante papel del Estado, en forma de regulaciones.

Lo que los jóvenes deben ver es que hay países en el mundo que están funcionando y que están modelados por sociedades que pueden trabajar en conjunto, todos unidos. Pero para tener una mejor sociedad, debemos cambiar la política.

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