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Nuestras Historias

Australia reconfina a 5 millones de personas por un rebrote de coronavirus

Las calles Melborune, la segunda ciudad más grande de este país, están desiertas en el incio de una nueva cuarentena de seis semanas.
jue 09 julio 2020 11:33 AM
Huida
Una avalancha de viajeros que cruzaron la frontera hacia la vecina Nueva Gales del Sur el miércoles ha generado preocupación por la posibilidad de que los esfuerzos resulten arruinados.

Las calles de Melbourne, la segunda ciudad más poblada de Australia con cinco millones de habitantes, amanecieron desiertas este jueves al iniciarse un nuevo confinamiento de seis semanas de duración por un rebrote de la COVID-19.

Desde el rebrote de finales de junio, que se atribuye al posible incumplimiento de las cuarentenas en los hoteles para los viajeros alojados en Melbourne, se han acumulado más de 1,000 casos, cifra que está muy por encima del número de contagios que se registran en el resto del país.

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"La idea de no poder ver a la gente que quieres y por la que te preocupas es angustiante", dijo entre lágrimas Monica Marshall, una residente de Melbourne, cuya madre de 91 años entró recientemente en un hogar para ancianos.

Sin vacuna ni tratamiento efectivo disponible, los expertos consideran necesaria el distanciamiento social para contener el virus, pero esa medida genera rechazo en muchas partes del mundo, por falta de información y por sus costes económicos.

"Quiero agradecerles su paciencia en la gestión de lo que estoy seguro ha sido algo que nos ha perturbado mucho en las últimas semanas", dijo el primer ministro australiano, Scott Morrison, a periodistas en Camberra, al referirse a la drástica medida adoptada para evitar una mayor tragedia sanitaria y económica.

En el primer día de confinamiento, el centro de Melbourne parece casi desierto, en contraste con la víspera, cuando se vio a una gran cantidad de gente en los bares y restaurantes para disfrutar del último momento en libertad.

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El reencuentro

El reencuentro

Después de tres meses cerrados, los bares y los pubs de Reino Unido abrieron sus puertas este fin de semana.
FOTO: Reuters/Henry Nicholls
Reactivación económica

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También los restaurantes abrieron sus puertas a los comensales, aunque algunos están tomando precauciones extra.
FOTO: Reuters/Paul Childs
Un festejo muy anticipado

Un festejo muy anticipado

"La muchedumbre empezó a llegar hacia las 13:00 horas y rápidamente todo quedó fuera de control" relata Rafal Liszewski, la gerente de una tienda en una de las calles más animadas del barrio londinense de Soho.
FOTO: Reuters/Hannah Mckay
En partes

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Solamente en Inglaterra, los pubs, hoteles, peluquerías, cines y museos volvieron a abrir el sábado, una medida considerada demasiado prematura por las demás provincias británicas, que adoptaron su propio calendario de desconfinamiento.
FOTO: Reuters/Hannah Mckay
¿Y la distancia social?

¿Y la distancia social?

"A las 20:00 horas, había una verdadera fiesta callejera, con gente que bailaba y bebía" declaró una mujer de 36 años a la agencia británica PA, y añade que "nadie llevaba mascarilla" y era "físicamente imposible" respetar la distancia social.
FOTO: Reuters/Henry Nicholls
Una fiesta callejera

Una fiesta callejera

"Soho se transforma en una gigantesca fiesta callejera, donde los bebedores ignoran las normas de distancia social" titula el semanario Sunday Mirror.
FOTO: Reuters/Henry Nicholls

En Melbourne los compradores vaciaron los supermercados y la principal cadena impuso restricciones a la venta de algunos productos.

El resto del territorio de Australia, que había logrado eliminar el coronavirus y había dado grandes pasos en su plan de recuperación económica, está en alerta máxima y ha adoptado medidas para prevenir y frenar cualquier propagación local a raíz de este rebrote en Melbourne, la capital del estado de Victoria.

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La Policía de Victoria controla fuertemente los puntos de acceso tanto a la ciudad como al municipio rural de Mitchell, dos áreas que deberán cumplir confinamientos obligatorios en las próximas seis semanas, según imágenes difundidas por la televisión local.

En Melbourne, las procupaciones se centran en los impactos económicos y de salud mental del segundo confinamiento, que funcionarios estiman le costará a la economía unos 4,200 millones de dólares.

Los restaurantes y cafeterías sirven únicamente comida para llevar, mientras que los gimnasios, salones de belleza y cines se han visto obligados a cerrar nuevamente.

Funcionarios del gobierno van de puerta en puerta en Melbourne instando a los residentes a hacerse la prueba del coronavirus, aunque autoridades dicen que unas 10,000 personas se han negado después de haber sido influenciados por la desinformación en línea.

Para Jemma Ives, que vive en el norte de Melbourne, la situación "es un poco difícil y el sentimiento general entre la gente es que estamos cansados y preocupados por las personas vulnerables". Ives, traductora, también dijo a Efe que se siente afortunada de vivir en una casa con patio y poder seguir trabajando de forma remota.

Pero lamentó que este nuevo confinamiento le retrase aún más sus planes de ver a su familia en la isla de Tasmania, si bien admitió que este nuevo confinamiento "es mucho más serio" y considera importante seguir "lo que dice el gobierno".

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El rebrote en Melbourne, que provocó el cierre de la frontera entre los estados de Victoria y Nueva Gales del Sur, que entre ambos representan más del 50% de la población y de la economía australianas, es seguido con cuidado por el resto de las jurisdicciones del país.

Una avalancha de viajeros que cruzaron la frontera hacia la vecina Nueva Gales del Sur el miércoles ha generado preocupación por la posibilidad de que los esfuerzos resulten arruinados.

Estamos "en alerta máxima", dijo la jefa del Ejecutivo de Nueva Gales del Sur, Gladys Berijiklian, ante la posibilidad de que se den contagios locales en la frontera común o por viajeros procedentes de Melbourne que viajaron a Sídney.

"Unos pocos casos que llegan desde Victoria pueden torcer los números en dirección de la epidemia, con brotes que serán muy difíciles de controlar", dijo la epidemióloga Mary Louise McLaws a la emisora pública ABC.

A su vez, el estado de Queensland anunció el jueves que rechazaría a todos los viajeros provenientes de Victoria.

Australia acumula casi 9,000 casos de COVID-19, entre ellos 106 fallecidos, de los cuales más de 3,400 y de 2,900 se han registrado en Nueva Gales del Sur y Victoria, respectivamente.

Con información de AFP y EFE

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