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Kenosha: la ciudad que desnudó las diferencias entre Trump y Biden

La actitud de los dos candidatos en sus visitas contrastó: mientras el presidente enfatizó en "la ley y el orden", el demócrata buscó un discurso de reconciliación ante las tensiones raciales.
vie 04 septiembre 2020 05:04 AM
Buscar soluciones
En Kenosha, Biden se retrató como un líder dispuesto a escuchar diferentes puntos de vista y buscar soluciones.

La ciudad de Kenosha, Wisconsin recibió esta semana la visita de los dos candidatos a la presidencia de Estados Unidos: el republicano Donald Trump y el demócrata Joe Biden. Durante su visita ambos aspirantes demostraron actitudes que contastaron.

Mientras el preisdente Trump prometió "ley y orden" contra las protestas antirracista que vive la ciudad desde el 23 de agosto, Biden adoptó un tono de conciliación, en incluso se reunió con la

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Esta localidad de 100,000 habitantes ha sido el nuevo centro de las protestas contra el racismo y la violencia policial que sacuden a Estados Unidos desde mayo, tras la muerte del ciudadano negro George Floyd a manos de un oficial blanco.

Aunque habían perdido intensidad, las manifestaciones volvieron a activarse hace 12 días, cuando se difundió un video en que un policía disparaba por la espalda varias veces a Jacob Blake, un hombre afroestadounidense de 29 años. Los tres hijos menores de Blake fueron testigos. Aunque sobrevivió, es probable que quede paralizado de la cintura hacía abajo.

Wisconsin, donde se localiza Kenosha, es un campo de batalla fundamental en la lucha por la Casa Blanca. Trump superó a la demócrata Hillary Clinton allí hace cuatro años, y si bien las encuestas de opinión muestran a Biden con una ventaja en el estado, la campaña de Trump ha hecho que retenerlo sea una prioridad.

La empatía de Biden

En una exhibición de empatía y humildad, el candidato presidencial demócrata, Joe Biden, consoló este jueves a la familia del afroamericano Jacob Blake, paralizado tras haber sido disparado por la policía, y escuchó sentado en una iglesia las preocupaciones de los vecinos de Kenosha.

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Durante su visita a esa ciudad, Biden se retrató como un líder dispuesto a escuchar diferentes puntos de vista y buscar soluciones.

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Nada más salir del avión, Biden y su esposa, Jill, se reunieron en privado durante más de una hora en un edificio del aeropuerto de Milwaukee con la familia de Blake y sus abogados.

El contenido de la reunión no se dio a conocer inmediatamente; pero luego, en un encuentro con vecinos en Kenosha, Biden reveló que había podido conversar por teléfono con Blake, quien aún está recuperándose en el hospital de los siete disparos por la espalda que recibió el 23 de agosto.

"Tuve -narró Biden- la oportunidad de hablar con Blake, ya ha salido de la unidad de cuidados intensivos, hablamos durante unos 15 minutos (...) Hablamos sobre cómo nada iba a vencerle, sobre cómo tanto si vuelve a caminar como si no, él no va a darse por vencido".

En la reunión con la comunidad, Biden utilizó un tono sobrio y pausado, luciendo una mascarilla, en contraste con los a menudo apasionados discursos del presidente republicano.

También conversó con Blake, paralizado de la cintura para abajo, sobre la fe en Dios y citó específicamente parte de una oración: "Él te levantará sobre las alas de un águila, te sostendrá en el aliento del amanecer, te hará lucir con el sol y te sostendrá en la palma de su mano".

A la reunión con Biden acudieron el padre de Blake, Jacob; dos hermanas, Letetra y Zietha; su hermano, Myron, y su madre, Julia, que se conectó por teléfono, así como los abogados de la familia.

La madre de Blake se encargó de guiar al grupo para que rezaran juntos, indicó por su parte el abogado de la familia, Ben Crump.

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En un comunicado, Crump elogió la actitud del líder demócrata con el joven herido y afirmó: "Fue muy obvio que (esto) le importa al exvicepresidente, quien trató a Jacob con sentido de humanidad, tratándole como una persona que merece consideración y merece oraciones".

Además, la familia se sintió "impresionada" con la implicación de Biden y su esposa, así como con su deseo de "realmente escuchar".

Biden se reunió este jueves en una iglesia luterana con los vecinos de Kenosha, que uno tras otro expresaron frustración por la discriminación que sufre la comunidad negra en el sistema judicial, en las escuelas y hasta en el acceso a la atención sanitaria.

Entre los oradores estaba la afroamericana Porsche Bennett, de 31 años, nacida en Kenosha y parte del movimiento "Black Lives Matter" (Las vidas negras importan).

"La verdad es que estamos muy enfados", dijo a Biden la activista, quien explicó que la comunidad negra está cansada de "promesas" y quiere "acciones, no palabras".

Biden, sentado en el centro de la iglesia, tomó nota de cada uno de los testimonios en una libreta con un bolígrafo y fue respondiéndoles uno a uno. A Bennett le pidió que tenga esperanza porque Estados Unidos está "preparado" para el cambio, pero al mismo tiempo reconoció que él, como un hombre blanco, no puede entender el miedo que sienten los afroamericanos ante la policía.

Sin entrar en muchos detalles, el líder demócrata prometió que impulsará reformas estructurales para acabar con el racismo si es elegido presidente en las elecciones de noviembre, en las que se enfrenta a Trump.

La "ley y el orden" de Trump

Las acciones de Biden contrastan con la que tomó Trump durante su visita el martes a Kenosha, donde recorrió los negocios dañados por los disturbios de la semana pasada y ratificó su mensaje de mano dura contra las protestas, que consideró "verdadero terrorismo doméstico".

Terrorismo doméstico
Trump calificó las protestas como terrorismo doméstico durante su visita a Kenosha.

"Estos no son actos de una protesta pacífica, son terrorismo doméstico", dijo en alusión a las protestas y disturbios que se apoderaron de esta ciudad de Wisconsin, un estado clave para las elecciones de noviembre, a la que buscó llevar su mantra de "ley y orden".

Trump fue a Kenosha ignorando pedidos contrarios del gobernador de Wisconsin, el demócrata Tony Evers. Este expresó su temor de que ello inflamaría las tensiones raciales.

El magnate republicano recorrió zonas damnificadas de la ciudad, las cuales describen el clima de las varias noches de manifestaciones airadas que la semana pasada dejaron dos muertos.

"Los ayudaremos", prometió el presidente republicano a comerciantes frente a una tienda quemada.

"Estos hombres hicieron un trabajo maravilloso", agregó, señalando a agentes de policía apostados frente a edificios en ruinas.

En su vista, Trump no mencionó el nombre de Blake y tampoco se reunió con su familia porque, según aseguró, le pidieron tener un abogado presente y él lo consideró "poco apropiado".

Kenosha, pequeña ciudad a orillas del Lago Michigan, en el norte del país, se ha convertido en un microcosmos de las tensiones raciales e ideológicas en Estados Unidos casi cuatro años después de asumir Trump.

Ha sido escenario de protestas del "Black Lives Matter", disturbios y choques con grupos blancos armados. En el apogeo de las tensiones, Kyle Rittenhouse, un simpatizante de milicias de 17 años, presuntamente mató a tiros a dos personas en una protesta e hirió a otra.

Trump había dicho antes de la visita que deseaba "ver a la gente que hizo un buen trabajo por mí", en alusión a las unidades policiales que sofocaron los disturbios.

Y se negó a condenar las acciones de Rittenhouse, quien circulaba por la calle con un rifle. Lo consideró "una situación interesante" y dijo que el adolescente blanco reaccionó porque fue atacado.

Con información de AFP, EFE y Reuters

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