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Frente a China, Joe Biden combinará las estrategias de Trump y Obama

El próximo presidente de Estados Unidos adoptará un tono mucho menos combativo con la potencia asiática que su predecesor, pero eso no significará menos presión para Beijing.
vie 20 noviembre 2020 05:04 AM
Dureza
"Estados Unidos tiene que ser duro con China", dijo Biden en un artículo publicado en marzo.

En el próximo presidente de Estados Unidos, China encontrará a alguien con un estilo mucho menos estridente y combativo que el de Donald Trump, pero no puede esperar un aliado. Ya en la Casa Blanca, Joe Biden puede incluso aumentar la presión sobre Beijing en materia de comercio, derechos humanos y seguridad.

Con China, Trump eligió la imposición de barreras al comercio y lanzar insultos diplomáticos, como el cierre de su consulado en Houston o la insistencia en llamar al coronavirus "virus chino".

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Biden intentará reequilibrar esta relación, que no obstante seguirá siendo de rivalidad, tanto militar, con el Mar de China Meridional y el estrecho de Taiwán como punto de choque, como diplomática y comercial.

"Trump adoptó una política muy agresiva con China, intentando imponerle presión en todos los frentes" dijo a la agencia AFP Adam Ni, director del China Policy Centre, basado en Canberra, Australia.

"Con Biden, creo que tendremos un enfoque más calculado y centrado no solamente en el ataque puntual, sino en consideraciones de largo plazo", explica.

El ex vicepresidente de Barack Obama, a inicios de su campaña, no consideraba a China como un rival estratégico para Estados Unidos, sin embargo ha cambiado en los últimos meses su actitud hacía el gigante asiático y hacia el líder chino Xi Jinping, a quien incluso ha calificado de "un matón".

"Estados Unidos tiene que ser duro con China", dijo Biden en un artículo publicado en marzo cuando la pandemia de coronavirus, que comenzó en la ciudad china de Wuhan, se extendió.

Sin embargo, el demócrata ha mantenido un tono mucho más moderado que el adoptado por el actual inquilino de la Casa Blanca. Por ejemplo, ha evitado decir que China es la mayor amenaza para Estados Unidos, aunque ha calificado al país asiático de su "mayor competidor".

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La dirección de las futuras relaciones entre Washington y Beijing parece sin embargo inamovible, según los expertos, pues la mayoría de los dirigentes estadounidenses quieren asegurarse de que su país mantendrá la supremacía militar y económica respecto al gigante asiático.

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"Los problemas comerciales en la relación no van a cambiar con la nueva Administración”, dijo en el canal CNBC el presidente de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en China, Greg Gilligan.

Pero Biden ha prometido revisar la política de Trump del "America First", que causó la retirada de Estados Unidos de foros internacionales, como la Organización Mundial de la Salud (OMS) o el Acuerdo de París sobre el clima.

Así, el demócrata, que en los días siguientes a su elección ha propuesto una política de conciliación, va a restaurar alianzas, desde Europa hasta la región Asia-Pacífico, construyendo un frente contra las ambiciones chinas en materia tecnológica, comercial y territorial.

"Lo que se puede discernir de la política de Biden en China parece una amalgama de la de Trump y la de Obama: una desconfianza de Trump hacia China combinada con una preferencia ppreferencia por la cautela en el manejo de asuntos estratégicos”, de acuerdo con un artículo de The Economist.

De lo comercial a los derechos humanos

La presidencia de Biden va a priorizar "frenar" la expansión de China, estima Anthony Blinken, que fue consejero del presidente electo durante la campaña. Incluso, se espera que mantenga algunas políticas de Trump contra China, como los esfuerzos para debilitar a Huawei, una mpresa de telecomunicaciones que es considerada una amenaza a la seguridad nacional.

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"Biden enfatizará la necesidad de que Estados Unidos se mantenga por delante de China en tecnología. El 'desacoplamiento' en las áreas de alta tecnología seguirá siendo la tendencia. Esto puede implicar el apoyo del gobierno para fabricar semiconductores en Estados Unidos para evitar depender de los fabricados en China”, de acuerdo con la publicación especializada.

Pero mientras Trump tenía un comportamiento impulsivo —elevando aranceles a bienes chinos y, al minuto siguiente, considerando "amigo" al presidente chino Xi Jinping— los expertos prevén, con la nueva administración, una acción más amplia y pragmática para hacer frente a Beijing.

"Probablemente vamos a asistir a una política más coherente de confrontación en asuntos geopolíticos" afirmó en entrevista con AFP, Evan Resnick, profesor en la Nanyang Technological University de Singapur. "Esa posición pondrá nerviosos a los chinos", asegura.

Biden ha sido claro durante la campaña electoral al opinar sobre la situación de los derechos humanos en China, en especial durante un debate en febrero de los candidatos demócratas en el que utilizó una tajante retórica al referirse al presidente Xi.

La campaña de Biden calificó las acciones de de Beijing contra los musulmales en Xinjiang de “genocidio”, un paso más adelante que la política actual, con importantes implicaciones si esa designación se formaliza.

Y allá donde Trump insistía en los conflictos comerciales con China, Biden pretende, según los analistas, recuperar para Estados Unidos un cierto liderazgo moral.

Pero, respecto a Hong Kong, el presidente electo "probablemente va a basarse, y no a revertir" las políticas de Trump, que consistieron en poner fin al trato preferencial comercial que Washington otorgaba al territorio semiautónomo tras la severa ley de seguridad impuesta por Beijing.

Es posible que Biden haga más esfuerzos para cuestionar la influencia de China en la ONU, donde Xi ha tratado de protegerse de las críticas a su historial de derechos humanos.

Hay, sin embargo, oportunidades para reconducir una relación con Beijing.

La primera prioridad de Biden es controlar la epidemia del COVID-19 que ha provocado hasta ahora la muerte de cerca de 240,000 estadounidenses, todo ello en medio de una controvertida gestión del presidente saliente.

En este ámbito, existen posibilidades de acercamiento con China, donde surgió el virus y se están realizando progresos en la investigación de una vacuna.

Las relaciones "pueden pasar de un feroz confrontación a una pragmática cooperación en la lucha contra la epidemia", indicaba el lunes un editorial del diario nacionalista chino Global Times.

La "cooperación" en este ámbito puede generar claves para "volver a evaluar algunos de los problemas inherentes a las relaciones entre China y Estados Unidos", prosiguió.

Asimismo, Biden ha propuesto volver a formar parte del Acuerdo de París, del que se desvinculó Trump, en cuanto asuma el cargo.

Con ello, se alinea con la posición de China —principal contaminador del planeta— que ha prometido reestructurar su economía en torno a energías limpias.

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