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El 'vacunagate' se expande por Sudamérica y agita el panorama político

Argentina, Perú, Ecuador y Brasil suman escándalos por los casos de políticos que se saltaron la fila de la vacuna y reservaron dosis para ellos y sus familias.
vie 05 marzo 2021 05:03 AM
Vacunagate
Los escándalos por las vacunaciones 'VIP' de los políticos han desatado una oleada de protestas en Argentina.

Con la campaña de vacunación más importante de la historia argentina por delante, Martín Sabignoso pasó a ejercer de repente un rol clave. A cargo de la Secretaría de Equidad del Ministerio de Salud, era uno de los principales encargados de velar por el estricto cumplimiento del cronograma de inoculación contra el coronavirus, que prioriza al personal de salud y a los adultos mayores de 70 años ante la lenta llegada de las vacunas al país.

Dos meses después del inicio de la campaña de vacunación, Sabignoso ya no está en el cargo. A fines de febrero, se vio forzado a renunciar tras conocerse que, aunque sólo tiene 44 años, había recibido en secreto las dos dosis de la vacuna rusa Sputnik V, el 13 de enero y el 12 de febrero.

El caso expuso los privilegios de quienes ejercen el poder o están cerca de él, y es apenas uno más de los tantos que se vienen sucediendo en Sudamérica. Al igual que en Argentina, también en Perú estalló el llamado “Vacunagate”, y escándalos similares se registran en Ecuador y Brasil. Más allá de las consideraciones éticas, la proliferación de casos de abuso de poder para acceder a un bien tan preciado como la vacuna contra el COVID-19 empezó a disparar múltiples efectos políticos.

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“Una cuestión que une a Sudamérica es un creciente descontento social y un fuerte sentimiento anti-establishment en países como Chile, Perú, Colombia y Brasil, a lo que se le suma el impacto económico que provoca la pandemia”, dice Daniel Kerner, director para América Latina de Eurasia Group, en Washington. “En ese marco, la evidencia de privilegios para acceder a las vacunas es un factor que agranda aún más la brecha entre la sociedad y la dirigencia política, un nuevo factor que suma más incertidumbre a los resultados de las muchas elecciones que hay por delante en Sudamérica”, añade.

En Argentina, la onda expansiva del escándalo de los “vacunados VIP” todavía no puede ser dimensionada, dado que aún sigue expandiéndose. En un país en el que, al cierre de febrero, solo el 0.6% de la población había recibido el esquema vacunatorio completo contra el COVID-19, los privilegios para acceder a esa inoculación desató una ola de indignación. Más aún si se tiene en cuenta que algunas de las dosis destinadas a políticos afines al gobierno, así como a diputados, senadores, funcionarios, sindicalistas y periodistas, fueron aplicadas en el Ministerio de Salud, donde se montó una suerte de vacunatorio paralelo.

La vacuna rusa Sputnik V tiene una eficacia superior al 91%, según estudio

De acuerdo a la denuncia que investiga la Justicia, el Ministerio de Salud de Argentina se habría reservado al menos 3,000 vacunas de los primeros lotes que llegaron desde Rusia. Con eso, el ministro Ginés González García facilitó en secreto la inoculación a amigos del poder y, en muchos casos, a sus familias. En un intento por encapsular las consecuencias políticas del escándalo, el presidente Alberto Fernández despidió al ministro González García y ordenó difundir la lista de los vacunados VIP.

Sin embargo, el esfuerzo por hacer un control de daños de la crisis está lejos de garantizar un resultado favorable. Según una encuesta de la consultora Management & Fit realizada a fines de febrero, el 61% de los consultados en Argentina desconfía del plan de vacunación y el 71% cree que deberían renunciar todos los funcionarios implicados en el “Vacunagate”.

El escándalo amenaza con desbaratar los planes del gobierno argentino. Tras un derrumbe del PIB del 10% en 2020, provocado en gran parte por un extenso confinamiento para intentar evitar la propagación del coronavirus, el gobierno de Alberto Fernández confía en recuperar este año al menos la mitad de esa caída. Ese proyectado crecimiento de la economía, sumado a una vacunación masiva, conformaban las dos palancas en las que el oficialismo se apoyaba para retomar la iniciativa política y llegar en buena posición a las elecciones parlamentarias de medio término de octubre, unos comicios en los que se renovarán la mitad de la Cámara de Diputados y un tercio del Senado.

Pero esas proyecciones ahora están en duda. “A corto plazo, habrá un golpe más a la popularidad del gobierno, que ya venía en baja”, dice Kerner. “A mediano plazo, los efectos dependerán de cuánta más información sobre estos privilegios salga a la luz y qué tanto avance el proceso de vacunación. Si empiezan a llegar más vacunas en forma más acelerada, el daño se limitará, pero si eso no se cumple, se reforzarán todos los problemas para el gobierno”.

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Perú, en los extremos

Los privilegios en la vacunación también sacuden a Perú. A mediados de febrero, se conoció que el entonces presidente Martín Vizcarra fue vacunado en octubre del año pasado, semanas antes de que fuera destituido por el Congreso. Si bien Vizcarra intentó defenderse bajo el argumento de que actuó como “voluntario” en el ensayo clínico de la vacuna china de Sinopharm, antes de que recibiera su aprobación en Perú, la Universidad a cargo del estudio negó que el mandatario formara oficialmente parte de la prueba.

Desde entonces, el escándalo sigue escalando. La larga lista de vacunados en secreto, que va desde altos funcionarios hasta religiosos cercanos al poder, ya suma 487 personas. El largo brazo de la crisis también alcanzó al actual gobierno del presidente interino Francisco Sagasti, quien asumió el cargo tras la destitución de Vizcarra. La ministra de Salud, Pilar Mazzetti, y la canciller Elizabeth Astete reconocieron que también habían sido inoculadas en enero. Luego de esas admisiones, ambas ministras renunciaron.

En el país con más muertos de coronavirus por millón de habitantes en América Latina, la saga de los privilegios para acceder a la vacunación no tardó en disparar fuertes efectos políticos. Con las elecciones presidenciales del 11 de abril a la vista, el “Vacunagate” no solo está dejando fuera de carrera a los candidatos del actual y del anterior gobierno: en medio de una sociedad descreída de sus líderes políticos, ganan terreno los postulantes con posiciones más extremas, como el derechista Rafael López Aliaga.

"A poco más de un mes para las elecciones, de las encuestas surge que el porcentaje de indecisos y de quienes dicen que van a viciar su voto es más del doble de quien encabeza los sondeos”, dice el analista político José Incio Coronado, de la Universidad de Pittsburgh. “El Vacunagate rompió la unidad que había generado la pandemia, y esa gran decepción tendrá un legado político largo y peligroso. Es un contexto ideal para que crezcan las opciones más extremas”.

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En Ecuador, también las irregularidades en el plan de vacunación conviven con la campaña electoral para la segunda vuelta electoral del 11 de abril. El ministro de Salud, Juan Carlos Zevallos, renunció a su cargo a fines de febrero luego de que se conociera un tráfico de influencias por el que varios de sus familiares fueron vacunados con las primeras dosis llegadas al país. Según el plan oficial, las cerca de 42,000 vacunas de Pfizer/BioNTech que llegaron a Ecuador en enero debían ser destinadas a inmunizar al personal médico de primera línea y a los adultos mayores que se encuentren en centros geriátricos. No obstante, Zevallos admitió haber vacunado a su madre, quien vive en una residencia privada.

En Brasil, en tanto, la Justicia pidió el cese del alcalde de Manaos, David Almeida, ante la sospecha de que privilegió el acceso a las vacunas a sus aliados políticos.

Con cerca de 470,000 muertos por coronavirus —el 18% del total en el mundo—, Sudamérica es una de las regiones más asoladas por la pandemia. También es la que más impacto económico ha sufrido. El PIB de los países del sur del continente cayó 7.3% en 2020, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

En ese contexto, la desigualdad en el acceso al único remedio conocido contra el COVID-19 amenaza con agregar más tensión a una zona con una ebullición social latente. “Dado que no hay muchas vacunas y que el favoritismo y la corrupción están muy extendidos, seguramente irán apareciendo nuevos casos de privilegios en las próximas semanas”, dice Kerner. “Es un nuevo factor que podría impulsar otra etapa de protestas sociales en Sudamérica”.

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