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Alemania espera la formación de un nuevo gobierno tras las elecciones

El líder socialdemócrata Olaf Scholz, que tiene una ventaja en los comicios, busca formar un gobierno de coalición a tres bandas con los Verdes y los liberales de los Demócratas Libres.
lun 27 septiembre 2021 03:19 PM
El candidato a canciller del Partido Social Demócrata (SPD) de Alemania, Olaf Scholz (al centro) saluda y carga un ramo de flores.
Olaf Scholz, líder del SPD, reclama para sí el derecho a formar gobierno, tras haber logrado mejorar en cinco puntos el resultado de los socialdemócratas en comparación con las elecciones de 2017.

Alemania entró este lunes en un período de incertidumbre después de una elección en la que los dos principales partidos defienden el derecho de encabezar la economía más grande de Europa, dejando sin definir quién será el sustituto de Angela Merkel.

Los socialdemócratas del SPD se proyectan como ganadores con 25.7% de los votos, según resultados preliminares publicados el lunes por la comisión electoral.

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El líder socialdemócrata alemán Olaf Scholz se comprometió el lunes con el fortalecimiento de la Unión Europea y el mantenimiento de la asociación transatlántica en el gobierno de coalición a tres bandas que espera formar para Navidad en sustitución de los conservadores de Merkel.

La alianza conservadora de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), de Merkel, y su partido aliado bávaro, la CSU, encabezada por Armin Laschet, obtendría 24.1%, el peor resultado en su historia de siete décadas.

Los Verdes aparecen terceros con 14.8%, seguidos del liberal FDP con 11.5% y el ultraderechista Alternativa para Alemania con 10.3%.

El SPD de Scholz busca liderar un gobierno por vez primera desde 2005 en coalición con los Verdes y los liberales de los Demócratas Libres (FDP).

A pesar de los malos resultados, los peores en su historia, el CDU no se resigna a dejar el poder en Alemania, por lo que Laschet también está en la búsqueda de alianzas para formar un gobierno.

Tras cerrada jornada de elecciones, termina era Merkel en Alemania

Este resultado electoral ha alterado el tablero del país de mayor peso político y demográfico de Europa, al que compete ahora reflexionar sobre su liderazgo tras el periodo bajo el signo del consenso de una Merkel en retirada.

El puntal de la política exterior alemana sigue siendo la fidelidad "a una Europa fuerte" y las "buenas relaciones transatlánticas", indicó este lunes el socialdemócrata, Olaf Scholz, sin cantar aún victoria.

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Ni de Schloz ni de Laschet se esperan giros respecto a las líneas maestras de la política exterior marcadas con Merkel, pero sí algo más de visión o ambición, tras el liderazgo de pasos cortos y consenso de la canciller saliente.

El CDU no se resigna

Scholz reclama para sí el derecho a formar Gobierno, tras haber logrado mejorar en cinco puntos el resultado de su agrupación en las elecciones de hace cuatro años mientras que el bloque conservador, formado por la Unión Cristianodemócrata (CDU) y la Unión Socialcristiana (CSU) bávara tuvo el peor resultado desde 1949.

Laschet, tras haber dicho anoche que la CDU/CSU tenía un mandato para presidir una "coalición de futuro", matizó hoy su afirmación diciendo que no había pretendido reclamar el derecho a formar Gobierno sino tan solo hacer una oferta a los otros dos partidos.

"Un gobierno dirigido por la Unión [CDU/CSU] es lo mejor para nuestro país y nos sentimos igualmente obligados hacia nuestros electores", destacó Laschet este lunes, tras haber reclamado la cancillería para su movimiento el domingo por la noche.

"Ningún partido", ni siquiera el SPD, obtuvo un "mandato claro para gobernar", insistió.

Y, aunque admitió que la CDU necesita "renovarse" asumió "personalmente [su] parte" en ese fracaso, decidido a hacer cuanto esté en su mano para conseguir formar una mayoría gubernamental.

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Una pretensión difícilmente creíble para su rival, Olaf Scholz, ministro de Finanzas de la coalición saliente, quien recalcó que, para él, la derecha ha "recibido el mensaje de los ciudadanos de que ya no deberían estar en el gobierno sino en la oposición”.

Una partida de póker

En Alemania no son los votantes los que eligen directamente al jefe de gobierno, sino los diputados, una vez formada la mayoría.

Pero esta vez la mayoría es especialmente complicada de formar, ya que debe reunir a tres partidos —la primera vez que esto ocurre desde los años 1950— debido a la fragmentación del voto.

"Empieza la partida de póker", constató la revista Der Spiegel.

Tras las últimas elecciones, en 2017, se necesitaron más de seis meses para alcanzar un acuerdo y formar la actual gran coalición de conservadores y socialdemócratas.

Tanto Scholz, de 63 años, como Laschet, de 60, dijeron que pretenden tener un gobierno instalado antes de Navidad.

"Alemania asumirá la presidencia del G7 en 2022", advirtió Laschet, y es por eso que el nuevo gobierno debe "llegar muy rápidamente”.

Scholz, de 63 años, en cambio proyectó una sensación de calma al ser preguntado sobre si el ajustado resultado electoral y la perspectiva de unas prolongadas negociaciones de coalición envían un mensaje de inestabilidad en Alemania a sus socios europeos.

"Alemania tiene siempre gobiernos de coalición y siempre son estables", afirmó en un inglés fluido junto a una estatua de Willy Brandt, el canciller del SPD de tiempos de la Guerra Fría que logró el Premio Nobel de la Paz por impulsar el diálogo entre el Este y el Oeste.

¿Unión entre liberales y verdes? El reto de la coalición

El FDP, como lo ha admitido su jefe Christian Lindner antes y después de las elecciones, tiene las mayores coincidencias programáticas con la CDU/CSU mientras que Los Verdes tienen más punto de contacto con el SPD.

"Una coalición rojiverde hubiera funcionado sin problemas", dijo el copresidente de Los Verdes, Robert Habeck.

Una coalición "semáforo" (el rojo por el SPD, el verde por Los Verdes y el amarillo por los liberales) según Habeck, implica mayor disposición al compromiso.

Habeck, la candidata de Los Verdes a la cancillería Annalena Baerbock y Lindner han sugerido que primero se tiene que intentar una aproximación entre ecologistas y liberales y luego ver con cuál de los dos socios mayoritarios potenciales es más factible lograr un acuerdo.

Baerbock y el copresidente del partido, Robert Habeck, representan a la línea pragmática de los verdes. La ausencia del ala más izquierdista facilitará el diálogo con el partido apodado "de los sueldos altos", por su cercanía con el mundo empresarial.

"Hemos acordado que tendremos conversaciones previas con Los Verdes. Las mayores diferencias existen entre el FDP y Los Verdes, pero también son los partidos que han ofrecido superar el statu quo de la gran coalición", dijo Lindner este lunes tras una reunión con la cúpula del partido.

"Después estaremos abiertos a aceptar invitaciones a negociar con el SPD o con la CDU/CSU si estas llegan", agregó.

Sin embargo, durante una reunión de la cúpula de la CDU Laschet aseguró haber hablado hasta tarde en la noche con Lindner -con quien estuvo aliado en Renania del Norte-Westfalia- y manifestó su intención de hablar hoy con Baerbock.

Dentro de Los Verdes parece haber una preferencia clara por una coalición con el SPD mientras que Scholz ha advertido al FDP que una alianza con la CDU/CSU es pasar por alto el voto de los electores lo que nadie puede hacer sin consecuencias.

"Es claro que nadie puede ignorar el voto de los electores sin consecuencias", advirtió este lunes en una comparecencia en la sede del SPD donde se mostró a favor de una coalición "social, ecológica y liberal”.

Los dos modelos existen a nivel regional. El semáforo en Renania-Palatinado (oeste de Alemania) y la llamada coalición Jamaica —por los colores de la bandera de ese país, negro, por la CDU, verde y amarillo— en Schleswig-Holstein, en el norte de Alemania.

Merkel, que no buscó un quinto mandato como canciller, seguirá en un papel interino durante las negociaciones, que marcarán el rumbo futuro de la economía más grande de Europa.

Las acciones alemanas subían, ya que los inversores estaban contentos por la posibilidad de que una formación pronegocios como el FDP entre en un próximo gobierno, al tiempo que el ultraizquierdista Linke no logró votos suficientes para ser considerado como un socio de coalición.

"Desde una perspectiva de mercado, debería ser una buena noticia que una coalición de izquierda sea matemáticamente imposible", dijo Jens-Oliver Niklasch, economista del LBBW, agregando que los otros partidos tienen suficiente en común para encontrar un compromiso funcional.

Con información de AFP, EFE y Reuters

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