El 10 de abril de 1998, los gobiernos de Londres y Dublín y los dirigentes republicanos y unionistas llegaron al histórico acuerdo de paz del Viernes Santo.
Tres años de estancamiento
El acuerdo estableció un reparto del poder entre el campo protestante y el católico, en unas instituciones regionales semiautónomas (parlamento y gobierno).
El ultraconservador Democratic Unionist Party (DUP) congrega a los protestantes unionistas demócratas, mientras que los republicanos nacionalistas católicos forman el Sinn Fein, exbrazo político del IRA.
En enero de 2017, esta coalición se rompió por un escándalo político-financiero, llevando a la suspensión durante tres años del gobierno descentralizado de Irlanda del Norte.
En enero de 2020, se reanudó el funcionamiento del parlamento regional y se nombró a un gobierno, que se vio desestabilizado durante más de dos años por las divisiones sobre la ampliación del brexit en el seno del DUP, que provocaron varios cambios en su liderazgo.
En primera línea del
brexit
Irlanda del Norte, con 1.9 millones de habitantes, 3% de la población británica, comparte una frontera terrestre de 500 km con la República de Irlanda.
El brexit sacudió el frágil equilibrio en la región. Para evitar el regreso de una frontera física en la isla, los controles aduaneros necesarios entre el Reino Unido y la Unión Europa se trasladaron a los puertos norirlandeses, aplicándose a las mercancías procedentes de la isla de Gran Bretaña.