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Estados Unidos y Canadá, dos historias de control de armas en Norteamérica

Aunque cuentan con niveles de desarrollo parecidos, las cifras de muertes por armas de fuego son incomparables en ambas naciones, gracias a sus distintas regulaciones.
mié 01 junio 2022 05:04 AM
(Convención de la Asociación Nacional del Rifle en Texas)
En Estados Unidos, los disparos de armas de fuego se convirtieron en la principal causa de muerte de menores de edad, por encima de los accidentes en autos.

Desde hace casi una década, la revista satírica The Onion suele repetir el mismo titular cada vez que se produce una matanza en Estados Unidos: "'No hay forma de prevenirlo', dice el único país donde habitualmente se produce", un sentimiento de impotencia que comparten muchos estadounidenses.

La publicación lo lleva reproduciendo en 21 ocasiones desde 2014, un ritual similar al de las banderas a media asta, los minutos de silencio y las condolencias de los congresistas, que incluso pueden derramar alguna lágrima. Pero luego, no ocurre nada al respecto.

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En mayo, The Onion publicó este titular dos veces con una diferencia de menos de 14 días. Primero, por una masacre en un supermercado en Buffalo, Nueva York, donde un supremacista blanco asesinó a 10 personas afroamericanas muertas y después por un tiroteo en la Escuela Primaria Robbs de Uvalde, Texas. El saldo fue de 21 personas muertas, incluidos 19 niños.

El diario satírico republicó un día después del tiroteo en Uvalde todas las 21 noticias que ha publicado con el titular "'No hay forma de prevenirlo', dice el único país donde habitualmente se produce".

La ciudad de Uvalde pide a Biden actuar para evitar más tiroteos en el país

Pese a la conmoción general, a nivel legal no se ve cambiar nada. Múltiples iniciativas para reformar las regulaciones de armas han fracasado en el Congreso de Estados Unidos, dejando en manos de los estados y los gobiernos locales que endurezcan, o debiliten, sus propias restricciones.

La opción ha solido ser la segunda. En muchas partes del país, como Texas, comprar un arma es ahora más fácil que nunca.

Sin embargo, esto es una rareza para otros países con niveles de desarrollo económico similares a los de Estados Unidos. El ejemplo más cercano está en la frontera norte de ese país: Canadá.

A continuación, explicamos cómo Canadá y otras naciones han lidiado con la violencia por armas de fuego.

Cifras sin paralelo

Estados Unidos presume cifras sobre la violencia relacionada con armas de fuego que no tiene paralelo con otras naciones de ingresos altos. Por ejemplo, los disparos de armas de fuego se convirtieron en la principal causa de muerte de menores de edad, por encima de los accidentes en autos.

 

En términos generales, 4,368 niños y adolescentes de hasta 19 años murieron por causa de disparos en 2020; una tasa de 5.4 cada 100,0000, de acuerdo con datos del de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC). Casi dos tercios de las muertes fueron homicidios.

En comparación, hubo 4,036 decesos relacionadas con vehículos; anteriormente la principal causa de muerte en ese grupo etario. La brecha se fue cerrando desde que en las últimas décadas se mejoraron las medidas de seguridad en el tránsito, mientras que las muertes por armas fueron creciendo.

Solo en los primeros cinco meses de este año 17,202 personas han fallecido por disparos en Estados Unidos.

De acuerdo con datos de Gun Violence Archive, que documenta la violencia con armas de fuego, de esas 17,202 personas, 7,632 perdieron la vida en asesinatos, por disparos no intencionados o autodefensa, mientras que 9,570 se suicidaron con esta clase de armamento.

Desde comienzos de este año, se han producido 213 tiroteos "masivos" y 10 "asesinatos en masa". Gun Violence Archive define como tiroteos masivos aquellos con cuatro o más personas heridas o muertas por disparos sin contar al autor de los mismos.

La organización considera como asesinatos en masa los que tienen cuatro o más muertos y matiza que, a efectos estadísticos, estos los ve como un "subgrupo" de los tiroteos masivos.

 

Un informe del centro de estudios Pew, publicado en febrero pasado, con cifras referidas a 2020 —el último año del que hay registros— de los CDC, indica que un total de 45,222 personas perdieron la vida en Estados Unidos por heridas con armas de fuego.

Pew precisa que este número engloba asesinatos y suicidios con esa clase de armamento, además de muertes no intencionadas, aquellas ocasionadas por la acción de agentes del orden y otras cuyas circunstancias no se han podido esclarecer.

El laboratorio de ideas llamó la atención sobre el hecho de que, aunque pasan más desapercibidos, los suicidios supusieron la mayor parte de los decesos con armas de fuego en 2020, el 54%, frente a los asesinatos, que fueron el 43%, y otros tipos de muertes.

Respecto a su evolución, en 2020 se batió un récord de fallecimientos y supuso un incremento del 14% frente a 2019, del 25% en comparación con 2015 y del 43% respecto a 2010.

Pew destacó que los asesinatos con armas de fuego han registrado un fuerte aumento en los últimos años, con 19,384 en 2020, la mayor cifra desde 1968 y por encima del pico registrado en 1993, con 18,253.

El incremento de las víctimas mortales por este tipo de violencia en números absolutos también ha venido acompañado por el incremento de los datos per cápita: en 2020 hubo 13.6 muertes por cada 100,000 personas, la mayor tasa desde mediados de la década de 1990 y por debajo de las 16.3 por cada 100,000 personas de 1974.

 

En cuanto a su distribución geográfica, los estados del país que tuvieron un mayor índice de muertos en 2020 por armas de fuego fueron Misisipi (28.6 por cada 100,000 personas), Luisiana (26.3), Wyoming (25.9), Misuri (23.9) y Alabama (23.6).

Si se compara a Estados Unidos con otros países, la tasa de fallecidos por violencia con armas de fuego es superior a la de muchos países de ingresos similares, de acuerdo con un estudio publicado en 2018 por el Instituto de Métricas Sanitarias y Evaluación de la Universidad de Washington (IHME).

Ese análisis destaca que el índice de muertos por armas de fuego en 2016 en Estados Unidos fue de 10.6 por cada 100.000 personas, mayor que las tasas de países como Francia (2.7), Canadá (2.1), Australia (1.0), Alemania (0.9) y España (0.6).

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Ese mismo año, Estados Unidos fue el segundo país con más muertes relacionadas con armas de fuego —incluidos homicidios, suicidios y heridas incidentales—, solo superado por Brasil.

Canadá, un cambio gradual en el control de armas

Aunque en una medida mucho menor de la de Estados Unidos, Canadá también tiene una historia con los tiroteos en escuelas. El peor ocurrió hace 32 años, en la Escuela Politécnica de Montréal.

El 6 de diciembre de 1989, Marc Lepiné entró a la institución armado con un rifle semiautomático y un cuchillo de cacería y disparó contra aproximadamente 20 mujeres en el recinto. De acuerdo con una nota con sus intenciones encontrada después, el objetivo de Lepiné era terminar con la vida de las feministas del plantel.

El saldo de ese ataque fue de 14 personas muertas y un número similar de heridos. Lepiné se suicidió. Las armas con las que el joven cometió el crimen fueron adquiridas de manera legal.

Después del ataque, Canadá hizo más estrictas sus reglas de control de armas. Se exigió que tuvieran licencia quienes usaban rifles y escopetas, y esas armas tenían que ser registradas ante las autoridades. Para las pistolas ya se aplicaban reglas parecidas.

Estas normas no fueron bien recibidas por las comunidades rurales, señala un reporte del New York Times. Las nuevas reglas no fueron aplicadas sino hasta seis años después del tiroteo en la Politécnica de Montreal, en 1995. Fueron derogadas de manera definitiva en 2012.

Canadá cuenta con normas de posesión y portación de armas de fuego mucho más estrictas que Estados Unidos, aunque en comparación con otras naciones, aún son muy laxas.

Sus tasas de tenencia de armas, homicidios con armas y frecuencia de tiroteos masivos siguen una tendencia parecida: un pequeño porcentaje de las de Estados Unidos, pero más elevadas que en la mayor parte de los demás países desarrollados.

Según datos del gobierno de Canadá, en 2020 había 1.1 millones de armas de fuego en el país, un aumento del 71% en comparación con 2010.

El país también ya ha vivido episodios que le recuerdan al tiroteo de Montreal. El 19 de abril de 2020, un hombre en la provincia canadiense de Nueva Escocia disparó y mató al menos a 10 personas, incluido al menos un oficial de policía, tras disturbios que se prolongaron por 12 horas. Se trató del peor tiroteo desde 1989.

Ante esta situación, el gobierno del primer ministro Justin Trudeau ha adoptado una serie de medidas para limitar la posesión y uso de armas de fuego.

Canadá prohibió hace dos años cerca de 1,500 modelos de armas de asalto, incluidas las AR-15, fusil utilizado por Salvador Ramos, el atacante del colegio de Uvalde, en Texas.

A mediados de mayo, el gobierno canadiense implementó nuevas normas para asegurar que los individuos que compran armas en Canadá cuentan con un permiso de posesión válido. Además, los vendedores de armas tendrán que mantener un registro de sus ventas y del inventario en sus tiendas.

Trudeau presentó un proyecto de ley el lunes para congelar la compra y venta de nuevas armas de fuego en el país.

"En otras palabras, estamos limitando el mercado de las armas de fuego", anunció el primer ministro durante un evento para presentar la medida junto a miembros de su gobierno.

Si el Parlamento aprueba el proyecto de ley, quedará prohibida la compra, la venta y la importación de armas en todo el territorio canadiense.

Además, se retirarán las licencias de armas a quienes cometan violencia machista o acoso, y se incrementarán las sanciones penales contra el tráfico de armas, que pasará de penas máximas de 10 a 14 años de prisión.

También prohibirá que los cargadores de las armas largas lleven más de cinco balas.

Si bien la medida no supone una prohibición total a la posesión de armas en Canadá, sí busca limitar significativamente la presencia de armamento en el país congelando su compra.

Las autoridades canadienses también anunciaron este lunes que el gobierno comprará las armas de asalto que siguen en manos de privados.

Aunque la mayoría de grupos parlamentarios apoyó las medidas, el principal partido de la oposición, el Partido Conservador de Canadá, se ha opuesto a las nuevas restricciones.

Una extrañeza para el mundo

La falta de respuesta a la violencia contrasta con lo que pasa en otras partes del mundo.

En 2019, un supremacista blanco atacó dos mezquitas en la ciudad neozelandesa de Christchurch, matando a 51 personas e hiriendo a docenas más. Menos de un mes más tarde, el país prohibió el uso civil de casi todas las armas semiautomáticas y los rifles de asalto.

En una entrevista en The Late Show with Stephen Colbert, la primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, declaró: "Cuando vimos lo que pasó, todo el mundo dijo: nunca más".

"Nos correspondía a nosotros, los políticos, responder", afirmó, dejando en evidencia la falta de acción en Estados Unidos.

Ardern descartó el miedo a que un control de las armas pueda influir en actividades como la caza.

"Tenemos necesidades legítimas de armas en nuestro país, para cuestiones como el control de pestes o proteger la biodiversidad" declaró. "Pero no necesitas armas semiautomáticas de tipo militar para hacerlo", alegó.

La primera ministra neozelandesa no está sola en este reclamo. Varios líderes de otros otros países de ingresos altos han manifestado su extrañeza ante la política de armas estadounidenses. Para el ministro australiano de Economía, Jim Chalmers, "es difícil imaginarse que un gran país como Estados Unidos pueda seguir así, con esta violencia causada por las armas, estas matanzas atroces”.

El portavoz de la cancillería china, Wang Wenbin, acusó a Estados Unidos de no hacer frente a la violencia de las armas ni al racismo. "El gobierno estadounidense no ha hecho nada sustancial para resolver estos problemas en las últimas décadas", sostuvo.

No todos los políticos estadounidenses reaccionan igual. El presidente Joe Biden, recordó tras la última matanza que "este tipo de tiroteos rara vez ocurren en otras partes del mundo”.

"¿Por que queremos vivir con esta carnicería? ¿Por qué permitimos que siga ocurriendo?", se preguntó.

El martes por la noche instó a los congresistas a que se enfrenten al poderoso lobby de las armas de la National Rifle Association (NRA), que ha dado miles de millones de dólares, en particular a políticos conservadores, para que no modifiquen la legislación y la hagan más restrictiva.

El Congreso ni siquiera ha podido legislar para que se pueda verificar el historial del comprador ni aumentar la edad mínima para comprar un arma o permitir a los jueces que prohíban que las armas caigan en manos de personas potencialmente peligrosas.

"La diferencia entre Estados Unidos y otros países no es que no haya gente con ideas homicidas, sino que no pueden ir a cualquier supermercado y comprar armas que matan a 20 niños en dos minutos", resumió el senador por Connecticut, Chris Murphy, a la cadena MSNBC el martes, tras abogar en el Senado por imponer un control estricto a las mismas.

Con información de AFP y EFE

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