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La corrupción en Colombia, ¿qué tan grave es este problema?

El candidato Rodolfo Hernández llegó sorpresivamente a la segunda vuelta electoral con un discurso contra los políticos corruptos. ¿por qué esto resultó tan atractivo para los electores?
vie 03 junio 2022 05:55 PM
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El discurso de Rodolfo Hernández se ha basado en una lucha sin cuartel contra la corrupción, sin muchas medidas concretas que propongan cómo combatirla.

El deseo de cambio de los colombianos fue expresado este domingo en las urnas con la victoria del izquierdista Gustavo Petro, que sin embargo tendrá que disputar la Presidencia en segunda vuelta con el populista independiente Rodolfo Hernández, la gran sorpresa de esta jornada electoral.

Una campaña populista y una personalidad explosiva lo han encumbrado hasta el segundo lugar en las urnas, con lo que disputará la segunda vuelta con el izquierdista Gustavo Petro.

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En las últimas semanas las encuestas ya habían perfilado un escenario donde esta posibilidad era muy real: Hernández, de 77 años, escalando hasta acercarse al que hasta entonces era el segundo en la preferencia del electorado, Federico "Fico" Gutiérrez", del derechista Equipo por Colombia.

El ingeniero es uno de los candidatos más indescrifrables de la carrera presidencial colombiana, pues su discurso se ha basado en una lucha sin cuartel contra la corrupción, sin muchas medidas concretas que propongan cómo combatirla o aborden temas económicos y sociales.

¿Qué hace que el discurso anticorrupción poco concreto, pero furioso de Hernández haya conquistado al 28.18% de los votantes que acudieron a la urnas el 29 de mayo? Esto es lo que sabemos del problema de corrupción en el país.

Colombia, ¿un país corrupto?

Ocho de cada diez personas en Colombia considera que el principal problema del país es la corrupción, por encima de la desigualdad y la pobreza, de acuerdo con una encuesta de la casa 40dB para el diario español El País.

Colombia se ubica en el puesto 87 de 180 del Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional 2022. El país sudamericano obtuvo una puntuación de 39/100, donde 0 es una corrupción muy elevada y 100 una ausencia de corrupción. De acuerdo con la organización, las calificaciones debajo de 50 indican serios problemas de corrupción.

 

Colombia está a la par de países como Etiopia, Guyana, Kosovo, Marruecos, Macedonia del Norte, Suriname, Tanzania y Vietnam. Sin embargo, está muy lejos del último lugar de América, su vecino Venezuela, que ocupa el puesto 177 del listado y tiene una calificación de 14/100.

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La calificación de Colombia permanece en un estancamiento desde hace una década. Durante 10 años Colombia ha obtenido calificaciones entre los 36 a los 39 puntos, es decir, sin variaciones estadísticamente significativas.

La represión a las protestas antigubernamentales de mayo de 2021 fue uno de los factores que hizo que la percepción de corrupción de Colombia no mejorara en comparación con la medición previa.

“En Colombia, los serios excesos en el uso de la fuerza policial se registraron durante las masivas protestas contra la reforma fiscal que paralizaron al país, así como violaciones a los derechos de movilidad, participación y protesta”, indica la organización en su informe sobre la situación en América.

En su informe, Transparencia Internacional indica que la corrupción está relacionada con las violaciones a los derechos humanos, ya que la debilita la habilidad del gobierno de hacer cumplir el estado y hace más deficiente la procuración de justicia.

“La corrupción permite tanto los abusos a los derechos humanos como el declive de la democracia. Sucesivamente, estos factores conducen a mayores niveles de corrupción, activando un circulo vicioso”, señala el organismo.

 

Transparencia por Colombia, el capítulo local de Transparencia Internacional, y el Observatorio Ciudadano de Corrupción, indican que los siguientes patrones de corrupción son los más dañinos para el país:

•Normas de corrupción con altos niveles de conocimiento, recursos e influencia para afectar decisiones y presupuestos públicos.
•El uso de dinámicas político electorales para acceder al poder y, así, desviar recursos, alimentar el clientelismo y manipular regulaciones, en muchos casos bajo la presión o la colaboración de actores privados o criminales.
•Situaciones de captura del sistema de control y de justicia, a nivel local y nacional, para favorecer la corrupción y la impunidad.
•Vacíos normativos e institucionales, el incumplimiento de normas y los excesos de control, que le hacen juego a la corrupción.
•Graves afectaciones a derechos humanos que generan daños que no son reparados a las víctimas de corrupción.
•Persistencia de prácticas sociales de fraude, trampa y corrupción.

¿Cómo combatir la corrupción en Colombia?

De acuerdo con estas organizaciones, la prioridad de la lucha anticorrupción en Colombia debe centrar en la a confianza ciudadana en las instituciones, mediante el fortalecimiento de la integridad en el más alto nivel del liderazgo público, que se ve permanente afectada por los escándalos de corrupción.

 

También se requiere mayor apertura, acceso a información pública y transparencia en el uso de recursos públicos.

“Bajo el liderazgo de la Presidencia de la República, se debe incorporar enfoques más innovadores y agresivos para luchar contra la corrupción en los sectores más afectados por esta problemática —como defensa, educación, salud, vivienda—“, dicen.

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Además, el ejecutivo debe impulsar el avance en la implementación efectiva de compromisos internacionales, normas y políticas existentes; la revisión y mejora de la manera cómo operan las entidades responsables de impulsar la lucha contra la corrupción en el ejecutivo.

Otra misión del futuro presidente es mantener el pleno respeto a la separación entre poderes públicos y a los derechos y libertades ciudadanas.

Con información de EFE

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