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Boris Johnson ganó el voto de confianza, ¿pero cuánto perdió en realidad?

El primer ministro recibió una peor votación que sus predecesores John Major y Theresa May, quienes también fueron sometidos a procesos similares.
mié 08 junio 2022 05:04 AM
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Johnson, quien llegó triunfante al poder en 2019, debe ahora reconquistar el terreno perdido en un desplome de popularidad.

El primer ministro británico, Boris Johnson, sobrevivió este lunes a la rebelión de su propio Partido Conservador, pero el gran número de diputados que le retiraron la confianza siembra enormes dudas sobre su capacidad de mantener el cargo a medio plazo.

Pese a que 211 parlamentarios tories —como se conoce a los integrantes del Partido Conservador de Inglaterra— le apoyaron en una moción de censura interna, frente a los 148 que votaron contra él, el resultado coloca a Johnson en una posición frágil de la que le resultará complicado salir.

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Se trata más que nunca de una victoria pírrica, es decir, aquella en la que el vencedor sale peor parado que el vencido.

Ha tardado, pero las heridas abiertas por el escándalo de las fiestas ilegales en Downing Street durante la pandemia, que desangran desde hace meses la popularidad del Ejecutivo, comienzan a pasarle factura en sus propias filas.

Boris Johnson se disculpó por realizar fiestas ilegales durante la pandemia

Y en la despiadada tradición del partido tory, muchos de sus diputados no han dudado en revolverse contra el líder una vez que es percibido como una debilidad ante el electorado.

De poco le valdrá la mayoría absoluta de 80 diputados de la que goza en la Cámara Baja si es incapaz de recabar el apoyo de sus propios compañeros para sacar adelante la legislación que desea.

Aunque según las reglas, Johnson no puede ser objeto de otro voto de confianza interno durante un año, tiene la delicada tarea de volver a seducir a los suyos y al electorado, indignado por los escándalos y estrangulado por la inflación, que está en su mayor nivel en 40 años.

Para sus detractores, la cuenta atrás se acaba de poner en marcha para Johnson. Sin embargo, mal harían en subestimar la resistencia de un político que ha demostrado una capacidad sobrehumana de salir indemne de muchas crisis y un apego extraordinario por el cargo.

Algo común para los ‘tories’

Las mociones internas contra el líder de turno del Partido Conservador han sido recurrentes en tiempos modernos. Entre los últimos cinco primeros ministros tories del Reino Unido, tan solo David Cameron, que dimitió en 2016, cerró su mandato sin someterse a un voto como el que afrontó el martes Boris Johnson.

 

En algunos casos, como el de Margaret Thatcher, en 1990, la votación, cuyas normas han ido variando con el tiempo, forzó su renuncia al cargo, mientras que en otros, como el de Theresa May, en 2018, inició el ocaso de su carrera política pese a haber obtenido el respaldo de la mayoría de sus diputados.

A pesar de que ya parece una costumbre para los tories, el resultado de Johnson es aún peor que el de sus antecesores.

El porcentaje de diputados que respaldaron a Johnson fue de 59%. A modo de comparación, su predecesora Theresa May consiguió el apoyo de 63% en 2018 cuando era asediada por sus problemas para sacar adelante el brexit.

También ha salido peor parado que otros ex líderes conservadores, como Margaret Thatcher o John Major, que afrontaron rebeliones internas.

Para todos ellos, la votación fue el principio del fin.

“La historia de tales votos de confianza en los líderes conservadores nos dice que casi siempre terminan dañando tanto al líder como al partido, incluso cuando apoyan al titular. Hemos visto que esto sucede en tres ocasiones sucesivas en los últimos 32 años”, indicó Paul Whiteley, profesor del Departamento de Gobierno de la Universidad de Essex en un artículo para The Conversation.

Sin embargo, Johnson asegura fue un resultado "decisivo" y "convincente", que permitirá a su gobierno pasar página del escándalo de las fiestas.

 

El martes por la mañana, al comienzo de una reunión del consejo de ministros, Johnson aseguró que su gobierno puede por fin dejar de lado las polémicas y "seguir hablando de lo que la gente de este país quiere".

"Lo que debemos hacer ahora es unirnos, como gobierno y como partido", para "centrarnos en las cosas que creo que realmente le importan a la gente", dijo.

Johnson sigue en peligro

Johnson, que llegó triunfante al poder en 2019, debe ahora reconquistar el terreno perdido en un desplome de popularidad, subrayaban el martes los diarios.

Un "Johnson herido está en peligro", titulaba The i Paper mientras el periódico de izquierdas The Guardian calificaba el resultado del voto de "humillación" para el primer ministro.

“Por mucho que Downing Street pueda pretender lo contrario, este no es el final de la historia”, indicó Martin Kettle, columnista de The Guardian y señaló tres razones: una investigación del comité de privilegios sobre si Johnson mintió al Parlamento sobre las fiestas, las dificultades para gobernar que han tenido el gobierno y las propias divisiones dentro del Partido Conservador.

El primer punto es que el pone más en riesgo a Johnson. Si la investigación parlamentaria concluye, a priori en otoño, que Johnson mintió a sabiendas a la Cámara de los Comunes al afirmar que no había infringido las normas, el código de conducta dicta que debería dimitir.

 

El politólogo Anand Menon, del King's College de Londres, considera que el voto asestó un "golpe masivo" al primer ministro.

"Dudo que dimita, así que la cuestión es si los diputados, evidentemente descontentos, encontrarán la manera de expulsarlo", dijo a la AFP.

Mientras permanezca, "la vulnerabilidad del primer ministro será el principal factor que influya en la acción del gobierno: será difícil interpretar todos los anuncios políticos, todas las iniciativas, como algo más que tácticas para compensar su debilidad", estima.

El daño es "considerable", advirtió el exlíder conservador William Hague al Times. "Se han pronunciado palabras que no se pueden retractar, se han publicado informes que no se pueden borrar y se han emitido votos que muestran un nivel de rechazo mayor que nunca hacia un líder conservador", afirmó.

Dos elecciones parciales previstas el 23 de junio también serán una prueba para el líder conservador, que el lunes descartó convocar comicios generales anticipados.

Los sucesivos sondeos son catastróficos para la mayoría conservadora, cada vez menos convencida de que su líder, quien triunfó en las urnas en 2019, sea el más indicado para llevarles a una nueva victoria en 2024.

Con información de AFP y EFE

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