“No pienso que haya un país europeo que detenga a Netanyahu si se encontrara en su territorio. Francia, por ejemplo, no lo haría. Pienso que nosotros tampoco lo haríamos”, afirmó De Wever en entrevista con la cadena pública VRT.
Sus declaraciones se dieron al ser cuestionado por la reciente visita de Netanyahu a Hungría, donde fue recibido por el primer ministro Viktor Orbán, sin que se tomara en cuenta la orden internacional por crímenes de guerra y contra la humanidad en Gaza. Coincidiendo con la visita, Hungría anunció su retiro de la CPI.
El mandatario belga también fue consultado sobre un escenario hipotético: ¿Qué hará Bélgica si un avión en el que viaja Netanyahu aterrizara de emergencia en su territorio? De Wever dijo que es poco probable, pero agregó que “dudaría” que se proceda con su detención.
“Ese es el mundo que prefiero y si se desintegra solo podría lamentarlo”, expresó, aunque luego apeló al principio de la realpolitik.
Las palabras del primer ministro provocaron una reacción inmediata de sectores políticos y de la sociedad civil en Bélgica.
“Yo no dudo un segundo”, escribió el viernes en la red social X (antes Twitter) Paul Magnette, presidente del Partido Socialista belga francófono y una de las principales figuras de la oposición.
“Cuando se lanza una orden de captura internacional, cuando se expresa la justicia internacional, Bélgica debe responder presente. Sin ambigüedad”, afirmó. Para el líder socialista, cumplir con ese mandato es tanto “una obligación legal como moral”.
La organización de defensa de derechos humanos CNCD 11.11.11, que agrupa a varias ONGs belgas, también se pronunció en contra de las declaraciones del jefe de gobierno. En un comunicado, la agrupación calificó como “inaceptables” las afirmaciones de De Wever y recordó que Bélgica, como Estado parte del Estatuto de Roma, tiene la obligación de cooperar con la CPI.
La Corte Penal Internacional emitió en mayo del año pasado órdenes de arresto contra Benjamin Netanyahu y su ministro de Defensa, Yoav Gallant, y los acusó de crímenes de guerra y contra la humanidad por su papel en la ofensiva militar hacia la población civil en la Franja de Gaza desde octubre de 2023. La misma corte también emitió órdenes similares contra tres líderes de Hamás.