"Han sido atacados cobardemente por estos terroristas", señaló el ministro de Gobernación (Interior), Marco Antonio Villeda.
Según el funcionario, hay otros 10 policías heridos, un presunto pandillero muerto y más de una decena de detenidos.
El gobierno decretó tres días de luto nacional y el lunes están suspendidas las clases, mientras que la embajada de Estados Unidos pidió a su personal que se "refugie" y evite las “multitudes".
El mandatario también anunció que la policía tomó el control de tres cárceles donde los pandilleros mantenían retenidas a 46 personas desde el sábado para exigir que los líderes de estos grupos criminales fueran trasladados a penales con menores medidas de seguridad.
"Se ha logrado restablecer el control total del Estado sobre las tres cárceles donde se habían amotinado los criminales", que ahora "están de rodillas", afirmó Arévalo.
Este domingo, las autoridades retomaron el control del penal de máxima seguridad de Renovación I, en la localidad de Escuintla, a unos 75 kilómetros al sur de Ciudad de Guatemala, y liberaron a los nueve custodios que permanecían secuestrados.
Los uniformados entraron con tanquetas y lanzaron gases lacrimógenos. Tras quince minutos lograron controlar el penal y sacar a los rehenes.
El ministerio de Gobernación publicó un video en X donde se ve que agentes llevan esposados y con manchas de sangre al presunto líder de la pandilla Barrio-18, y al que las autoridades identifican como Aldo Dupie, alias “El lobo”.
La policía también liberó, junto al Ejército, a 28 rehenes en el centro penitenciario Fraijanes II, y otros nueve en Preventivo, al este y en la periferia de la capital guatemalteca, respectivamente.
Según Arévalo, no ha habido "una sola baja" durante estos operativos.
"Estos grupos, desesperados, quisieron infundir terror y caos", pero "fracasarán" porque "no negociamos con criminales", agregó.
Desde mediados de 2025, los pandilleros han protagonizado diferentes motines, en uno de los cuales un guardia murió por disparos.
Además, veinte jefes de Barrio 18 escaparon de una prisión, lo que provocó la remoción de la cúpula de seguridad.