La economía de Perú se mantiene estable a pesar de tener siete presidentes en 10 años
El país sudamericano ha tenido siete presidentes en la última década, pero con un crecimiento constante del PIB y una moneda que incluso ha servido como activo refugio a sus vecinos.
La inestabilidad política de Perú un nuevo récord el martes cuando el Congreso destituyó al presidente interino José Jerí, el séptimo jefe de Estado desde 2016.(FOTO: CONNIE FRANCE/AFP)
Perú vive una inestabilidad política desde hace una década que alcanzó un nuevo récord el martes cuando el Congreso destituyó al presidente interino José Jerí, el séptimo jefe de Estado desde 2016. Sin embargo, la falta de certidumbre sobre el gobernante no ha impedido que sea una de las economías de mayor crecimiento en Sudamérica.
La estadística demuestra que la presidencia peruana devino en un trabajo de alto riesgo en la última década. En ese lapso, solo uno de siete mandatarios completó su período. Se trató de Francisco Sagasti, quien ocupó el puesto de presidente interino entre noviembre de 2020 y julio de 2021.
Publicidad
Del grupo de siete presidentes, cuatro fueron destituidos por el Congreso, dos renunciaron antes de correr la misma suerte y solo uno completó su mandato interino.
Solo dos de estos presidentes, el derechista Pedro Pablo Kuczynski y el izquierdista Pedro Castillo, han sido elegidos por voto popular. El resto han sido designados por los legisladores peruanos.
El país andino tendrá por lo menos dos presidentes más durante 2026: al mandatario interino que será elegido por el Congreso la tarde de este miércoles y al ganador de las elecciones presidenciales, quien deberá tomar el cargo en julio.
La estadística demuestra que la presidencia peruana devino en un trabajo de alto riesgo en la última década.(FOTO: AFP)
Una política macroeconómica estable
Los vaivenes políticos de Perú, sin embargo, aún no se ven reflejados en la economía del país sudamericano, que se ha mantenido resiliente, gracias a un manejo macroeconómico estable.
Perú ha tenido importantes avances económicos en las últimas dos décadas, de acuerdo con el Banco Mundial. El PIB per cápita se disparó de poco más de 2,100 dólares anuales en 2003 a más de 8,400 en 2024. Entre 2004 y 2019, la pobreza se redujo de 59% a 20%, principalmente por el impulso del crecimiento económico, aunque esta cifra aumentó a 26% en 2021 a consecuencia de la pandemia de COVID-19, ya que Perú fue uno de los países más afectados.
“Estas políticas monetarias, fiscales y financieras prudentes, reflejadas en una baja inflación, una deuda pública manejable, grandes reservas internacionales y un sistema financiero sólido, han respaldado estos logros”, indica el Banco Mundial en su panorama general sobre el país.
Aunque a un ritmo menor que en la década pasada, el crecimiento económico se ha mantenido constante. En los últimos dos años, el PIB creció por encima del 3%, de acuerdo con información oficial.
Publicidad
En 2025, el PIB creció 3.4%, ligeramente por encima de las estimaciones de su banco central, gracias al impulso de sectores como la construcción, el comercio y la manufactura. Este incremento anual de la economía representa el mejor resultado desde la pandemia de 2020 cuando el indicador se contrajo en 11.12%.
La inflación también se mantiene a niveles mucho más bajos que otros países sudamericanos, pues se ubica en 1.5% anual, muy lejano al 30% de Argentina o al 5% anual de Colombia. Además, se sitúa en el punto medio del rango meta, que es de entre el 1% y el 3%.
Una moneda fuerte
La moneda peruana suele sufrir poco con los constantes cambios de gobierno en Perú. Al día siguiente de la vacancia de Dina Boluarte, en octubre de 2025, la moneda peruana se depreció 0,5%, una variación menor a lo observado con otras monedas de la región que retrocedieron entre 1% y 2%.
En los últimos 20 años, el valor del sol peruano sobre el dólar ha fluctuado solo entre los 2.5 y los 4.1 soles por dólar. La independencia del banco central de Perú es una de las razones por las cuales la divisa peruana se ha convertido en una de las más robustas de Latinoamérica.
El presidente del Banco Central de Reserva (BCRP), Julio Velarde, ha sido el encargado de la política monetaria de Perú desde 2006, cuando fue designado por el presidente Alan García. Desde entonces, el país ha sido gobernado por nueve presidentes: el propio García hasta 2011, Ollanta Humala entre 2011 y 2016, y los mandatarios mencionados antes.
Publicidad
En una comparecencia ante el Congreso en septiembre del año pasado, Velarde comparó lo ocurrido con el sol con otras monedas latinoamericanas. Mientras el tipo de cambio en Perú se ubica por debajo de los niveles observados a inicios de la década del 2000, monedas como el real brasileño se depreciaron cerca del 200%, el peso mexicano perdió casi el 100% de su valor y, en el caso de Colombia y Chile, las caídas fueron superiores al 70%.
El presidente del BCRP explicó entonces que la solidez de la divisa responde a la baja inflación y al orden macroeconómico sostenido en los últimos años.
La fortaleza del sol peruano también se explica por un repunte reciente de los metales y a volúmenes de exportación robustos, lo que genera un superávit comercial para Perú, un país minero, que respalda a su moneda.
“Actualmente, el precio del cobre supera los 5 dólares por libra y el oro los 4,000 dólares por onza. Además, el dólar se encuentra 1% por debajo de su nivel de diciembre de 1999, lo que significa que la moneda peruana mantiene prácticamente el mismo valor que hace 25 años”, dijo Hugo Perea, economista jefe de BBVA Research para Perú en noviembre de 2025.
La moneda peruana le ha servido como refugio activo para países vecinos como Bolivia, que ha incrementado la compra de soles como vía para acceder al dólar estadounidense, dada la escasez de esta moneda.
Efectos a largo plazo
El principal problema de Perú, al igual de otros países latinoamericanos, es la informalidad, pues siete de cada diez peruanos trabajan sin protección social ni prestaciones sociales legales.
"El impacto económico va a ser ninguno. La parte de la informalidad económica hace que la vida económica esté divorciada de la vida política. La economía, por su lado, sigue en piloto automático y la vida política está muy complicada", explicó el constitucionalista Aníbal Quiroga a la agencia AFP.
Sin embargo, hay analistas que señalan que, aunque fuerte, la economía peruana ya comienza a sentir los efectos de los cambios políticos constantes, ya que el entorno de inestabilidad reduce las inversiones privadas e inhibe el consumo.
“Con seguridad, la inestabilidad política es una de las razones por las que nuestro crecimiento potencial se ha desacelerado marcadamente en los últimos años, pasando de un 6,5% hacia el 2013 a uno alrededor de 3.0% actualmente”, indica Perea de BBVA en un análisis de octubre del año pasado.
Para el analista, además de reformas económicas, se necesitan reformas institucionales que generen un clima político estable, predecible y que garantice la gobernabilidad y reduzca la incertidumbre tanto para los inversionistas como para los propios ciudadanos peruanos.