El objetivo es atajar el reclutamiento de menores por parte de redes criminales, que recurren a ellos para efectuar atentados con explosivos y tiroteos, bajo el argumento disuasorio de que si son detenidos irán a la cárcel.
Hasta ahora, los menores que cometen graves delitos eran colocados en casas de seguridad para jóvenes (SiS-hem), pero esas residencias enfrentan problemas, e incluso se han convertido en lugares de reclutamiento para las bandas.
La ley debe pasar aún por el Parlamento. Pero Rosersberg es una de las cárceles que se prepara ya para albergar a jóvenes delincuentes desde el 1 de julio.
Una unidad fue vaciada de sus 51 presos adultos para crear un espacio para hasta 24 menores.
"Deben tener en mente que será la primera vez que dormirán lejos de casa, y estarán aquí en el marco de una institución", dijo a la AFP el director de la prisión, Gabriel Wessman, durante una visita al lugar.
Los preparativos incluyen el traslado de algunos presos adultos a otros espacios, construir aulas y remodelar las celdas.
"Será mucho mejor, con más plantas, más sofás, más lugares para entrenar, y por supuesto, eliminar los espacios para fumadores, pues no estarán autorizados a fumar", señaló Wessman.
Cada joven será colocado en una celda de 10 metros cuadrados, que antes era compartida por dos adultos, equipada con televisión. Las paredes se pintaron de verde.
Habrá seis jóvenes por corredor, con ducha compartida y patio privado. Y cada corredor tendrá su propia aula de clase.
Escuela obligatoria
Lo más importante "es la escuela obligatoria hasta la edad de 16 años", puntualizó el director.
La cafetería en el edificio adyacente, localizada entre las secciones de adultos y jóvenes, fue demolida para abrir espacio a un aula.
El personal de la prisión fue reforzado, pues se necesitará el doble de guardias para cada joven recluso, y deberán asumir nuevas responsabilidades.