El objetivo es poner fin de manera duradera a la guerra, lanzada el 28 de febrero por ataques israeloestadounidenses, y que se ha extendido por Medio Oriente dejando miles de muertos, principalmente en Irán y el Líbano, y estremeció la economía mundial.
"En este momento, mientras hablo, no tenemos ningún plan para la próxima ronda de negociaciones y no se ha tomado ninguna decisión al respecto", declaró el portavoz de la cancillería, Esmail Baqai, que puso en duda la "seriedad" de Washington en el proceso diplomático.
La víspera, la agencia oficial IRNA había mencionado la ausencia de una "perspectiva clara de negociaciones fructíferas".
Ante el repunte de las tensiones, los precios del petróleo volvieron a subir.
Un pesimismo parecido al de los mercados podía sentirse este lunes en las calles de Teherán, pese a que las autoridades anunciaran la reapertura de los principales aeropuertos de la capital.
"Veamos qué pasa el martes. Lo único que han mostrado los 50 días de guerra es que a nadie le importa el pueblo iraní", dijo una doctora en biología de 30 años.
Saghar, una iraní de 39 años que no quiso dar su apellido, apuntó que a la gente de su país le quedan pocas esperanzas, pues se ve afectada tanto por el impacto de la guerra como por la represión gubernamental.
"La economía está horrible. Están deteniendo a gente por nada", dijo.
"Acuerdo razonable"
Ante una eventual confirmación de las conversaciones, en Islamabad se reforzó la seguridad desde el domingo, cuando se multiplicó el cierre de carreteras y barricadas, observaron periodistas de la AFP.
La delegación estadounidense estará encabezada por el vicepresidente JD Vance, que ya estuvo en la primera ronda del 11 de abril.
Esa reunión, con un nivel de representantes de alto rango sin precedentes desde el establecimiento de la República Islámica en 1979, terminó sin avances.