Los presidentes de China y Rusia, Xi Jinping y Vladimir Putin, ratificaron este miércoles la solidez de sus relaciones bilaterales frente a las turbulencias del mundo, menos de una semana después de que Beijing recibiera también al estadounidense Donald Trump.
"Hemos sabido profundizar sin cesar la confianza política mutua y la coordinación estratégica con una perseverancia inquebrantable que ha resistido mil pruebas", le dijo Xi a su invitado, según la agencia de noticias oficial Xinhua.
Putin elogió por su lado unas relaciones a un “nivel sin precedentes", en particular en el ámbito económico, a pesar de los "factores externos desfavorables”.
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Ambos líderes se reunieron en un contexto de múltiples crisis que afectan directamente a sus países, como las amenazas de reanudación de las hostilidades en el Golfo, la continuación del conflicto en Ucrania o las tensiones en el comercio y el suministro de hidrocarburos.
Putin y Xi abordaron esos asuntos candentes por la tarde, alrededor de un té. Según los medios de comunicación rusos, esa reunión duró aproximadamente una hora y media, tras lo cual Putin se dirigió al aeropuerto.
Ambos países subrayaron la necesidad de "retomar el diálogo y las negociaciones lo antes posible" en Medio Oriente, según la declaración conjunta publicada por el Kremlin. El tema también fue clave en las conversaciones entre Trump y Xi de hace una semana.
Están "completamente de acuerdo" en que los bombardeos de Estados Unidos e Israel contra Irán vulneran el derecho internacional.
Dos reuniones, dos tonos
Un tono fraterno con Putin
Los presidentes de China y Rusia, Xi Jinping y Vladimir Putin, ratificaron este miércoles la solidez de sus relaciones bilaterales.
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Confrontación con Trump
Xi advirtió este jueves a Trump que una gestión inadecuada de la cuestión de Taiwán podría empujar a ambos países a un "conflicto".
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Dos reuniones con diferencias claras
A diferencia de la visita de Trump, la visita de Putin se trata de una reunión rutinaria. Los presidentes chino y ruso se han reunido más de 40 veces desde 2013, y la última reunión marcó la visita número 25 de Putin a China.
Tanto Putin como Trump fueron recibidos en Beijing con un despliegue diplomático destinado a mostrar la capacidad que tiene el país asiático para acoger a los líderes de ambas naciones con la misma grandeza. Pero China también se aseguró de que se notaran las diferencias.
El periódico ruso Argumenty i Fakty escribió que Putin fue recibido en Beijing "como un aliado y socio confiable" mientras que Trump había sido tratado como "un rival y competidor del que se puede esperar cualquier cosa”.
El presidente estadounidense fue recibido en el aeropuerto por el vicepresidente de China, un papel en gran parte ceremonial fuera de la estructura de poder real del Partido Comunista, mientras que Putin fue recibido por un miembro en funciones del politburó, el principal órgano de toma de decisiones del partido, una sutil señal de que China ve a Moscú como un socio de confianza de un orden mundial emergente no occidental liderado por Beijing.
¿Cómo recibieron a Putin y a Trump?
El recibimiento de Putin
Putin fue recibido por un miembro en funciones del politburó, el principal órgano de toma de decisiones del partido.
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El recibimiento de Donald Trump
Trump fue recibido en el aeropuerto por el vicepresidente de China, un papel en gran parte ceremonial fuera de la estructura de poder real del Partido Comunista.
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“La oposición a la primacía global de los Estados Unidos ha formado la base de la cooperación sino-rusa desde el final de la Guerra Fría”, escribe Marcin Kaczmarski, profesor en Estudios de Seguridad de la Universidad de Glasgow para The Conversation.
Una relación poco equilibrada
Las dos potencias que atraviesan situaciones económicas y diplomáticas desiguales.
Los países occidentales tomaron medidas severas contra Rusia desde la invasión de Ucrania en 2022. El propio presidente ruso, Vladimir Putin, es objeto de una orden de arresto de la Corte Penal Internacional por crímenes de guerra en Ucrania.
Desde entonces, los lazos entre Beijing y Moscú se han fortalecido, y el volumen de comercio bilateral duplica actualmente el de 2020, según centros de análisis europeos.
A finales de 2025, China era el principal comprador de petróleo crudo y carbón rusos, y el segundo de gas transportado por gasoducto, según el Centro de Investigación sobre Energía CREA.
Desde el estallido de la guerra entre Rusia y Ucrania, los lazos entre Beijing y Moscú se han fortalecido, y el volumen de comercio bilateral duplica actualmente el de 2020, según centros de análisis europeos.(FOTO: Maxim Shemetov/Getty Images)
Beijing, al contrario de Moscú, es la capital a la que todo el mundo va.
Los intercambios comerciales aumentaron cerca de un 20% durante los cuatro primeros meses de 2026, "lo que no es poca cosa", declaró el miércoles Xi ante Putin.
Antes de la visita de Putin el miércoles y de Donald Trump la semana pasada, China recibió en los últimos meses a los presidentes de Francia, Corea del Sur, Vietnam, Mozambique, así como a los jefes de gobierno de Canadá, el Reino Unido, Alemania, España y al príncipe heredero de Abu Dabi.
Más del 70% de las importaciones chinas procedentes de Rusia consisten en combustibles de origen mineral, esencialmente petróleo. Las exportaciones de crudo ruso a China se incrementaron un 30% desde 2022 bajo el efecto de las sanciones occidentales, según la misma fuente.
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Sin embargo, Rusia solo representó alrededor del 5% de las importaciones de China en 2025, según las Aduanas chinas. A la inversa, China representó más de un tercio de las importaciones y más de una cuarta parte de las exportaciones de Rusia en 2025, según la agencia rusa Tass.
La economía rusa se contrajo un 0.2% en el primer trimestre, registrando su primera caída trimestral en tres años, de acuerdo con las estadísticas oficiales publicadas el viernes.
El Kremlin ha gastado sin reparos para financiar su ofensiva en Ucrania, lo que en un primer momento impulsó el crecimiento. Pero eso ha disparado la inflación y provocado una escasez de mano de obra en los sectores civiles.
Los ataques ucranianos contra las infraestructuras petroleras también han perjudicado las exportaciones de crudo en los últimos meses.