De acuerdo con datos de la propia empresa, se proyecta que esta alcance los 12,000 millones de dólares en ingresos por venta de chips de IA en 2026, es decir, un salto del 60% respecto a los $7,500 millones de 2025.
En este camino, el modelo V4, de DeepSeek, es un ejemplo de lo que puede hacer la tecnología china. Según una publicación de la analista de políticas y gobernanza de IA, Karan Sood, este chatbot hace uso de los chips de IA de Huawei de última generación, llamados Ascend, y es relevante pues lidera respecto a modelos estadounidenses en pruebas de codificación, tareas de contexto extenso y trabajo con agentes de IA.
Con este tipo de tecnología, Huawei espera controlar cerca del 60% del mercado de aceleradores de IA en China para finales de 2026, un espacio que antes dominaba Nvidia casi en su totalidad.
Por otra parte, Alibaba y Tencent son otros dos gigantes de la tecnología relevantes para la estrategia. Ellos se ubican en sectores como la computación de nube, donde el uso de chips domésticos les han permitido que el costo de las llamadas a API (servicios de IA) baje drásticamente.
Además, al integrar chips locales, estas empresas evitan el riesgo de interrupción operativa por nuevas sanciones o falta de suministro, asegurando un mercado de centros de datos en China valorado entre 30,000 y 35,000 millones de dólares para este año.
Estos esfuerzos por parte de China, concluye García, quien también es autor del libro Chips y Poder, demuestran que la potencia asiática respondió a través de una estrategia propositiva basada en impulsar las medidas que le permiten seguir progresando hacia producir más chips y así alcanzar “una autosuficiencia en este segmento que podría acabar siendo perjudicial para Estados Unidos”.