"Su sistema económico no funciona. Está roto, y no se puede arreglar con el sistema político actual que está en vigor", dijo el secretario de Estado a periodistas en Miami. "No van a lograr que nos rindamos ni a ganar tiempo. Somos muy serios. Estamos muy enfocados", agregó.
Rubio señaló que Estados Unidos prefería "siempre una solución diplomática", pero advirtió que Trump tenía otras opciones ante Cuba, que "siempre ha representado una amenaza para la seguridad nacional".
El secretario de Estado también indicó que Cuba había aceptado en principio una oferta estadounidense de 100 millones de dólares en ayuda a cambio de reformas.
Añadió, sin embargo, que aún no era seguro que Washington aceptara las condiciones de La Habana, ya que Estados Unidos insiste en no colaborar con GAESA, la empresa controlada por los militares que domina la economía de la isla.
Llamado a protestar
Los cargos contra Raúl Castro —que a sus 94 años sigue siendo influyente en la política cubana— suponen otra vuelta de tuerca en la campaña de presión de Washington sobre la isla , sometida a un embargo desde 1962 y ahora devastada por una crisis económica y energética.
El hermano menor de Fidel Castro fue acusado por el derribo de dos avionetas de un grupo anticastrista en el que murieron cuatro personas en febrero de 1996, cuando él era ministro de Defensa.
Las autoridades cubanas instaron a la ciudadanía a protestar contra la "despreciable" acusación. El periódico oficial Granma pidió a los cubanos que se reúnan ante la embajada de Estados Unidos en La Habana el viernes.
"No más control ni aislamiento"
La jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Kaja Kallas, consideró que "tras décadas de mala gestión y represión política, la crisis económica de Cuba está realmente llegando a un punto de ruptura" y sostuvo que "el pueblo cubano merece oportunidades y libertad, y no más control y aislamiento", en una rueda de prensa en México.
China, en tanto, aseveró que Estados Unidos debe "dejar de esgrimir el garrote de las sanciones y el garrote judicial contra Cuba, y dejar de amenazar con el uso de la fuerza a cada paso".
Igualmente, Rusia criticó la imputación a Castro y sostuvo que "bajo ninguna circunstancia, deben utilizarse esos métodos —que rozan la violencia— contra jefes de Estado", ya sea que están en el cargo o que fueron mandatarios, según dijo el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.