México y Perú, una relación con dos siglos de historia
La relación entre México y Perú había sido durante muchos años, una de las más estables en la región. Los vínculos diplomáticos se remontan a 1823, poco después de que ambos países obtuvieran su independencia de España. A lo largo de los siglos XIX y XX se construyeron lazos diplomáticos y comerciales sólidos.
“Ya en la etapa contemporánea, esa relación adquirió una dimensión económica más clara con el Acuerdo de Integración Comercial Perú–México, firmado en 2011 y en vigor desde el 1 de febrero de 2012”, indica José Joel Peña, profesor de Relaciones Internacionales de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán de la UNAM.
Además, ambos países participan, junto con Chile y Colombia, en la Alianza del Pacífico, un proyecto de integración económica entre estos países latinoamericanos para buscar una mayor proyección a Asia-Pacífico.
Hasta 2016, Perú era el segundo destino de las inversiones mexicanas en Latinoamérica y el primero de la Alianza del Pacífico, con una inversión acumulada que supera los 14,000 millones de dólares, de acuerdo con un comunicado de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México.
El intercambio comercial entre México y Perú en 2024 fue de 2,632 millones de dólares, de acuerdo con el Banco de México. México exportó en ese periodo 1,115 millones de dólares a Perú, mientras que importó 1,398 millones de dólares de este país.
Los principales productos de exportación son los monitores y proyectores que no incorporan aparatos de recepción de televisión, mientras que los principales productos que importa de Perú son el cobre refinador y las aleaciones de cobre.
En el periodo de entre enero y diciembre de 2025, la Inversión Extranjera Directa proveniente de Perú fue de 35.3 millones de dólares, de acuerdo con información de la Secretaría de Economía.
“Durante varios años México y Perú no sólo compartieron una relación bilateral funcional, sino también una apuesta regional común”, apunta el académico.
Sin embargo, las relaciones comenzaron a vivir una tensión muy importante después de la destitución en Perú del presidente Pedro Castillo, quien fue detenido después de un fallido intento de disolver el Congreso, el 7 de diciembre de 2022. El gobierno de Andrés Manuel López Obrador saltó a su defensa y no reconoció al gobierno de Dina Boluarte, vicepresidenta de Castilllo que tomó el poder.
Poco tiempo después, ambos países retiraron a sus respectivos embajadores, aunque las relaciones diplomáticas se mantuvieron.
Las tensiones también afectaron a la Alianza del Pacífico, pues México rechazó en 2020 ceder la presidencia protempore a Perú, a pesar de que le correspondía por rotación.