El Clúster de Electrodomésticos de Nuevo León busca acelerar esa transición. La organización, que agrupa a 345 empresas, pretende que 80% de sus afiliados incorpore tecnologías de automatización, análisis predictivo, robótica o sistemas de visión en los próximos cinco años.
“Queremos incorporar mayor automatización, más robots, mayores sistemas de visión por el tema de calidad, datos predictivos, que ese es el cambio en la transformación de la manufactura. Estamos buscando que el sector se transforme a la mentefactura”, señala Baldwin Britton, presidente del Clúster de Electrodomésticos de Nuevo León.
El objetivo, añade, es que la competencia de la industria mexicana no dependa únicamente de sus capacidades de producción, sino de la tecnología con la que desarrolla sus productos.
“Vamos a competir por innovación, por calidad, por velocidad, por inteligencia y eficiencia de los aparatos que vamos a desarrollar o estamos desarrollando”, afirma.
El costo de innovar
La adopción tecnológica enfrenta, sin embargo, una barrera dentro de una industria que durante décadas ha operado con procesos relativamente tradicionales: la percepción de que innovar requiere grandes inversiones.
Yoelle Rojjas, directora general del clúster, considera que esta resistencia puede limitar la capacidad de las empresas para aprovechar la actual coyuntura tecnológica.
“Se ha estigmatizado mucho la innovación por ser costosa, porque se tienen que hacer muchas inversiones, pero si te acercas con un centro de investigación, puedes desarrollar sensores muy sencillos que te permiten hacer análisis predictivo y que te permiten ser más productivo y hacer ahorros y no significa que sean muy costosos”, explica.
Para el sector, la transformación no necesariamente implica sustituir de inmediato líneas completas de producción o realizar inversiones millonarias. Una de las apuestas es comenzar con herramientas que permitan recopilar y utilizar información para anticipar fallas, mejorar controles de calidad y elevar la productividad.
El cambio también ocurre en los productos que llegan al consumidor. La incorporación de sensores, conectividad e inteligencia artificial amplía las funciones de aparatos que tradicionalmente tenían una operación mecánica o electrónica más limitada.
Esta evolución obliga a los fabricantes a desarrollar nuevas capacidades tecnológicas, pero también abre oportunidades para proveedores especializados en automatización, software, robótica y manufactura digital. El sector espera que los nuevos requerimientos generen oportunidades de hasta 3,000 millones de dólares en proveeduría.