“El tema no es solamente sanitario. También hay nuevos reglamentos ambientales y logísticos que pueden detener el avance”, advirtió.
Algunos sectores particularmente expuestos serían agave, café, cacao y soya, debido a las nuevas exigencias europeas relacionadas con trazabilidad y deforestación. También preocupa el impacto logístico. Cruz aseguró que México perdió competitividad frente a países como Colombia, Perú, Brasil, Argentina, Marruecos y Turquía, que hoy abastecen con mayor velocidad y menores costos al mercado europeo.
“México ha perdido mucha capacidad logística para enviar productos a la velocidad que hoy demanda Europa”, señaló. Esa situación no solo encarece exportaciones mexicanas, sino que también reduce vida útil y estabilidad de productos perecederos.
Por ello, el especialista consideró poco probable que el comercio agroalimentario entre México y la Unión Europea crezca 35% en el corto plazo, como han sugerido organismos empresariales y autoridades. A su juicio, la competencia será cada vez más agresiva en precios, logística e inteligencia comercial.
Cruz sostuvo que la desaparición de ProMéxico y el desmantelamiento de mecanismos de inteligencia de mercados dejaron a exportadores mexicanos con menos herramientas para posicionarse en Europa. “Sí nos ponen nuevamente en igualdad de condiciones frente a otros países, pero ahora el trabajo será mucho más cuesta arriba”, afirmó.
Europa y América Latina buscan seguridad alimentaria
Por otro lado, Núria Vilanova, presidenta de CEAPI, afirmó que el renovado acercamiento entre Europa y América Latina también responde a temas de seguridad alimentaria, ante la expectativa de que regiones como China, India y Medio Oriente enfrenten mayores dificultades para producir suficientes alimentos para su población.
En ese contexto, sostuvo que América tiene capacidad para convertirse en “la despensa del mundo” y consideró que el acuerdo entre México y la Unión Europea puede acelerar alianzas e inversiones agroindustriales de largo plazo. Además, señaló que la seguridad económica ya no solo involucra temas militares, sino también acceso a alimentos, cobre y productos médicos.
Actualmente, México representa menos de 1% de las importaciones agroalimentarias europeas y ocupa apenas el lugar 31 como proveedor del bloque, pese a que la Unión Europea importa alimentos por casi 190,000 millones de euros anuales.