Temor para los migrantes
De los 104 partidos de la Copa del Mundo, 78 se disputarán en Estados Unidos, país coorganizador del torneo —previsto del 11 de junio al 19 de julio— junto con Canadá y México.
La posibilidad de que ICE intensifique su actividad aprovechando los partidos en territorio estadounidense ha despertado inquietudes en el corazón de la comunidad hispana de Estados Unidos, que representa el 20% de la población nacional y se concentra principalmente en California, Texas y Florida.
Su presencia es especialmente significativa en grandes ciudades como Miami, Los Ángeles, Dallas y Nueva York, todas sedes del Mundial.
Algunas organizaciones defensoras de derechos humanos temen que ICE ponga en el punto de mira a los turistas extranjeros que se encuentren en las inmediaciones de los estadios o en las numerosas Fan zones o zonas para fanáticos, donde se congregarán miles de seguidores.
Más de 120 organizaciones de derechos civiles de Estados Unidos -entre ellas la influyente Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU)- emitieron en abril una "advertencia de viaje" en la que alertan sobre el "riesgo de sufrir graves violaciones de derechos" para los aficionados, jugadores, periodistas y demás visitantes.
Según los firmantes, "las personas que viajen a Estados Unidos podrían correr el riesgo de que se les niegue la entrada, de ser detenidas, encarceladas y/o deportadas; de ser objeto de perfilamientos raciales o recibir un "trato cruel, inhumano o degradante” -e incluso de morir- mientras se encuentren bajo la detención o custodia del ICE".
El ICE, una de las muchas agencias que conforman el Departamento de Seguridad Nacional, participa desde hace tiempo en los dispositivos de seguridad de los grandes eventos deportivos, como el Super Bowl.