“Creo que estamos frente a un cambio en el ciclo de problemas públicos. Las respuestas que ofreció la llamada ‘marea rosa’ en los años 2000 fueron eficaces para desafíos de esa época, pero hoy las preocupaciones son distintas”, indica Fabián Villalobos, académico del Bachillerato en Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad Diego Portales de Chile.
En muchos países de la región, los países dejaron de realizar trabajo de base en las calles y en los movimientos sociales, distanciándose de la gente para limitarse a pactar y negociar en el Congreso.
La extrema derecha en Latinoamérica ataca directamente el modelo de redistribución de la izquierda, abogando por una mínima expresión del Estado, explicó Manuel Camilo González, profesor del departamento de Relaciones Internacionales de la Universidad Javeriana de Colombia.
También capitaliza el rechazo a la agenda social de la izquierda, revitalizando principios altamente conservadores frente a temas como el aborto, los derechos reproductivos, la ética sexual y los derechos de las minorías.
Votar en contra
La región se mantiene como un continente pendular, de acuerdo con el documento. Los votantes frecuentemente votan en contra de los gobiernos que perciben que han fracasado, sin importar el símbolo político.
Muchos de los cambios de poder mencionados antes son el resultado no necesariamente solo de un apoyo proactivo a la derecha, sino también de votos de protesta contra los titulares de izquierda decepcionantes.
“Dado que mayoritariamente han gobernado partidos de izquierda, el voto de rechazo o ‘anti’ beneficia a las oposiciones de derecha, las cuales logran capitalizar el descontento social para ganar elecciones”, dijo el académico de la Universidad Javeriana.
O como resume el analista chileno Jorge Sand, citado por la fundación alemana, “el deseo de cambio sigue siendo el principal partido de oposición”.
Sin embargo, estos movimientos pendulares en el poder pueden ser contraproducentes para los países en la región.
Estas oscilaciones entre la izquierda y la derecha generan inestabilidad política, polarización social y parálisis legislativa. Esta alternancia suele provocar la reversión de reformas previas, la erosión de las instituciones democráticas y un clima de incertidumbre económica que ahuyenta la inversión extranjera, indican los especialistas.
“La democracia es un procedimiento, es un sistema que necesita de los tiempos para efectivamente funcionar”, concluyó el académico colombiano.