"Seguimos trabajando, hallando cuerpos, seguimos. No ha sido fácil", contó a la AFP Francisco Sasquia, rescatista voluntario y traductor de 38 años, en el edificio Ocean Beach, en el sector Playa Grande.
El ministerio de Comunicaciones venezolano indicó este sábado que ya hay 2,954 muertos y 16,592 heridos por el doble sismo, de los más fuertes y devastadores de América Latina, que sumió al país en el luto y la desesperación por encontrar a vivos y muertos.
En las calles de La Guaira cada vez son menos los socorristas extranjeros en labores de búsqueda. Brigadas de Estados Unidos, Chile y otros países comienzan a preparar su partida, dijeron sus equipos el sábado.
Entre ellos están el equipo de rescate del Departamento de Bomberos del Condado de Los Ángeles y equipos de Florida y Virginia, informaron sus integrantes a la AFP.
La ventana para hallar sobrevivientes en este tipo de eventos cierra a las 72 horas o tres días. Sin embargo, socorristas rescataron el jueves a un hombre sepultado ocho días bajo las ruinas, una alegría en medio del trágico balance de muertos.
La presidenta encargada Delcy Rodríguez condecoró el sábado a rescatistas de Reino Unido, Catar, Francia, India, Barbados, Brasil y Argentina. Incluso puso medallas a algunos perros buscadores.
"Esta es la solidaridad universal que debe inspirar a los pueblos del mundo", dijo Rodríguez en el acto.
La mandataria defiende la respuesta del gobierno a la emergencia, muy criticada por la insuficiencia de rescatistas y maquinaria hasta la llegada de las brigadas internacionales.
"Tenemos fe de que vamos a conseguir personas con vida, no perdemos las esperanzas", dijo Francisco Sasquia, mientras brigadistas vietnamitas y mexicanos que colaboraban con los esfuerzos abandonaron las inmediaciones.
Muchos de los sobrevivientes quedaron en la calle o en precarios refugios instalados en parques sin un futuro claro. El gobierno contabiliza más de 16,000 personas que quedaron sin vivienda, según el último reporte.
El gobierno no ha informado sobre cifras de desaparecidos, aunque la ONU estima que pueden ser hasta 50,000.