"Es un verdadero milagro", comentó su esposa Gusbimar González minutos antes de fuera retirado en camilla para ser trasladarlo en una ambulancia a Caracas, a 40 kilómetros.
"Estoy totalmente sorprendida porque primera vez que veo tantos países así en salvar una sola causa que es salvar a una persona", añadió.
Gil salió por un túnel de unos tres metros de largo construido por socorristas de Estados Unidos, Costa Rica, Chile, entre otros, que trabajaban sin descanso, al tiempo que le proporcionaban agua y aire mediante sondas y una manguera.
En la última fase de la operación, unas treinta personas se ocuparon en el estacionamiento del edificio de retirar los escombros, mientras dos rescatistas cavaban un túnel de tres metros.
Gil había quedado atrapado en la garita de seguridad del edificio de siete pisos donde trabajaba como vigilante cuando se produjeron los terremotos.
"El movimiento hizo que la garita se desplazara, se quedó entre las paredes", dijo a AFP González, con quien tienen un hijo de 10 años.
Fue el domingo que los rescatistas supieron que había un hombre con vida entre los escombros del edificio parcialmente destruido.
Logró protegerse
Para Gil, fue crucial no haber resultado herido durante los sismos.
"No se golpeó, no tiene traumatismos, él logró esconderse debajo de una mesa, una silla", contó su esposa.
El complejo operativo de rescate contó con el apoyo del personal de las misiones internacionales que llegaron a Venezuela para ayudar en las labores de rescate.
Los rescatistas establecieron bases y trabajaron día y noche para sacar a Gil.
Apuntalaron las bases del edificio con maderas y hierros para evitar que la construcción, parcialmente destruida, cediera más y les permitiera llegar a donde el hombre estaba.
Un plan inicial de construir un túnel de 60 por 60 centímetros fue descartado el martes cuando el edificio se movió ligeramente.
El miércoles los hombres avanzaron por dos rutas al mismo tiempo para alcanzar a Gil.