Publicidad
Revista Digital
Publicidad

Keiko Fujimori llega a la presidencia de Perú con pendientes en gobernabilidad y seguridad

Gobernará sin mayoría en el Congreso mientras enfrenta una crisis de seguridad, presión sobre las finanzas públicas y una informalidad laboral que alcanza a siete de cada diez trabajadores.
La candidata de derecha de Perú, Keiko Fujimori, habla durante el último debate con su oponente, el candidato socialista Pedro Castillo, antes de las elecciones de segunda vuelta del 6 de junio, en Arequipa, Perú, el 30 de mayo de 2021.
Uno de los primeros retos de Fujimori, una administradora de 51 años, será asegurar la gobernabilidad, ya que no tiene mayoría en el Congreso. (FOTO: SEBASTIAN CASTANEDA/Getty Images)

La cuarta fue la vencida para Keiko Fujimori. Después de perder tres elecciones en 2011, 2016 y 2021, la heredera del exmandatario Alberto Fujimori llegará a la presidencia de Perú este martes. Pero lo hace con una dura misión: traer gobernabilidad al país andino, que ha tenido ocho presidentes desde 2016.

De este grupo, cuatro fueron destituidos por el Congreso, dos renunciaron antes de correr la misma suerte y solo dos completaron su mandato interino.

La elección de Fujimori es la muestra de la polarización que vive Perú. Ganó las elecciones con una ventaja de 0.27%, poco menos de 50,000 votos, por encima de su rival, Roberto Sánchez.

Publicidad

Se trata de una de las elecciones más reñidas en Latinoamérica desde 1990. El candidato izquierdista reconoció el resultado, pero señaló irregularidades en el proceso.

En búsqueda de estabilidad

Uno de los primeros retos de Fujimori, una administradora de 51 años, será asegurar la gobernabilidad, ya que no tiene mayoría en el Congreso.

"El Congreso de la República es el verdadero centro del poder y ha destituido a cuatro jefes de Estado en la última década”, dice Glaeldys González Calanche, analista del International Crisis Group para el sur de los Andes.

Perú regresó este viernes a tener un sistema parlamentario bicameral luego de más de tres décadas con un Congreso de instancia única.

Las cámaras de diputados y de senadores funcionarán juntas por primera vez desde 1992, cuando el entonces presidente Alberto Fujimori (1990-2000) —padre de Keiko— cerró el Congreso con militares e impulsó una nueva Constitución que contemplaba un Parlamento unicameral.

Ninguno de los seis partidos que integrarán el nuevo Legislativo obtuvo mayoría, aunque el fujimorista Fuerza Popular tendrá la bancada más numerosa con 22 senadores, de un total de 60, y 41 diputados, de 130.

Juntos por el Perú, partido del izquierdista Roberto Sánchez, quien perdió por menos de 50,000 votos el balotaje presidencial, será la segunda fuerza parlamentaria.

El candidato presidencial Keiko Fujimori del partido Fuerza Popular deja el desayuno tradicional antes de las elecciones presidenciales del 12 de abril de 2026 en Lima, Perú.
Fujimori ha propuesto una "reconciliación" entre las fuerzas políticas de Perú para dejar atrás una década de inestabilidad política. (FOTO: Raul Sifuentes/Getty Images)

En el Senado, los grupos de derecha y de izquierda empatan en cantidad de escaños. En la Cámara Baja, la oposición de izquierda adelanta por cuatro.

“No creo que vayamos a repetir la historia de tener cuatro presidentes por mandato en lugar de uno. No hay votos para el juicio político. No hay votos para cambiar la constitución, porque se necesitan dos tercios de los votos en ambas cámaras, en el Senado y en el Congreso”, dijo Alfredo Thorne, exministro de Finanzas de Perú, en una entrevista para el podcast Latin America in Focus.

Sin embargo, González Calanche señala que aunque la inestabilidad política está lejos de los niveles registrados durante las protestas antigubernamentales de 2022 y 2023, las causas de estas siguen presentes.

Publicidad

“A pesar del crecimiento económico constante del país, los peruanos confían poco en la disposición de sus líderes políticos para abordar las marcadas desigualdades sociales, la corrupción y las deficiencias de las instituciones estatales”, indicó la analista.

Fujimori ha propuesto una "reconciliación" entre las fuerzas políticas de Perú para dejar atrás una década de inestabilidad política.

"Pensar distinto no nos hace enemigos. La reconciliación nacional no significa olvidar nuestras diferencias: significa aprender a construir sobre aquello que nos une", dijo la política en su discurso tras recibir sus credenciales del cargo en el Teatro Nacional de Lima.

Sin embargo, no todos aceptaron el llamado a la reconciliación. Sánchez responsabilizó a la bancada parlamentaria fujimorista y a otras de blindar a la expresidenta Dina Boluarte (2022-2025) de acusaciones por decenas de muertes de manifestantes en protestas.

"¿Cómo vamos a ir a besarle la mano? (...) Lo primero que debería hacer la señora Fujimori es arrodillarse y pedir perdón", señaló Sánchez este miércoles ante sus seguidores, en su sede política en Lima.

La seguridad, el gran desafío

Al igual que en otros países latinoamericanos, la gran preocupación de los peruanos es la seguridad.

Fujimori tendrá como uno de sus principales desafíos resolver la peor crisis de inseguridad en décadas, atizada por la propagación de bandas criminales, locales y extranjeras, que controlan el sicariato y la extorsión.

Los homicidios pasaron de 1,000 en 2018 a 2,600 en 2025 y las denuncias por extorsión, de 3,200 a 26,500, de acuerdo con datos del Ministerio del Interior de Perú.

Vista aérea de una pancarta de propaganda del presidente electo de Perú, Keiko Fujimori, en un asentamiento llamado Keiko Fujimori en el distrito de Ventanilla, en la provincia constitucional de Callao, Perú, el 18 de julio de 2026.
Fujimori promete combatir el crimen con expulsiones de migrantes indocumentados, la instalación de tribunales con jueces anónimos y hacer que los presos trabajen por sus alimentos. (FOTO: ERNESTO BENAVIDES/AFP)

Durante la campaña, la presidenta electa apeló al recuerdo del gobierno de su padre Alberto, fallecido en 2024, y que aún polariza a los peruanos.

Condenado por graves violaciones de derechos humanos y corrupción, el exmandatario derrotó a la sanguinaria guerrilla maoísta Sendero Luminoso y conectó con algunos sectores pobres desatendidos, con el impulso de pequeñas obras como aulas escolares, postas médicas y letrinas.

Publicidad

"Y es probable que (Keiko Fujimori) tenga una actitud muy parecida a la del padre, de tener gestos, no los llamemos populistas, pero sí para la 'platea'", dijo el politólogo Arturo Maldonado, investigador de la Pontificia Universidad Católica del Perú, a la AFP.

Fujimori promete combatir el crimen con expulsiones de migrantes indocumentados, la instalación de tribunales con jueces anónimos y hacer que los presos trabajen por sus alimentos.

"Lo que están pidiendo es orden y seguridad, y eso es lo primero que vamos a hacer (atender) la próxima semana", aseveró Fujimori ante la prensa la semana pasada.

Una economía estable, pero con problemas

Los vaivenes políticos de Perú, sin embargo , aún no se ven reflejados en la economía del país sudamericano, que se ha mantenido resiliente, gracias a un manejo macroeconómico estable.

Perú ha tenido importantes avances económicos en las últimas dos décadas, de acuerdo con el Banco Mundial. El PIB per cápita se disparó de poco más de 2,100 dólares anuales en 2003 a más de 8,400 en 2024.

Entre 2004 y 2019, la pobreza se redujo de 59% a 20%, principalmente por el impulso del crecimiento económico, aunque esta cifra aumentó a 26% en 2021 a consecuencia de la pandemia de covid-19, ya que Perú fue uno de los países más afectados.

Aunque a un ritmo menor que en la década pasada, el crecimiento económico se ha mantenido constante. En los últimos dos años, el PIB creció por encima del 3%, de acuerdo con información oficial.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta un crecimiento económico para Perú de 2.8% tanto para el año 2026 como para el 2027, por encima del promedio regional, de 2.3% y 2.7%, respectivamente.

crecimiento-pib-peru.jpg

Al igual que otros países de la región, como México y Colombia, la informalidad laboral es uno de los principales desafíos. Siete de cada 10 peruanos trabajan sin protección social ni prestaciones sociales legales.

“El problema es que tenemos lo que el Banco Mundial llama la población vulnerable, la población que deja de ser pobre pero aún no se ha unido a la fuerza laboral. Y eso tiene que hacerse con formalización”, dijo Thorne.

Además, el manejo macroeconómico ha sido deficiente en los últimos tres años, pues ha incumplido por tres años consecutivos su límite fijado para déficit. El Congreso aprobó recientemente una serie de reformas que aumentan el gasto público en 36,700 millones de soles (unos 10,700 millones de dólares), equivalentes a tres puntos del PIB.

Fujimori tendrá que ordenar las cuentas públicas, lo que puede implicar un recorte de gasto en el sector público o una reforma tributaria para elevar la presión impositiva y reducir la evasión fiscal.

Tags

Newsletter

Únete a nuestra comunidad. Te mandaremos una selección de nuestras historias.

Publicidad

Publicidad