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La IA encarece los smartphones y empuja el fin de los teléfonos baratos

Los fabricantes reducen memoria, suben precios y apuestan por nuevas funciones mientras el mercado mexicano acelera su premiumización.
alza de precios en telefonos
El incremento en el costo de la memoria, impulsado por la demanda de chips para inteligencia artificial, está obligando a los fabricantes de smartphones a replantear el diseño y precio de sus dispositivos.
(Foto: Cortesía Vivo)

Hace apenas cinco años, un mexicano podía comprar un smartphone de gama media por alrededor de 3,800 pesos. Hoy, para conseguir un equipo con prestaciones similares necesita desembolsar entre 6,000 y 7,000 pesos; si busca un modelo insignia, la barrera supera con facilidad los 10,000 pesos, según reveló Ernesto Piedras, CEO de la consultora The Competitive Intelligence Unit (The CIU).

Si bien la inflación es uno de los catalizadores del alza de precios, detrás del incremento existe una transformación mucho más profunda, pues los consumidores están dispuestos a invertir más en un dispositivo que se convirtió en su principal herramienta de trabajo, entretenimiento y comunicación; mientras los fabricantes concentran sus innovaciones en modelos cada vez más caros; y la carrera mundial por desarrollar inteligencia artificial está encareciendo componentes esenciales para toda la industria.

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"La memoria es hoy uno de los principales cuellos de botella", explica Analí Galván, analista senior de IDC. Los fabricantes de RAM y almacenamiento están destinando una parte creciente de su capacidad a producir chips para centros de datos de inteligencia artificial, un negocio mucho más rentable que abastecer a la industria de smartphones. El resultado es una menor oferta de memoria para teléfonos y aumentos de entre 20% y 30% en el costo de estos componentes respecto al año pasado.

La consecuencia comienza a sentirse en los anaqueles, IDC estima que el mercado mexicano cerrará 2026 con una caída cercana al 12% en volumen de venta, hasta alrededor de 24.8 millones de smartphones vendidos. Sin embargo, el valor del mercado no disminuirá al mismo ritmo, porque el precio promedio seguirá aumentando y podría superar por primera vez los 10,000 pesos por equipo.

Para Diego Altúzar, country manager de Vivo México y vicepresidente Latam AMX, este cambio ya es evidente.

"Antes de la pandemia, el ticket promedio en Vivo rondaba los 5,000 pesos. Después vimos que el consumidor empezó a darle mucho más valor al smartphone porque descubrió que podía trabajar, estudiar, consumir entretenimiento y prácticamente hacer toda su vida desde ahí", señala en entrevista con Expansión. "Hoy nuestro ticket promedio ya está alrededor de 6,500 pesos y más de 30% de nuestras ventas corresponden a equipos cercanos a los 9,000 pesos".

La gama de entrada y media tendrán que apretarse el cinturón

Pero incluso una marca cuya fortaleza está en la gama media reconoce que el mercado atraviesa un punto de inflexión derivado del aumento en el costo en componentes de memoria. Para marcas como Vivo absorber ese aumento sin trasladarlo por completo al consumidor implicó replantear la forma de diseñar sus dispositivos.

"Nos está pasando a todas las marcas", reconoce Altúzar. "La RAM y la ROM están siendo las más golpeadas. Si mantuviéramos exactamente las mismas especificaciones que hace un año, los teléfonos tendrían que costar alrededor de 3,000 pesos más".

La respuesta de la compañía es redistribuir la inversión dentro del propio dispositivo. En lugar de mantener configuraciones de memoria cada vez mayores, Vivo anticipa reducir parte de esas especificaciones para incorporar características que, considera, hoy generan más valor para el usuario.

"Lo que estamos haciendo es bajar algunos specs de RAM y ROM, pero darle beneficios en otros aspectos", explica el directivo. "Ahora puedes encontrar certificaciones IP68 e IP69 contra agua y polvo en teléfonos de 6,000 o 7,000 pesos, cuando antes solo existían en equipos de más de 20,000".

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La apuesta parte de un cambio que Vivo detectó en el comportamiento de los usuarios y que coincide con los estudios de IDC. Durante años, la capacidad de almacenamiento fue uno de los principales argumentos de compra; hoy, para la mayoría de los consumidores dejó de ser un factor decisivo.

La investigación de la consultora muestra que la importancia atribuida al almacenamiento cayó 19 puntos porcentuales frente a años anteriores. No porque haya dejado de importar, sino porque los usuarios asumen que prácticamente cualquier smartphone ofrece espacio suficiente para el uso cotidiano. Algo similar ocurre con la cámara, que alcanzó un nivel de calidad que satisface a la mayoría de los compradores.

En contraste, la duración de la batería y las funciones de inteligencia artificial ganan protagonismo. Actualmente, 41% de los smartphones que llegan al mercado mexicano ya incorporan herramientas de IA generativa, mientras que 57% son compatibles con redes 5G. Las funciones más utilizadas siguen siendo la edición fotográfica, la traducción y la asistencia para escritura, aunque IDC considera que las capacidades de IA aún están lejos de aprovecharse plenamente.

Para Altúzar, ese cambio explica por qué la industria puede sacrificar parte de la memoria sin afectar significativamente la experiencia del usuario.

"Muchas veces vendíamos equipos de 512 GB y la realidad es que la mayoría de las personas nunca los llenaba", afirma. "Seguimos tomando las mismas fotos, grabando los mismos videos y usando las mismas aplicaciones. Preferimos invertir en características que sí percibe el usuario todos los días antes que mantener una especificación que, en muchos casos, terminaba sin utilizarse".

Aun así, el ejecutivo reconoce que la transición no será sencilla, y estima que el mercado necesitará todavía dos o tres trimestres para absorber el cambio, conforme los inventarios anteriores desaparezcan y los consumidores entiendan que el aumento en los precios responde a una nueva realidad de la industria y no a una estrategia aislada de los fabricantes.

La premiumización avanza, pero tiene un límite

Aunque Altúzar acepta que los teléfonos serán más caros en los próximos años, eso no significa que los dispositivos de entrada desaparezcan. Lo que cambiará será el punto desde el que comienza esa categoría.

"Yo creo que veremos una transformación, no una desaparición", afirma Altúzar. "Los equipos que antes costaban entre 1,500 y 2,000 pesos probablemente pasarán a un rango de entre 2,000 y 2,500 pesos. Pero seguirán existiendo porque ese segmento, junto con la gama media, representa más del 50% de las ventas en México".

Esa visión coincide con la lectura de Ernesto Piedras y Alberto Piedras, analistas de The CIU, quienes consideran que el mercado mexicano vive un proceso de premiumización acelerado. Antes de la pandemia, alrededor de dos de cada tres smartphones vendidos pertenecían a la gama baja; hoy ese segmento representa apenas 13% del mercado, mientras que los dispositivos de gama media-alta y premium concentran entre 86% y 87.4% de las ventas.

La inversión promedio del consumidor también cambió de forma significativa, de acuerdo con la consultora, el gasto por smartphone pasó de alrededor de 2,400 pesos antes de la pandemia a más de 5,400 pesos en la actualidad, reflejo de un usuario que renueva con menor frecuencia su dispositivo, pero está dispuesto a pagar más por él.

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No todas las marcas capitalizan la tendencia igual

Para The Ciu, Samsung ilustra los riesgos de una estrategia de precios demasiado agresiva. La firma surcoreana pasó de controlar 36% del mercado mexicano durante el primer trimestre de 2020 a 28.1% en el mismo periodo de 2026. La consultora atribuye esa caída, en parte, a que una proporción creciente de consumidores percibe que paga un sobreprecio frente a fabricantes chinos que ofrecen especificaciones similares en apartados como cámara, procesador y batería.

En la gama premium el liderazgo continúa en manos de Apple, con 29.9% del segmento, mientras Samsung concentra 23.2%. Sin embargo, incluso en el extremo más alto del mercado existen límites para la premiumización, los teléfonos plegables, la categoría más costosa del sector, representan apenas entre 1% y 2% de las ventas en México .

Para Vivo, ese escenario confirma que todavía existe espacio para crecer sin abandonar la gama media, una estrategia que la compañía asegura le permitió vender más de 4.5 millones de smartphones en cinco años y alcanzar una participación cercana a 10% en los canales donde opera. Su siguiente objetivo es ingresar al Top 3 o Top 4 del mercado mexicano conforme fortalezca su presencia en comercio electrónico y amplíe su portafolio de dispositivos conectados.

Más allá de la competencia entre marcas, la dirección del mercado parece definida. La inteligencia artificial no solo está cambiando la forma en que se usan los smartphones; también está transformando la economía con la que se fabrican. Desde la mirada de Altúzar, el resultado será una industria donde los teléfonos económicos seguirán existiendo, pero cada vez costarán más, mientras fabricantes y consumidores negocian qué características vale la pena conservar y cuáles pueden sacrificarse para mantener un precio competitivo.

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