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Trump pierde margen de maniobra en la guerra entre EU e Irán

El fracaso de las negociaciones deja a Washington con menos opciones para contener el conflicto, mientras Teherán gana poder de presión e Israel complica cualquier salida diplomática.
Los iraníes disfrutan de la orilla del mar mientras se ven barcos en el Estrecho de Ormuz frente a Bandar Abbas, en el sur de Irán, el 10 de agosto de 2026.
La disputa sobre la reapertura del Estrecho de Ormuz se ha convertido en uno de los puntos centrales del actual enfrentamiento, por encima incluso del programa nuclear iraní.
(FOTO: ATTA KENARE/AFP)

Estados Unidos e Irán habían acordado un plazo de 60 días para alcanzar un plan de paz definitivo. El tiempo se cumplió este lunes sin que Washington y Teherán lograran algún avance. Por el contrario, la comunicación parece rota y los ataques mutuos se recrudecen.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este martes que no hay conversaciones en curso con Irán ni tampoco están previstas, a la vez que insistió en que el bloqueo de los puertos iraníes está vigente, en un mensaje en su plataforma Truth Social.

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"No hay diálogo ni conversaciones en curso, ni tampoco están previstas, con la república islámica de Irán. El bloqueo naval sigue aplicándose. El estrecho de Ormuz está abierto y en operaciones. Todas las minas en las aguas han sido retiradas o detonadas", escribió el mandatario republicano.

Por su parte, el principal negociador iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, sostuvo este martes que el estrecho de Ormuz, una vía marítima estratégica para los hidrocarburos bloqueada por Irán, "no se abrirá hasta que se implementen los compromisos estadounidenses estipulados en el protocolo de acuerdo" entre las partes.

El negociador citó como condiciones "el levantamiento del bloqueo naval (estadounidense), el descongelamiento de los activos (iraníes), el levantamiento del embargo petrolero", así como "el fin de las operaciones militares en todos los frentes”.

¿Por qué las negociaciones con Irán han fracasado?

Estados Unidos e Irán firmaron el 14 de junio un memorando de entendimiento que abría el proceso para la paz. Se trató del segundo acuerdo de este tipo firmado desde el inicio del conflicto. Más de dos meses, ambas partes alcanzaron un alto al fuego y comenzaron negociaciones en Pakistán. Sin embargo, el conflicto volvió a estallar en pocas semanas.

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Conflicto EU-Irán 2026

Punto Muerto en la Guerra

28/02/2026

Israel y Estados Unidos lanzan ataques contra Irán; muere el líder supremo Ali Jamenei [1, 2].

02/03/2026

Irán cierra el Estrecho de Ormuz, bloqueando el 20% de las exportaciones petroleras mundiales [1, 2].

07/04/2026

Trump anuncia un alto al fuego con Irán, aceptado también por Israel [1, 2].

11/04/2026

Conversaciones directas en Islamabad entre EU e Irán; Israel queda excluido de la mesa [1, 2].

24/05/2026

Estados Unidos reanuda su ofensiva atacando sitios de misiles iraníes [1, 2].

11/06/2026

Trump amenaza con ataques severos a las instalaciones energéticas de Irán [2, 3].

14/06/2026

Acuerdo de memorando de entendimiento con un plazo de 60 días para negociar la paz definitiva [2, 3].

29/07/2026

Reanudación de ataques de EU en represalia por amenazas contra sus tropas en la región [2, 3].

05/08/2026

Irán y Omán pactan el control conjunto del Estrecho de Ormuz [2, 3].

18/08/2026

Vence el plazo de 60 días; ambas partes confirman que no hay negociaciones vigentes y el conflicto queda estancado [2, 3].

“El problema principal es que negocian desde una ausencia casi total de confianza. Irán recuerda que aceptó fuertes restricciones bajo el JCPOA (el acuerdo nuclear de 2015) y que después Estados Unidos se retiró unilateralmente del acuerdo en 2018. Para Teherán, entonces, la pregunta es: ¿qué garantía tiene de que cualquier nuevo acuerdo sobrevivirá al siguiente cambio político en Washington? No hay garantías aún”, explica Talya Isçan, profesora de Relaciones Internacionales de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

La especialista en política y seguridad internacional indica que las líneas rojas de ambos países son irreconciliables, especialmente en el tema nuclear. El presidente Donald Trump sostiene que no permitirá que Irán se haga de un arma nuclear, por lo que busca prácticamente eliminar cualquier rastro del programa iraní.

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“Hay sectores de Washington que han exigido incluso cero enriquecimiento o el desmantelamiento de capacidades”, dice la especialista. De acuerdo con medios estadounidenses, en las negociaciones de mayo, Irán ofreció suspender su programa de enriquecimiento de uranio por al menos cinco años, pero Washington rechazó la oferta.

“Irán, por su parte, considera que el enriquecimiento con fines civiles es un derecho que no está dispuesto a abandonar totalmente y exige un levantamiento real de sanciones. Teherán también ha tratado su programa de misiles como un asunto de defensa nacional no negociable”, recuerda Isçan.

Un Irán debilitado, pero con más opciones para negociar

La economía de Irán, debilitada desde hace años por las sanciones estadounidenses, ha empeorado desde el inicio de la guerra. El pueblo iraní sufre de cortes de energía, escasez de alimentos e inflación debilitante y altas tasas de desempleo.

Sin embargo, especialistas consideran que Teherán aún tiene opciones para presionar en las negociaciones.

La gran ventaja con la que cuenta Irán es geográfica y se trata del estrecho de Ormuz. Lo que sucede ahí afecta directamente mercados energéticos, transporte marítimo y a los aliados de Washington en el Golfo.

La disputa sobre su reapertura se ha convertido en uno de los puntos centrales del actual enfrentamiento, por encima incluso del programa nuclear iraní.

Las elecciones intermedias de noviembre, donde se juega gran parte del congreso, ponen a Trump en una posición complicada, ya que el aumento de los precios de los combustibles y del costo de vida se volvió a convertir en el tema clave de los comicios.

“Trump quiere poner fin a la confrontación con Irán para que el petróleo vuelva a fluir rápidamente y los precios del petróleo bajen rápidamente, y esa urgencia lo pone en la posición del propietario del edificio que necesita efectivo rápidamente y no puede permitirse esperar un mejor precio”, escribe Elliott Abrams, miembro principal de estudios de Oriente Medio en el Consejo de Relaciones Exteriores (CFR), en un artículo.

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Abrahams sostiene que el control de Ormuz fortalecerá al régimen y le permitirá exigir tributos a los estados árabes del Golfo, ricos en petróleo. La confianza de los productores de petróleo del Golfo en los Estados Unidos para su seguridad puede ser reemplazada por acuerdos con Irán y una búsqueda de otros protectores, como el nuevo pacto de defensa firmado por Arabia Saudita con Pakistán y Turquía la semana pasada.
Isçan señala que el programa nuclear iraní también es un importante arma de negociación. El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) dice que es difícil determinar el tamaño, composición y ubicación del inventario iraní de uranio enriquecido, debido a la falta de acceso.

Israel, el tercer actor clave

Israel, el país con el que Estados Unidos inició, ha estado prácticamente ausente en las negociaciones, pero ha sido determinante para que el conflicto continúe.

“Mientras continúen los ataques israelíes contra Irán, Líbano, siria o contra objetivos vinculados a su infraestructura estratégica, cualquier proceso diplomático queda extremadamente debilitado”, dice la académica de la UNAM.

La estrategia de Israel, que considera el programa nuclear iraní como una amenaza existencial, ha privilegiado la coerción militar por encima de las negociaciones diplomáticas, por lo que le hará complicado a Estados Unidos cualquier acuerdo.

“Israel se ha convertido muchas veces en una especie de actor con capacidad de veto informal sobre la negociación: cuando Washington intenta encontrar una fórmula de compromiso, Benjamin Netanyahu considera que cualquier acuerdo que preserve demasiada infraestructura iraní simplemente posterga el problema”, explica la especialista.

Por ejemplo, las operaciones israelíes contra instalaciones nucleares iraníes coinciden con momentos de negociación. Incluso la misma guerra es una muestra de este tipo de acciones. Washington y Teherán negociaban un acuerdo nuclear en los días previos a los ataques del 28 de febrero.

El gobierno del primer ministro Netanyahu ya también ha volteado la bandera a Trump en un conflicto que el presidente estadounidense daba por resuelto: la guerra en la Franja de Gaza. La semana pasada, Tel Aviv rechazó la segunda etapa del plan de paz respaldado por Washington.

Las fuerzas israelíes "no llevarán a cabo ninguna retirada hasta que Hamás esté realmente desarmado y continuarán neutralizando las amenazas contra nuestras fuerzas y nuestros ciudadanos", declaró Netanyahu el 9 de agosto.

Para Isçan, esto no se trata de una ruptura en la alianza histórica entre Estados Unidos e Israel, sino una tensión entre dos gobiernos que cada vez tienen prioridades menos coincidentes.

“Washington quiere reducir frentes abiertos, estabilizar Medio Oriente y poder mostrar resultados diplomáticos. Netanyahu, en cambio, está condicionado por su propia supervivencia política, por sus socios de ultraderecha y por una estrategia mucho más militarizada frente a Gaza e Irán. Sus negativas a aceptar determinadas propuestas estadounidenses han hecho esa divergencia mucho más visible”, indica la académica.

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