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Acuerdo EU–Irán abre tregua, pero deja riesgos en el petróleo global

La reapertura del estrecho de Ormuz y el programa nuclear serán claves en meses de negociación que mantienen en vilo a los mercados energéticos.
Una mujer pasa por una valla publicitaria que muestra la bandera nacional de Irán en la Plaza Enghelab en Teherán el 14 de junio de 2026.
El futuro del estrecho de Ormuz y del programa nuclear iraní estarán en el centro de las negociaciones entre Washington y Teherán. (FOTO: AFP)

Estados Unidos e Irán llegaron este domingo a un acuerdo de paz y a un fin "inmediato y permanente" de las operaciones militares en todos los frentes, incluido Líbano. Es la señal más fuerte de que la guerra en Medio Oriente se acerca a su fin luego de más de tres meses. El 19 de junio se realizará una ceremonia de firma en Ginebra.

Sin embargo, el camino hacia la paz duradera apunta a ser mucho más largo.

El viceministro iraní de Relaciones Exteriores, Kazem Gharibabadi, explicó que luego del anuncio del acuerdo, "las negociaciones comenzarán en un plazo de 60 días con el objetivo de alcanzar un acuerdo final".

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El contenido del acuerdo, alcanzado luego de tensas negociaciones, sigue sin conocerse. Ambas partes han publicado información contradictoria sobre el contenido del acuerdo, a medida que cada una busca emerger de la guerra como vencedora.

Trump justificó la guerra como necesaria para prevenir que Irán obtuviera armas nucleares, ambición que Teherán ha negado.

Estos son algunos de los puntos que marcarán probablemente las negociaciones en los próximos meses.

¿Qué pasará con el estrecho de Ormuz?

El destino del estrecho de Ormuz, por donde circulaban una quinta parte de las exportaciones petroleras hasta antes del inicio de la guerra, será uno de los puntos claves para la negociación entre ambas partes.

El bloqueo del estrecho ha impactado la economía global, desde el aumento de los precios del combustible que ha disparado la inflación en Estados Unidos y otros países, hasta cadenas de suministro congestionadas para bienes como fertilizadores claves para la producción de alimento en áreas lejanas de Medio Oriente.

"Autorizo plenamente la apertura libre de peaje del estrecho de Ormuz y, simultáneamente, autorizo el levantamiento inmediato del bloqueo naval de Estados Unidos. Barcos del mundo, enciendan sus motores. ¡Que el petróleo fluya!", escribió Trump en su primer mensaje sobre el acuerdo.

Poco después, sin embargo, afirmó que el vital paso marítimo solo reabriría hasta después de la firma el viernes.

La agencia de noticias iraní Mehr informó el viernes que la reapertura ocurriría dentro de 30 días. Teherán despejaría las minas y no se le permitiría cobrar peajes, y Washington eliminaría su bloqueo naval.

El gobierno iraní ha insistido en que mantendrá el control sobre el estrecho de Ormuz, pero Washington dijo en varias ocasiones que era inaceptable.

"La forma en que se gestiona la reapertura del estrecho de Ormuz será algo que hay que observar de cerca. Si bien Irán puede aceptar no cobrar 'peajes', las tarifas de servicio y otros mecanismos se han hecho flotar", dijo Elisa Ewers, miembro principal de estudios de Oriente Medio en el Consejo de Relaciones Exteriores (CFR) en una artículo.

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"Acercarse lo más posible al status quo ante será importante para el comercio global, para que los aliados eviten establecer precedentes peligrosos para otras vías y para los socios regionales, que tendrán que vivir con los arreglos”, explicó.

El programa nuclear de Irán

El programa nuclear iraní ha sido uno de los temas más polémicos. Sus instalaciones fueron el objetivo de grandes ataques entre Estados Unidos e Israel en 2025 y la administración Trump lo citó como una razón inicial para continuar con la guerra actual.

Irán insiste en que su programa nuclear es pacífico, a pesar de su historial de incumplimiento con el organismo de control nuclear de la ONU y su enriquecimiento de uranio a casi el grado de armas.

Desde que Trump retiró formalmente a los Estados Unidos del acuerdo nuclear con Irán, las negociaciones entre Washington y Teherán sobre un nuevo tratado no han tenido éxito.

Estados Unidos quiere asegurarse de que Irán nunca adquiera un arma nuclear, lo que incluye que Irán renuncie a su uranio enriquecido y ponga una moratoria en su programa. La República Islámica se ha resistido a estas demandas.

El acuerdo sobre la mesa, de acuerdo múltiples fuentes de noticias, es que Irán aceptaría una suspensión de 15 o 20 años en el enriquecimiento y el desmantelamiento de sus sitios nucleares.

"Los detalles importan aquí", dijo Ewers, en términos de cuál será el régimen de inspección y verificación, lo que implica el desmantelamiento en el contexto de las instalaciones que fueron atacadas en los bombardeos de junio de 2025, y varias otras disposiciones.

El expresidente Barack Obama, bajo cuyo gobierno se negoció el acuerdo nuclear de 2015, se mostró escéptico respecto a la posibilidad de que un acuerdo entre Estados Unidos e Irán represente una "mejora significativa" con respecto al pacto alcanzado en su mandato.

"Es poco probable que cualquier acuerdo que llegue a concretarse sea sustancialmente diferente o suponga una mejora significativa con respecto al acuerdo que teníamos inicialmente", declaró Obama, según fragmentos de una entrevista con la cadena ABC News.

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