"Lo que vivimos hoy no es una democracia. Nosotros, la gente sencilla, no conseguimos tener una vida digna", dijo a la AFP Eliane Boscolo, en un parque de la localidad de Santa Bárbara d'Oeste, donde se formaron filas de motocicletas y vehículos 4x4 a la espera de la llegada del candidato.
"Trump tiene que intervenir. Porque su país, Estados Unidos, es un país que solo crece financieramente, ¿y nosotros aquí cómo nos vamos a quedar?", dijo, con una camiseta estampada con la foto de Flávio Bolsonaro.
Votar para no "arrepentirse"
Lula y el primogénito de su enemigo acérrimo se lanzaron ataques sin tregua durante la campaña, aunque sin debates cara a cara.
Flávio Bolsonaro busca capitalizar el descontento creciente hacia el gobierno después de cuatro años en los que la derecha reprochó a Lula el aumento del costo de vida y de la inseguridad.
Los focos de la campaña apuntaron principalmente a la corrupción, que salpicó al candidato derechista, investigado por ese delito y por lavado de dinero.
La víspera de la primera vuelta, algunos todavía deben decidir su voto, como Patrícia Catherine de Sousa.
"Ese debate político para mí es perder el tiempo. Pero como ya es mañana, estoy investigando para poder votar bien, para no arrepentirme después", dice esta mujer de 35 años, cuidadora de ancianos, en Rio de Janeiro.
Una segunda vuelta, prácticamente segura según los sondeos, dará paso a tres semanas más de campaña en un país profundamente polarizado.
En 2022 la diferencia entre Lula y Jair Bolsonaro fue de apenas 1.8%.