La campaña se abre bajo la sombra de nuevos aranceles comerciales impuestos este mes por Estados Unidos a Brasil.
"Puedo ser más calmado, más sonriente, más tranquilo y moderado, ¡pero aquí hay sangre de Bolsonaro!", proclamó golpeándole el brazo Flávio Bolsonaro durante su discurso, y sostuvo que Brasil "puede caminar pasos largos hacia una dictadura" si vence a Lula.
Ungido como su sucesor por Jair Bolsonaro (2019-2022) luego de que en 2025 lo encarcelaran por un intento de golpe de Estado en 2022, Flávio Bolsonaro se propone como llave de un "cambio" para evitar un cuarto mandato no consecutivo del presidente de izquierda.
Figura de la derecha latinoamericana, Milei advirtió sobre "el riesgo Lula" en los comicios de octubre, en un discurso inflamatorio en el que aseguró que Brasil debe salir de "su sometimiento al zurdo".
"Nos gustaría que nuestro candidato fuera Jair Bolsonaro, pero hoy Flávio es la opción más acertada", dijo Fernando Moeno, un policía militar retirado de 50 años, durante la convención celebrada en un galpón anexo al estadio Pacaembú.
Flávio Bolsonaro lloró al referirse a su padre, que apareció en un video hecho con inteligencia artificial. La justicia le ha prohibido manifestarse políticamente desde la prisión domiciliaria.
Vestidos con camisetas de la Selección Brasileña, adoptadas como símbolo por el bolsonarismo, los simpatizantes cantaron varias veces "Lula ladrón", en un recinto que se vació parcialmente mientras avanzaba el acto.
Aunque en marzo llegó a empatar a Lula en encuestas tras recortarle 15 puntos, un sondeo publicado el viernes por Datafolha le dio 43% de intención de voto a Flávio Bolsonaro en segunda vuelta, contra el 48% de su rival.
Mala racha
Las complicaciones para Flávio Bolsonaro empezaron cuando el sitio Intercept Brasil reveló en mayo mensajes que envió a Daniel Vorcaro, un banquero arrestado por un megafraude financiero, para pedirle dinero para costear una película sobre su padre.