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Elecciones Brasil: Lula da Silva vs. Flávio Bolsonaro, entre la izquierda y el giro hacia la derecha de Trump

Brasil define entre Lula da Silva y Flávio Bolsonaro si mantiene el rumbo de izquierda o se acerca a la ola conservadora impulsada por Donald Trump.
Lula y Flávio Bolsonaro llegan a las urnas en una contienda cerrada que podría extenderse hasta una segunda vuelta el 25 de octubre.
La elección brasileña enfrenta a Lula y Flávio Bolsonaro en una contienda que puede llegar a una segunda vuelta. (AFP)

Los brasileños acuden este domingo a las urnas para elegir entre el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro, en una contienda que va más allá de la disputa entre izquierda y derecha: el resultado definirá si la mayor economía de América Latina mantiene el rumbo actual o se suma a la ola conservadora impulsada por Donald Trump.

Más de 158 millones de electores están convocados a votar en una elección marcada por la polarización, el costo de vida, la inseguridad, los impuestos y el papel de Brasil frente a Estados Unidos. También están en juego la relación del país con la agenda ambiental y el futuro de la Amazonía.

La disputa llega abierta. Los últimos sondeos muestran a Lula ligeramente por delante en la primera vuelta, pero ninguno alcanza el 50% de los votos válidos necesario para evitar un balotaje. Datafolha ubica al presidente con 45% frente a 42% de Flávio Bolsonaro, mientras que otras mediciones muestran un escenario todavía más cerrado.

Si ningún candidato obtiene la mayoría requerida, los dos más votados volverán a enfrentarse el 25 de octubre.

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Lula busca un cuarto mandato

A sus 80 años, Lula busca regresar a la presidencia para un cuarto mandato no consecutivo. El mandatario llega a la elección con una combinación de avances económicos y malestar ciudadano: durante su gobierno el desempleo disminuyó y la inflación se mantuvo relativamente contenida, pero persisten las quejas por el costo de vida, el endeudamiento y la inseguridad.

El presidente también presenta como uno de los principales argumentos de su campaña la defensa de la democracia y la soberanía brasileña, especialmente frente a las presiones de Trump.

El mandatario ha acusado al gobierno estadounidense de intentar influir en la política brasileña mediante medidas económicas, incluidos aranceles. Trump, por su parte, ha seguido de cerca el proceso electoral, mientras Flávio Bolsonaro mantiene una posición cercana al presidente estadounidense.

Después de votar, Lula planteó la elección como una decisión entre dos modelos de país y llamó a los brasileños a escoger entre la defensa de la democracia y lo que calificó como "barbarie".

Su principal fortaleza electoral se encuentra en el noreste, entre los sectores de menores ingresos, mujeres y católicos.

"Voy a votar al menos peor", dijo Janaína Oliveira, de 45 años, en Rio de Janeiro. La administrativa terminó inclinándose por Bolsonaro, aunque expresó su desencanto con la política: "Nunca cambia nada. Es solo promesa".

El presidente de Brasil, Lula da Silva, participa en una ceremonia en el Palacio de Planalto para anunciar la Red Nacional de Hospitales Inteligentes y Servicios del SUS (Sistema de Salud Unificado) y para firmar el acuerdo de préstamo con el Nuevo Banco de Desarrollo, también conocido como Banco de Desarrollo BRICS (NDB), para la implementación del primer hospital inteligente de Brasil el 7 de enero de 2026 en Brasilia, Brasil.
Luiz Inácio Lula da Silva busca un cuarto mandato en una elección marcada por la polarización política y el costo de vida. (FOTO: Ton Molina/Getty Images)


Flávio Bolsonaro busca capitalizar el hartazgo

Enfrente está Flávio Bolsonaro, senador de 45 años e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, quien lo designó como candidato de la derecha después de quedar fuera de la contienda.

El expresidente fue condenado a 27 años de prisión por intentar revertir el resultado de las elecciones de 2022 y participar en una trama para dar un golpe de Estado.

Flávio convirtió la inseguridad y la presión fiscal en los ejes de su campaña. Promete una política de mano dura contra el crimen, reducir el gasto público y contener el crecimiento de la deuda.

Después de votar en Rio de Janeiro, sostuvo que buscará "liberar al pueblo brasileño" y cuestionó los impuestos y los niveles de violencia.

La estrategia ha conseguido reducir rápidamente la ventaja de Lula en las encuestas. El senador también enfrenta cuestionamientos por investigaciones relacionadas con el financiamiento de un filme biográfico sobre su padre.

Su respaldo es particularmente fuerte entre los electores evangélicos, los sectores de mayores ingresos y buena parte del sur del país.

"Lo que necesitamos es un cambio. En el lugar donde trabajo ocurren muchos asaltos. Lo más importante es precisamente nuestra seguridad", dijo Babiliana Figueira, una bombera civil de 40 años que votará por el senador.

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Flávio Bolsonaro busca capitalizar el descontento con la inseguridad y los impuestos para arrebatarle la presidencia a Lula. (MAURO PIMENTEL/AFP)

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Una elección dividida por ingresos y regiones

La geografía electoral refleja buena parte de las diferencias entre ambos candidatos.

Lula mantiene su principal base en el empobrecido noreste y entre los brasileños de menores ingresos. Flávio, en cambio, tiene mayor respaldo entre los sectores acomodados, los evangélicos y los estados del sur.

La división también tiene una dimensión generacional, religiosa e ideológica. Para algunos votantes, la elección representa la continuidad de los programas sociales y la defensa de las instituciones democráticas. Para otros, es una oportunidad para castigar al gobierno y exigir una respuesta más dura frente al crimen.

Maria de Nazaré Azevedo, una funcionaria de 57 años que vive en Rio de Janeiro pero es originaria de Pará, explicó por qué votará por Lula.

"Quiero la victoria. No consigo entender al pobre de derecha porque nosotros somos naturalmente personas de izquierda, somos pobres, nordestinos", dijo.

Amazonía, otro de los grandes temas

El resultado también tendrá consecuencias para la política ambiental brasileña.

Durante el gobierno de Lula se redujo de manera importante la deforestación de la Amazonía, después del fuerte incremento registrado durante la administración de Jair Bolsonaro.

El presidente ha colocado la protección de la selva y la defensa de los pueblos indígenas como parte de su agenda, mientras que sectores de la derecha reclaman una política que permita ampliar actividades económicas y productivas en regiones con importantes recursos naturales.

Desde una comunidad indígena de la Amazonía, el cacique Bepdjo Mekragnotire, de 45 años, expresó su respaldo a Lula y su temor ante un eventual regreso del bolsonarismo al poder.

"Nuestra preocupación es que si Flávio gana, habrá más enemigos: más minería ilegal, más tala", afirmó.

La elección, por tanto, también puede definir el equilibrio entre conservación ambiental, explotación de recursos naturales y desarrollo económico en una de las regiones estratégicas del país.

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La Amazonía es uno de los temas centrales de la elección por las diferencias entre Lula y el bolsonarismo en materia ambiental. (Mario Tama/Getty Images)

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Programas sociales contra impuestos y austeridad

El debate económico también divide a los dos bloques.

Lula reivindica los programas sociales que durante sus primeros gobiernos ayudaron a sacar a millones de brasileños de la pobreza. Su administración actual ha mantenido esa estrategia como uno de sus principales instrumentos para sostener el consumo y reducir la desigualdad.

Flávio Bolsonaro plantea una ruta distinta: menor gasto público, austeridad fiscal y una reducción de la carga que enfrentan empresas y trabajadores.

Para sus simpatizantes, el problema está precisamente en el tamaño del Estado.

Carlos Roberto dos Santos, un ganadero de 62 años de Barretos, considera que los programas sociales han contribuido a aumentar la presión sobre las finanzas públicas.

"Tienen tantos programas sociales... para pagar la deuda deben subir las tasas de interés y crear nuevos impuestos. Eso afecta a todos los sectores, no solo a la actividad agropecuaria", dijo.

La discusión ocurre mientras el gobierno enfrenta presiones por el aumento de la deuda pública y los brasileños siguen señalando el costo de vida como uno de sus principales problemas.

Trump observa la elección brasileña

El proceso electoral brasileño también tiene una dimensión internacional.

Trump no ha dado un respaldo explícito a Flávio Bolsonaro, pero el senador es uno de sus aliados ideológicos más cercanos en América Latina y ha planteado fortalecer los vínculos con Estados Unidos.

La relación entre Washington y Brasilia se ha tensado desde que Jair Bolsonaro fue llevado ante la justicia por su intento de revertir las elecciones de 2022. La administración Trump ha utilizado aranceles y otras medidas de presión contra Brasil, convirtiendo la relación bilateral en uno de los asuntos de la campaña.

Para Lula, el escenario plantea una cuestión de soberanía. Para Flávio, representa una oportunidad para acercar nuevamente a Brasil a Estados Unidos.

El resultado será observado también fuera del país porque Brasil es la mayor economía de América Latina y una potencia agrícola, energética y ambiental.

Donald Trump pronuncia un discurso desde el podio de la Asamblea General de la ONU, acompañado por dos teleprompters y con el emblema de Naciones Unidas al frente.
Donald Trump sigue de cerca la elección brasileña, en medio de las tensiones comerciales entre Washington y Brasilia. ( TIMOTHY A. CLARY / AFP )

¿Cuándo se conocerá el resultado?

Los centros de votación abrieron este domingo y cerrarán a las 17:00 horas, tiempo de Brasilia. Inmediatamente comenzará el conteo de las urnas electrónicas.

Si ninguno de los candidatos supera 50% de los votos válidos, Lula y Flávio Bolsonaro se enfrentarán en una segunda vuelta el 25 de octubre. Los últimos sondeos hacen de ese escenario el más probable.

La elección no solo definirá quién ocupará el Palacio de Planalto durante los próximos cuatro años. También será una señal sobre el rumbo político de América Latina: continuidad de la izquierda representada por Lula o un nuevo avance de la derecha asociada al bolsonarismo y a la corriente conservadora que ha ganado fuerza en la región.

Con información de AFP

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