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OPINIÓN: Por qué Trump no puede detener a 'Fire & Fury'

Trump podría usar cualquier crítica que Bannon haga de la campaña presidencial en una demanda en su contra, dependiendo de la terminología del acuerdo de no desacreditación, opina Paul Callan.

Nota del editor: Paul Callan es analista jurídico de CNN y fue fiscal de homicidios en Nueva York. Actualmente es asesor del despacho de abogados neoyorquino Edelman & Edelman PC; se especializa en encarcelamientos injustificados y casos de garantías individuales. Síguelo en Twitter como @paulcallan . Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

(CNN) — Mientras la Costa Este de Estados Unidos sufría el embate de una brutal tormenta invernal el jueves, 4 de enero, Charles Harder —el nuevo abogado del presidente de ese país, Donald Trump— dominó los titulares con su propio "ciclón bomba".

Harder, quien ayudó a llevar a la bancarrota al sitio web Gawker por haber publicado sin autorización un video sexual de Hulk Hogan, entró en escena amenazando con una orden de cese y desistimiento contra Michael Wolff, autor del libro Fire & Fury (en el que Trump no queda muy bien parado), la editorial del libro y el antiguo jefe de estrategias de Trump, Steve Bannon.

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Harder representó a la primera dama de Estados Unidos, Melania Trump, en una demanda por difamación contra el periódico Daily Mail que culminó con una disculpa y, según Associated Press , una indemnización de unos 2.9 millones de dólares (alrededor de 55 millones de pesos).

La carta amenazadora de Harder representa un riesgo mayor para Bannon que las amenazas huecas de una demanda por difamación en contra de Wolff y su casa editorial. La carta en la que Harder exige un desistimiento se refiere a un acuerdo que Bannon firmó durante la campaña de Trump, en el que se le prohíbe "desacreditar al Sr. Trump, a cualquiera de sus familiares, a cualquiera de sus negocios o a la campaña". Ningún acuerdo de ese tipo le impediría a Wolff o a su editorial que distribuyan un libro en el que se citen los comentarios de Bannon.

Sería muy razonable que Bannon argumente que dicho acuerdo no lo vincula ahora porque sus alusiones despectivas a la gente cercana a Trump en el libro de Wolff se centran en el periodo de la presidencia de Trump y no en la campaña presidencial.

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Tras la toma de posesión de Trump, Bannon se volvió empleado del gobierno federal por ser "consejero especial del presidente" y como tal, alegará que no lo vinculaba un contrato laboral previo en el sector privado, relacionado con la campaña electoral. También podría invocar el derecho a la libre expresión consagrado en la Primera Enmienda, que le permite hacer comentarios sobre actividades que tuvieron lugar mientras trabajaba en la Casa Blanca de Trump.

nullSin embargo, Trump podría usar cualquier crítica que Bannon haga de la campaña presidencial en una demanda en su contra, dependiendo de la terminología del acuerdo de no desacreditación. Sería sumamente difícil demostrar el perjuicio porque Trump y su familia ya han sido objeto de una gran cantidad de críticas desacreditadoras en la dura escena de la política presidencial y sería casi imposible aislar el impacto de los comentarios de Bannon que se publicaron en el libro de Wolff.

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Por lo tanto, es muy probable que Bannon gane cualquier demanda que surja de un acuerdo de no desacreditación que haya firmado. Por otro lado, Bannon incluso podría contrademandar a Trump, quien dijo que "está loco".

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Demostrar el perjuicio en una demanda de difamación contra Michael Wolff y su casa editorial sería aún más difícil. Para ganar un caso como este, Trump tendría que demostrar que se publicó material falso y difamador sobre él en el libro de Wolff y que tanto el autor como la editorial actuaron con dolo al publicar el material. Debido a este requisito, que se estableció en el famoso caso New York Times contra Sullivan , es casi imposible que los personajes públicos ganen esta clase de demandas.

En cuanto a la acusación de desacreditación contra Bannon, demostrar los perjuicios causados por el libro de Wolff sería otro obstáculo insuperable para Trump en una demanda por difamación. (La editorial pondrá a la venta el libro cuatro días antes porque espera una alta demanda gracias a sus revelaciones explosivas).

Los abogados penalistas de Trump también le advertirán que cualquier expediente que surja de un juicio de difamación se puede usar en su contra en procedimientos penales o de destitución. Los abogados de Wolff también podrían tomarle declaración a Trump y probablemente le harían preguntas vergonzosas sobre el teje y maneje de la Casa Blanca y sobre sus afirmaciones de que el libro perjudicó su reputación.

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La respuesta falsa que Bill Clinton dio bajo juramento mientras rendía declaración en el caso civil de Paula Jones desembocó en uno de los cargos que se le imputaron en su procedimiento de destitución. Declarar bajo juramento siempre es arriesgado para un presidente en funciones.

En estas circunstancias, el riesgo para Trump sería tan grande que es probable que la carta de "cese y desistimiento" de Harder no sea más que una intimidación como aquellas a las que Trump recurría frecuentemente en su vida anterior en los bienes raíces. Pero usar esta táctica desde el Despacho Oval es mucho más peligroso que hacerlo desde la torre Trump. Ni siquiera el abogado de Hulk Hogan puede frenar al fuego y a la furia del libro de Michael Wolff… ni al desdén de Steve Bannon.

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