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Nuestras Historias

OPINIÓN: 2018, un año de resultados mixtos

Conocer el comportamiento histórico de los distintos tipos de activos nos ayuda a no tomar decisiones viscerales que pudieran afectar nuestro patrimonio, apunta Eduardo Yglesias.

Nota del editor: Eduardo Yglesias es Licenciado en Administración de Empresas por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y actualmente es Gerente de Estrategia de GBM . Encuéntralo en twitter como @eyglesiasaspe . Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

(Expansión) - Cada inicio de año es habitual realizar un balance de lo ocurrido durante el finalizado, así como proyectar nuevos objetivos a alcanzar para el que comienza. En esta línea, espero que en cuestiones personales el balance sea positivo y que este resultado perdure durante todo 2019.

2018 fue un año de muchos sucesos para nosotros los mexicanos, donde sin dudar al respecto los más relevantes fueron las elecciones presidenciales y el triunfo histórico de las mismas por parte del primer partido político de izquierda. A nivel global tuvimos oportunidad de observar a empresas alcanzar valores descomunales, tal es el caso de Apple y Amazon, superando el billón de dólares en valor de mercado.

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En fin, la lista de eventos relevantes es muy amplia, pero para propósito de este texto quiero compartir el balance de lo ocurrido en materia de inversiones, el cual no es ajeno a lo anteriormente mencionado, y para ello observaremos el comportamiento de tres activos referentes: el dólar (definido por la relación dólar americano peso mexicano), el cete a 28 días y el IPC.

El dólar o, también dicho nuestro peso, vivió un 2018 muy volátil, pero si lo medimos desde que inició hasta que finalizó, prácticamente no hubo cambio alguno; es decir, en el año no ofreció ningún retorno a aquellos inversionistas que especulaban una apreciación del dólar sobre el peso. Claro, este resultado es efectivo por todo el año, porque durante el mismo lo vimos tocar un techo de 20.90 pesos y un piso de 18.01 pesos.

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Si bien, nuestro peso no perdió terreno frente al dólar durante el 2018, tampoco ganó a diferencia del 2017 cuando se apreció un 5.2%. Ambos resultados, 2018 y 2017, también son la inercia de años pasados en donde tres atrás se depreció hasta doble dígito por año y esto no era congruente con su valor fundamental: 12.7%, 17.9% y 19.7% en 2014, 2015 y 2016, respectivamente.

El mercado de deuda nacional fue el más beneficiado en el año debido a los cuatri incrementos en tasa (25 puntos base cada uno), pasando de 7.25% a 8.25%; es decir, un punto porcentual arriba para el cierre de 2018. El cete a 28 días (instrumento referente de este mercado) finalizó el año con un retorno efectivo de 7.38% vs. un 6.1% en 2017. Esto equivale a un incremento de 21.4%, lo que significa que el cete en 2018 pagó un 21.4% más que en 2017. Nada despreciable, ¿no?

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Por el contrario, el mercado de capitales nacional, o renta variable medido por su principal índice (IPC), vio su segundo peor resultado desde 2001 hasta 2018 (18 años) con un retorno de -15.6%, solo siendo superado por el -24.2% del 2008. Claro, también hay extraordinarios resultados de doble dígito durante este periodo, tal es el caso de 2009, 2010 y 2012 con 43.5%, 20.0% y 17.9%, respectivamente. El mal comportamiento de nuestro mercado de capitales no es aislado. En sí, 2018 fue un año difícil para este a nivel global, simplemente basta con voltear a ver el S&P 500 de los Estados Unidos y su -6.24%.

2018 favoreció al mercado de deuda posicionando al cete a 28 días como el activo más rentable con 7.4%. Sin embargo, en años anteriores no fue así, en 2017 fue el IPC con 8.1%, 2016 y 2015 el dólar con 19.7% y 17.9%, respectivamente.

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Todo esto nos deja en claro que no existe un activo que constantemente se posicione como el más rentable o el menos, que el resultado de estos están sujetos a las condiciones económicas que atraviesa un país y que para tomar provecho de estos comportamientos mixtos hay que diversificar en la proporción que nuestro horizonte de inversión y perfil lo permitan.

Asimismo, conocer el comportamiento histórico de los distintos tipos de activos nos ayuda a no tomar decisiones viscerales que pudieran afectar nuestro patrimonio.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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