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OPINIÓN: Las armas de Corea del Norte no son el único problema de Trump

Trump necesitará de Kim algo mucho más concreto que los compromisos indefinidos y no vinculantes que obtuvo el año pasado en Singapur, opinan Daniel R. DePetris y Richard Sokolsky.

Nota del editor: Daniel R. DePetris es analista de política exterior, radicado en la ciudad de Nueva York. Sus textos se han publicado en diversos medios, tales como The National Interest, USA Today, Defense One, Military Times y 38 North. Richard Sokolsky es investigador no permanente del Fondo Carnegie para la Paz Internacional y editor en jefe de 38 North. Trabajó en el Departamento de Estado de Estados Unidos en seis administraciones diferentes y fue miembro de la Dirección de Planificación de Políticas del Departamento de Estado de 2005 a 2015. Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente a los autores.

(CNN) Predecir el resultado de la próxima cumbre entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el líder de Corea del Norte, Kim Jong Un, se ha vuelto un juego de salón en Washington. Lo prudente sería no apostarle a un avance histórico hacia la desnuclearización total.

Lo más probable es que ambos líderes hagan un sencillo o un doblete: medidas limitadas pero sustanciales hacia la desnuclearización de Corea del Norte; gestos positivos de parte del gobierno para la normalización de las relaciones entre Estados Unidos y Corea del Norte, el desarrollo de la paz en la península de Corea y el levantamiento de algunas sanciones, y la creación de un procedimiento regular para implementar los acuerdos de la cumbre.

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Lo que llama la atención de los pronósticos de los analistas es que están casi totalmente centrados en las armas nucleares de Corea del Norte y en si al día siguiente de la cumbre, el gobierno norcoreano estará obligado a dar algunos pasos audaces e irreversibles hacia la desnuclearización. Este es un parámetro incorrecto para definir el éxito.

Muchos expertos están confundiendo el avance positivo hacia la desnuclearización de Corea del Norte con los avances hacia la paz y la seguridad duradera en la península de Corea. Aunque la reducción de las armas nucleares norcoreanas y de las capacidades de construir misiles balísticos sea necesaria para la paz y la seguridad permanentes en la península, no es suficiente.

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Es igual de importante, si no es que más, que el Norte y el Sur normalicen relaciones, reduzcan las tensiones y el riesgo de guerra. Se puede perdonar a la opinión pública estadounidense por no apreciar los avances considerables que ambas Coreas han logrado al expandir la reconciliación y al construir un régimen de paz y de seguridad en la península debido a que la prensa y los expertos están obsesionados con la desnuclearización. Algunos altos funcionarios estadounidenses han desaprobado el proceso de implementación de medidas militares para la reducción del conflicto en la zona desmilitarizada, como el plan de ambas Coreas de implementar una zona cerrada al tráfico aéreo.

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El secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, aconsejó públicamente a Corea del Sur que no permita que avancen las negociaciones de reconciliación entre ambas Coreas si no se avanza en las negociaciones para la desnuclearización del Norte. El gobierno de Trump no solo debería dejar que ambas Coreas sigan solas por este camino, sino apoyar estas iniciativas activamente .

Conforme se acerca la cumbre, hay una mezcla de anticipación y nerviosismo por lo que podría pasar cuando Trump y Kim empiecen a hablar tras puertas cerradas. En Washington reina la preocupación porque Trump acceda a retirar tropas estadounidenses de Corea del Sur a cambio de más promesas vacías de Kim. Hay quienes están dándole malos consejos a Trump y advierten que la declaración formal del fin de la Guerra de Corea no debería estar sobre la mesa . Afortunadamente, parece que Trump ignorará estos consejos , al menos por ahora.

Lo más importante es que aunque algunos altos funcionarios estadounidenses siguen pidiendo el desarme nuclear expedito y total de Corea del Norte antes de que Estados Unidos haga cualquier concesión, parece que el gobierno adoptará lo que Stephen Biegun ha llamado procesos más razonables de diplomacia gradual, paso a paso. Siempre fue poco realista creer que el gobierno norcoreano avanzaría rápidamente hacia la desnuclearización sin que Estados Unidos tomara medidas concretas para poner fin a una política que para Corea del Norte es hostil.

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Para que la cumbre se considere un éxito, Washington y Pyongyang tendrán que conseguir logros modestos pero significativos que sirvan para sostener lo que seguramente será un proceso prolongado y difícil.

La piedra angular del éxito para Estados Unidos incluye el compromiso de Kim de implementar un plan concreto para desmantelar, completa e irreversiblemente, bajo supervisión internacional, las instalaciones de enriquecimiento de plutonio y uranio en Yongbyon. A cambio, Estados Unidos debería comprometerse a declarar formalmente el fin de la Guerra de Corea; a implementar una suspensión limitada de las sanciones para dar impulso a los proyectos económicos norcoreanos, y a presentar una declaración política de intenciones de para lograr una relación más normal con Corea del Norte.

Estos pasos son esenciales para que ambas partes, como explicó el general Vincent Brooks, excomandante de las fuerzas estadounidenses en Corea, den la vuelta a la página tras 70 años de desconfianza mutua y sienten las bases para los avances hacia el desarme nuclear de Corea del Norte.

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Si Trump no está dispuesto a comprometerse creíblemente con la reconciliación y a la normalización de las relaciones, entonces es inconcebible que Kim se sienta cómodo emprendiendo el camino de la desnuclearización. Si no se llega a un acuerdo importante respecto a la desnuclearización, se puede predecir que los expertos en política exterior en Washington harán berrinche.

Pese a todo, llegar a un acuerdo limitado en este tenor mantendría el impulso diplomático. También es importante que Trump pueda mostrarles a los surcoreanos, aliados de Estados Unidos, que a Washington le interesa fomentar, no bloquear, la iniciativa de paz del presidente Moon Jae-in con el Norte, la cual ha arrojado medidas militares que han servido para desarrollar la confianza y negociaciones entre ambas Coreas sobre otros intercambios económicos, diplomáticos , culturales y políticos.

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Para Trump, lograr concesiones en el ámbito nuclear al tiempo que se incrementan las posibilidades de que ambas Coreas se reconcilien sería un logro personal importante y le daría un gran impulso al interés estadounidense de establecer una paz permanente en la península de Corea, en aras de su propia seguridad nacional.

En la cumbre, Trump necesitará de Kim algo mucho más concreto que los compromisos indefinidos y no vinculantes que obtuvo el año pasado en Singapur. Sin embargo, la opinión pública estadounidense, que siempre espera impaciente un éxito instantáneo, tiene que recordar que la desnuclearización completa de Corea del Norte llevará años, si es que puede lograrse del todo. Mientras tanto, un logro mucho más innovador sería eliminar la amenaza de guerra en la península de Corea.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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