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Ventajas de la amabilidad

Ser amable siempre suma y sabe cubrir el vacío que dejan los impertinentes y maleducados, dice Rafael Domingo.
Rafael Domingo Oslé
vie 09 agosto 2019 12:44 PM

(CNN Español) - La amabilidad es propia de las personas que adoptan una actitud optimista y positiva ante la vida. Se manifiesta en una mirada benevolente, en un semblante pacífico, en un tono educado, en un actuar sencillo y natural.

La amabilidad es la primera manifestación de respeto y afecto hacia el prójimo. Por eso, la amabilidad nunca es dominativa, sino afable, cortés, educada, atenta. Al amable le da lo mismo tratar con el presidente de Estados Unidos que con un barrendero, pues el amable ve siempre personas, no cargos, y menos todavía oportunidades.

La amabilidad conforma nuestro entorno social. Cuando impera amabilidad, todo fluye, no hay estridencias, ni salidas de tono, ni conflictos innecesarios. Donde se palpa la amabilidad, nada chirría, pues la amabilidad es el mejor lubricante social.

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Al amable no le mueve el principio de reciprocidad. El amable no trata bien al prójimo para que, a cambio, le traten bien a él, sino que trata bien a todos con independencia de la respuesta.

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La amabilidad conforma un estilo de vida, un modo de hacer y presentarse en sociedad, una forma de ser. Por eso, el amable siempre suma, allá donde esté, y sabe cubrir el vacío que dejan los impertinentes y maleducados.

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La persona amable busca que su interlocutor sea el centro de atención. Por eso, la persona amable, nunca habla en exceso de sí mismo. Se da a conocer, sí, pero no se da importancia, ni presume de sus logros y virtudes. Frente a una persona amable, uno se siente valioso, útil, motivado, pues el amable estimula, invita a mejorar, a superar barreras y obstáculos.

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Mi sugerencia para hoy es la siguiente: sé amable; piensa más en la persona que tienes enfrente que en ti mismo. Esto acrecentará tu felicidad y facilitará un entorno social favorable y acogedor.

Nota del editor: Rafael Domingo Oslé es profesor investigador del Centro de Derecho y Religión de la Universidad Emory y catedrático de Derecho de la Universidad de Navarra. Las opiniones expresadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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