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A la formación profesional en México le falta incluir habilidades blandas

Parece que la formación de la fuerza laboral en nuestro país se concentra en conocimientos y destrezas técnicas, dejando a un lado las habilidades blandas, dice Guillermo Fournier.
vie 10 enero 2020 10:31 AM
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Los holdings internacionales suelen tener problemas al reclutar personal local para posiciones de alta dirección, dice Guillermo Fournier.

(Expansión) - Las últimas décadas han sido importantes para el crecimiento de la inversión extranjera en México, sobre todo a partir del gran estímulo que significó la entrada en vigor en 1994 del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), y que ahora promete tomar un segundo aire de impulso, una vez puesto en marcha el nuevo acuerdo comercial entre México, Estados Unidos y Canadá, T-MEC .

Producto de esta sinergia, grandes corporaciones de la industria automotriz y de manufactura han asentado plantas de operaciones en territorio nacional en años recientes, generando decenas de miles de empleos, así como un significativo desarrollo económico en las regiones donde se establecen. Estas empresas de capital extranjero apuestan por México por su estabilidad financiera y, principalmente, por el potencial de su fuerza laboral. Desde luego, hay retos fundamentales que deben considerarse para buscar aprovechar esta tendencia positiva en beneficio de la economía mexicana, no solo a corto plazo, sino también a mediano y largo plazo.

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La mano de obra en México es reconocida por su alta calidad y por contar con salarios atractivos para los grupos empresariales extranjeros, quienes aspiran a optimizar sus rendimientos. En este sentido, los trabajadores nacionales son eficientes operadores de maquinaria y técnicos calificados. Sin embargo, los holdings internacionales suelen tener problemas al reclutar personal local para posiciones de alta dirección y gestión de proyectos. Ante esta situación, en la mayor parte de los casos, estos consorcios optan por traer a un extranjero para ocupar dicho puesto de mando.

¿A qué se debe este fenómeno?, ¿Es que los mexicanos no contamos con el perfil requerido para ocupar puestos de elevada jerarquía dentro de las empresas transnacionales? Está claro, que no se trata de falta de talento, pues existen innumerables ejemplos para refutar esta probable explicación, desde la impresionante creatividad de Guillermo González Camarena, pionero en el desarrollo de un sistema para transmitir televisión a color en el siglo XX, hasta la incuestionable visión de Mayra González, quien ha sido nombrada en fechas recientes como Directora General de Ventas Globales de Nissan.

No obstante, parece ser que la formación profesional de la fuerza laboral en nuestro país, se concentra en la acumulación de conocimientos y destrezas técnicas, dejando a un lado el desarrollo de soft skills o habilidades blandas, las cuales son indispensables para asumir responsabilidades de liderazgo dentro de una organización. Se trata de aptitudes relacionadas con la capacidad de comunicarse y entablar relaciones interpersonales productivas. Evidentemente, el manejo de las emociones, la habilidad para resolver problemas emergentes y la disposición de trabajar en equipo son cualidades demandadas por las empresas exitosas, en el marco de un mundo de los negocios globalizado, dinámico e interactivo.

Si bien es una realidad, que estas habilidades blandas pueden ser desarrolladas a través de la experiencia propia del recorrido natural del ejercicio profesional, no debemos pasar por alto que un nuevo paradigma educativo se ha empezado a expender en distintos países como Alemania o Finlandia. Bajo este esquema de educación con enfoque en el aprendizaje de utilidad, los alumnos y futuros profesionistas, resuelven casos prácticos en el aula, estimulando el pensamiento crítico, la toma de decisiones y el trabajo colaborativo. En otras palabras, el estudiante adquiere una experiencia práctica, incluso antes de culminar su formación escolar. Este modelo entiende que, en gran medida, el éxito profesional del egresado dependerá de las competencias que este demuestre en materia de habilidades sociales, comunicativas y de inteligencia emocional.

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En este orden de ideas, las universidades públicas y privadas de México tienen ante sí el gran reto de proveer a sus alumnos de estas herramientas imprescindibles en la era contemporánea, conocidas como habilidades blandas. Es verdad que pueden observarse iniciativas interesantes en diferentes centros universitarios que han apostado en los últimos años por la investigación, la creación de incubadoras de negocios y la ampliación de actividades extracurriculares que complementan la educación integral de los estudiantes. Empero, hay mucho camino por recorrer si es que aspiramos a la excelencia académica que contribuya a la instauración de un mercado profesional doméstico competitivo a nivel internacional.

Lee: ¿Los estudios en línea son aceptados por las empresas?

De ello dependerá que cada vez haya más mexicanos ocupando posiciones de alta dirección, no solo en las plantas de capital extranjero que residen en el país, sino más aun, en otras latitudes del mundo. Además, la consolidación de un mercado profesional interno que sea competitivo, propiciará la creación de nuevas empresas con capital mexicano y personal doméstico. Como resultado, el crecimiento económico se detonaría, mejorando la calidad de vida de la población. Apostar por las habilidades blandas es apostar por un futuro prometedor para nuestra economía emergente de cara a la década del 2020.

Nota del editor: José Guillermo Fournier Ramos es docente en la Universidad Anáhuac Mayab. Vicepresidente de Masters A.C., asociación civil promotora de la comunicación efectiva y el liderazgo social. También es asesor en comunicación e imagen, analista y doctorando en Gobierno. Las opiniones expresadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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